El Senado de la Nación ha aprobado la ley impulsada por el gobierno de Javier Milei que modifica el régimen denominado de «zonas frías». Esta medida legislativa tiene como consecuencia directa un recorte en los subsidios destinados al consumo de gas, una decisión que afectará a más de un centenar de localidades distribuidas principalmente en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, entre otras jurisdicciones del país.
La aprobación de esta norma fue posible gracias a una compleja maniobra de negociación política llevada a cabo por el Poder Ejecutivo Nacional. Para asegurar el respaldo necesario en la Cámara Alta, el oficialismo llegó a un acuerdo con los gobernadores de las provincias del norte argentino. La clave de este consenso fue la promesa de una compensación económica destinada a las tarifas eléctricas de aquellas regiones catalogadas como provincias «cálidas».
En términos numéricos, el resultado de la votación fue favorable para la administración central. La bancada oficialista, la cual se encuentra bajo la presidencia de Patricia Bullrich, logró obtener un total de 38 votos a favor. Este número fue alcanzado mediante la suma de apoyos de diversos bloques legislativos que decidieron alinearse con la propuesta del gobierno nacional.
Entre los sectores que brindaron su apoyo fundamental para la aprobación de la ley se encuentran los senadores pertenecientes a Convicción Federal, el Movimiento por Misiones, Independencia y el bloque Primero los Salteños. Estos grupos parlamentarios operan en estrecha coordinación con los mandatarios provinciales del norte, asegurando que los intereses regionales fueran contemplados en la negociación final.
Específicamente, el texto fuente señala que los senadores de estos bloques actúan alineados con las directrices de los gobernadores Raúl Jalil, titular de la provincia de Catamarca; Hugo Passalaqcua, gobernador de Misiones; Osvaldo Jaldo, quien encabeza la provincia de Tucumán; y Gustavo Sáez, gobernador de Salta. La convergencia de estos intereses permitió que el gobierno de Javier Milei superara la resistencia inicial y lograra el quórum y la mayoría necesaria para modificar el régimen de subsidios.
El impacto de esta nueva legislación se sentirá con mayor fuerza en las localidades que anteriormente gozaban de beneficios en el costo del gas debido a sus condiciones climáticas. Al modificar el régimen de «zonas frías», el Estado reducirá la asistencia financiera para el combustible en más de cien centros poblados, concentrando la mayor incidencia en los territorios de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
Desde una perspectiva política, el proceso evidencia un intercambio de beneficios energéticos entre distintas regiones geográficas del país. Mientras que las localidades de las zonas frías pierden subsidios al gas, las provincias del norte, definidas como zonas cálidas, recibirían a cambio una compensación en sus tarifas de energía eléctrica. Esta redistribución de los subsidios energéticos fue el motor que permitió que los gobernadores del norte y sus respectivos senadores dieran el voto positivo en el Senado.
El respaldo de los bloques Convicción Federal, Movimiento por Misiones, Independencia y Primero los Salteños resultó decisivo para que la gestión de Patricia Bullrich en la bancada oficialista pudiera concretar la ley. La alineación de Jalil, Passalaqcua, Jaldo y Sáez con el gobierno nacional subraya la importancia de los acuerdos territoriales en la agenda legislativa actual, donde la compensación eléctrica para el norte fue el factor determinante para aceptar el recorte del gas en el centro y sur del país.
En conclusión, la ley ya aprobada establece un nuevo marco para los subsidios energéticos en Argentina, reduciendo la ayuda estatal al gas en más de cien localidades de provinces como Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, al tiempo que abre la puerta a compensaciones eléctricas para las provincias del norte, consolidando así un pacto político entre el gobierno nacional y los gobernadores de Catamarca, Misiones, Tucumán y Salta.





