ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · miércoles, 21 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

Obesidad: la ciencia revela por qué el cuerpo lucha por recuperar el peso y cuáles son las claves para evitarlo

El avance de terapias como semaglutida y tirzepatida abrió una nueva etapa contra la enfermedad más prevalente y crónica del siglo. No obstante, los especialistas remarcan que los tratamientos no concluyen al alcanzar la meta inicial y destacan pautas para prevenir recaídas

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Obesidad: la ciencia revela por qué el cuerpo lucha por recuperar el peso y cuáles son las claves para evitarlo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la obesidad se ha duplicado con creces entre los adultos de todo el mundo desde 1990 y se ha cuadruplicado entre los adolescentes. Esta enfermedad multifactorial se ha posicionado en el centro de una crisis sanitaria global que afecta a todas las edades, siendo descrita por diversos especialistas como la nueva epidemia del siglo XXI.

Ante este escenario, los avances científicos han introducido herramientas innovadoras para el tratamiento de la patología. Entre las opciones más eficaces y respaldadas por evidencia se encuentran los agonistas del receptor GLP-1. Se trata de un grupo de terapias inyectables que imitan una hormona natural producida por el organismo, ayudando a reducir los niveles de azúcar en sangre, influyendo en la sensación de saciedad y favoreciendo la pérdida de peso desde una perspectiva integral.

Dentro de este grupo destacan moléculas como la tirzepatida y la semaglutida. Estos fármacos, de aplicación inyectable semanal, requieren prescripción médica exclusiva y pueden ser autoadministrados. A pesar de sus resultados positivos ya documentados, los expertos señalan que aún queda un desafío pendiente: reunir evidencia científica robusta sobre el mantenimiento del descenso de peso a largo plazo, que es considerada la etapa más difícil del proceso.

La doctora Juliana Mociulsky, endocrinóloga y directora del Consultorio de Obesidad, Diabetes y Nutrición, explicó que el cuerpo humano tiende a recuperar el peso perdido debido a mecanismos biológicos heredados desde la prehistoria. Según la especialista, el organismo no está preparado para bajar de peso y, ante un déficit, activa respuestas metabólicas y hormonales que dificultan sostener la reducción. Mociulsky destacó que, por primera vez, existe medicación basada en la misma biología de la regulación del apetito humano, aislando y modificando la hormona GLP-1 producida por el intestino para lograr una acción más duradera y potente sobre la saciedad y el metabolismo de la glucosa.

Por su parte, la doctora Virginia Busnelli, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), enfatizó la necesidad de cambiar la percepción sobre el final del tratamiento. Según Busnelli, el proceso no termina cuando se alcanza el peso objetivo; a partir de ese logro comienza una etapa crítica que depende de la biología de la enfermedad y no de la disciplina del paciente. Este eje será central en las XVII Jornadas Argentinas de Nutrición y V Jornadas Argentinas de Obesidad, que se llevarán a cabo del 2 al 4 de septiembre en Buenos Aires, donde se analizará la adaptación metabólica y la memoria del órgano adiposo.

La evidencia científica, incluyendo un estudio publicado en The New England Journal of Medicine, indica que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja. Tras la pérdida de peso, el organismo puede alterar las señales hormonales del hambre y la saciedad, aumentar el apetito y modificar el gasto energético, cambios que pueden persistir incluso un año después del descenso.

Para combatir esta tendencia, la doctora Marianela Ackermann, vicepresidenta de la SAN, propone 10 claves fundamentales para sostener el descenso de peso. Primero, entender que alcanzar el objetivo no es un "alta médica" y requiere seguimiento profesional. Segundo, construir una alimentación sostenible y equilibrada, evitando dietas restrictivas con fecha de vencimiento. Tercero, abordar el "food noise" o ruido alimentario, esos pensamientos intrusivos sobre la comida que no deben confundirse con falta de autocontrol.

En cuarto lugar, es vital mantenerse físicamente activo, combinando ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza para proteger la masa muscular. Quinto, monitorear tendencias generales en lugar de depender estrictamente de la balanza. Sexto, priorizar la calidad del sueño, ya que el descanso deficiente afecta el apetito. Séptimo, identificar barreras externas como el estrés, problemas económicos o entornos desfavorables. Octavo, tener un plan de acción temprana ante fluctuaciones de peso para evitar que se consoliden. Noveno, construir un entorno de apoyo familiar y profesional. Finalmente, décimo, no suspender la medicación indicada solo por haber alcanzado el peso objetivo, ya que retirar el tratamiento de una enfermedad crónica puede reactivar los mecanismos de recuperación de peso.

En cuanto a los fármacos mencionados, la tirzepatida (comercializada como Mounjaro y desarrollada por Eli Lilly and Company) se aplica semanalmente y ayuda a regular la glucosa, tratar la apnea obstructiva del sueño y asistir en la pérdida de peso. Sus dosis oscilan entre 2,5 mg y 15 mg. Por otro lado, la semaglutida (principio activo de Wegovy y Ozempic, desarrollada por Novo Nordisk) posee una similitud del 94% con la hormona humana. En estudios clínicos, la dosis de 2,4 mg logró que un tercio de los pacientes redujera hasta el 20% de su peso corporal, con un promedio de descenso del 17%.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video