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Las Tunas: El amargo contraste entre sus 230 años y la crisis de higiene urbana

Cada esquina con un vertedero. Ese es el paisaje que más duele a quienes respondieron a la pregunta de 26 a propósito de que la mayor urbe de esta provincia del oriente cubano celebró hace poco sus 230 años de fundada: ¿Cuál es el problema más urgente que quisieras ver resuelto para tener una ciudad más bella? Inquirimos y la mayoría no dudó. La higiene urbana, la recogida de desechos sólidos y la eliminación de los microvertederos aparecieron en casi todas las respuestas. No es indiferencia. Es dolor.

Las Tunas: El amargo contraste entre sus 230 años y la crisis de higiene urbana

La ciudad de Las Tunas, la mayor urbe de la provincia homónima en el oriente cubano, ha conmemorado recientemente sus 230 años de fundación. Sin embargo, el aniversario no ha estado exento de críticas y malestar ciudadano. Mientras las festividades recordaban también el siglo y medio del incendio que convirtió a la ciudad en leyenda gracias a la acción de Vicente García, los habitantes han manifestado que el mayor problema urgente a resolver no es de carácter conmemorativo, sino sanitario: la higiene urbana.

A través de consultas realizadas, la mayoría de los ciudadanos coincidieron en que el paisaje actual de la ciudad está marcado por la presencia de vertederos en casi cada esquina. Para los residentes, no se trata de una actitud de indiferencia, sino de un sentimiento de dolor al ver el deterioro de su entorno. En diversos testimonios recogidos, los tuneros describieron la situación como "triste", llegando algunos a calificar la urbe como un "basurero gigante" y un "vertedero vivo".

A pesar de que se han observado esfuerzos por revertir este panorama, especialmente en las principales avenidas y fachadas de las arterias más concurridas donde se realizaron acciones de limpieza, la problemática persiste en el resto del municipio cabecera. Los reclamos ciudadanos, canalizados a través de plataformas digitales, han puesto en primer lugar la acumulación de objetos inservibles en miles de hogares, los cuales terminan depositados en la vía pública. A esto se suma la necesidad de recuperar la jardinería pública, la ornamentación y las esculturas que históricamente han dado fama a la ciudad, así como la demanda de un centro especializado para la atención de personas deambulantes.

La crisis de recolección de desechos no afecta a todos los sectores por igual, pero hay casos críticos que generan alarma. Algunos residentes denunciaron la existencia de basureros de hasta 15 metros frente a sus edificios, acompañados de aguas fétidas y la proliferación de mosquitos. En un punto específico, en la intersección de la avenida 2 de Diciembre y la calle Primero de Enero, se reportó que la basura ocupaba toda la vía hacia las 8:00 a. m. y, para las 10:00 a. m., los desechos ya estaban en llamas, generando una situación insostenible para los pobladores.

Más allá de la cuestión estética, la ciudadanía ha vinculado la suciedad con graves riesgos sanitarios, especialmente en aquellos puntos donde los microvertederos se ubican cerca de consultorios médicos y escuelas. Si bien algunas de estas acumulaciones fueron recogidas parcialmente para permitir el tránsito vehicular, los habitantes consideran que estas medidas son insuficientes.

Desde el Gobierno local, las autoridades han admitido que la situación es precaria. Se señaló que la formación de la Empresa de Servicios Comunales ha sido un obstáculo fundamental. Asimismo, atribuyeron la imposibilidad de realizar ofensivas masivas de recogida de basura a la severa carencia de combustible, originada por el bloqueo energético estadounidense. Ante los cuestionamientos, los decisores afirmaron que existen varias opciones sobre la mesa para paliar la crisis, alineadas con las transformaciones económicas implementadas desde junio pasado.

En paralelo a la higiene, la deficiencia en el alumbrado público ha surgido como otra preocupación central. Los ciudadanos argumentan que la falta de luz anula cualquier esfuerzo de embellecimiento, ya que los monumentos no son visibles en la oscuridad y la falta de iluminación favorece el vandalismo. Como solución paliativa, se ha sugerido la instalación de luminarias basadas en energía solar en las avenidas y calles más transitadas, propuesta que ya ha sido discutida en encuentros entre la prensa y representantes del Gobierno.

A pesar del malestar, existe una corriente de optimismo y voluntad de participación. Algunos seguidores recordaron las palabras de Fidel Castro, quien afirmó que Las Tunas puede ser una "taza de oro", instando a trabajar colectivamente para lograrlo. Las propuestas ciudadanas incluyen la reactivación de los "carretoneros" que antiguamente recogían la basura casa por casa, tomando como ejemplo una iniciativa de una mipyme en Holguín. Otros sugieren la creación de lugares públicos clasificados para depositar desechos y la aplicación de medidas severas contra quienes violen las regulaciones de higiene.

En conclusión, el 230 aniversario de Las Tunas ha servido para evidenciar que la celebración debe empezar por la casa. Los tuneros, que añoran una ciudad limpia y hermosa, exigen que la higiene urbana deje de ser una excepción y vuelva a ser la costumbre, considerando que el mejor homenaje posible para su historia es recuperar el estatus de capital de las esculturas y de ciudad limpia.

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