La Cámara de Diputados fue el escenario de una intensa jornada de interpelación al ministro del Interior, César Astudillo, en una sesión que evidenció una marcada división entre los diversos grupos políticos. Mientras un sector considerable de los legisladores manifestó su respaldo a la gestión del titular del Mininter, otros sectores cuestionaron la falta de un plan concreto para enfrentar la inseguridad ciudadana, culminando la sesión con un incidente verbal que generó fuertes reacciones.
El respaldo al ministro Astudillo provino principalmente de las bancadas de Fuerza Popular, Renovación Popular, parte de Ahora Nación y el Buen Gobierno. El argumento central de este bloque se basó en el tiempo limitado que el ministro lleva al frente de su cartera. Los parlamentarios señalaron que, con apenas 51 días de gestión, el titular del Ministerio del Interior requiere de un margen de tiempo razonable para implementar sus estrategias, observar las respuestas del Estado contra las organizaciones criminales y fortalecer la seguridad ciudadana.
Dentro de este grupo de apoyo, destacaron acciones específicas tomadas recientemente por el Ejecutivo. Harvey Colchado, representante de Ahora Nación, subrayó dos puntos que considera positivos tras haber escuchado la exposición del ministro en la sesión secreta: el nombramiento de un nuevo comandante general de la Policía y la inclusión del criminal conocido como "Jolín" Bazán, cabecilla de la organización "La Jauría de Trujillo", en el programa de recompensas del Ministerio del Interior.
En sintonía con esta postura, José Baella, de Renovación Popular, respaldó las intervenciones previas y defendió la actitud del ministro, afirmando que Astudillo "sale a defender a la Policía y dice las cosas claras". Baella hizo un llamado al respeto hacia las instituciones y defendió la interpelación como un instrumento político útil para conocer las acciones del sector, reiterando que el ministro no posee una "varita mágica" y necesita tiempo para dar resultados. Por su parte, Frank Krklec, también de Renovación Popular, enfatizó que no se puede responsabilizar al ministro por el incremento de la criminalidad ocurrido entre 2022 y 2025, ya que fue designado en julio de este año.
Asimismo, Luis Quispe Candía expresó su optimismo respecto al cambio en el mando policial, señalando que Fredy López, quien reemplazó a Óscar Arriola como comandante general, debe lograr un cambio que marque un hito en la institución policial y fortalecer la entidad después de más de 35 años. Por otro lado, Luis Alegría de Fuerza Popular centró su intervención en la expectativa ciudadana, asegurando que a la población no le interesan los debates parlamentarios, sino los resultados concretos y la fiscalización en las regiones.
Sin embargo, la sesión no estuvo exenta de críticas severas. Las bancadas de Juntos por el Perú y el Partido Cívico Obras cuestionaron la presentación de Astudillo. Analí Márquez lamentó que el ministro se limitara a presentar informes y datos estadísticos sobre la criminalidad, señalando que, aunque se ha tomado conocimiento de la realidad crítica del país, es lamentable no conocer cuál es el plan estratégico del Ministerio del Interior. En esa misma línea, Heber López, del Partido Cívico Obras, fue enfático al decir que los ciudadanos no necesitan diagnósticos, sino acciones concretas que se traduzcan en capturas y la desarticulación de organizaciones criminales.
El punto de mayor tensión ocurrió durante la intervención del diputado Jesús Pérez Alccahuamán, de Juntos por el Perú. El legislador recordó que entre el 28 de julio y la primera semana de septiembre se registraron más de 250 homicidios, con un incremento notable en regiones como Piura, Ica, La Libertad, Callao y Lima. Durante su exposición, Pérez utilizó un lenguaje inapropiado al afirmar que dichas cifras "no son huevadas", lo que provocó la intervención inmediata de Óscar Reto, presidente de la Cámara de Diputados, quien le solicitó retirar la palabra. Tras acceder, Pérez añadió unas palabras en quechua que no fueron traducidas.
El ministro César Astudillo respondió firmemente al incidente, manifestando que no es posible permitir que un diputado insulte de esa manera, especialmente utilizando el idioma quechua, el cual fue enseñado por su propia madre. El titular del Interior rechazó caer en la "bajeza" del legislador, pero dejó claro su malestar ante la forma en que se llevó a cabo el cuestionamiento.






