La administración del Canal de Panamá ha implementado, a partir de este domingo, una modificación temporal en su sistema de reservas con el objetivo de brindar una mayor flexibilidad en el acceso a los cupos de tránsito. Esta medida se introduce en un momento crítico, justo antes de que entren en vigor restricciones más severas en el número de tránsitos diarios, derivadas de una fuerte sequía provocada por el fenómeno climático El Niño.
La importancia de este paso navegable es fundamental para el comercio global, ya que por él transita entre el 3 % y el 5 % del comercio mundial. Al ser el único canal de agua dulce, su operatividad depende estrictamente de los niveles hídricos de su cuenca. En este escenario, la autoridad del Canal ha enfatizado que, mientras persista el déficit hídrico, el Sistema de Reservas sigue siendo el único mecanismo que garantiza una fecha específica de tránsito para los clientes, recomendando una planificación rigurosa para evitar demoras.
Los cambios específicos afectan principalmente a los buques neopanamax, aquellos que utilizan la ampliación del canal y que representan más del 50 % de los ingresos totales de la vía. La nueva distribución inicial de cupos establece que se destinen al menos cinco espacios por fecha de reserva para los portacontenedores, considerados el segmento estrella de la ruta. Asimismo, se han asignado al menos seis cupos para buques gasíferos, desglosados en tres para gas licuado de petróleo (GLP) y tres para gas natural licuado (GNL), además de espacios reservados para otros segmentos adicionales. Para aquellos buques que no cuenten con una programación anticipada, el canal continuará ofreciendo cupos a través de un sistema de subastas diarias, basándose en la capacidad remanente tras la competencia entre los segmentos de mercado.
Esta flexibilización ocurre en el preludio de una reducción programada de la capacidad operativa. A partir del próximo 3 de septiembre, los tránsitos diarios disminuirán a 34, frente a una media anterior de 36. Posteriormente, desde el 15 de septiembre, la cifra bajará a 32 tránsitos diarios como parte de las medidas de ahorro de agua. A estas restricciones se suma una limitación paulatina del calado —la profundidad de la parte sumergida del barco—, que se reducirá desde un máximo de 50 pies hasta llegar a los 44 pies.
Esta reducción del calado tiene un impacto directo en la logística de las navieras. Diversas empresas del sector anticipan un incremento en la fila de barcos en espera, ya que las embarcaciones deben navegar con menos carga para cumplir con las nuevas restricciones de profundidad, lo que obliga a realizar más viajes para transportar el mismo volumen de mercancía. Además, el Canal ha alertado que los buques que no posean una reserva confirmada podrían experimentar demoras significativas, dependiendo de la demanda actual y la capacidad disponible.
En paralelo a la crisis climática, el Canal de Panamá ha visto incrementada su relevancia estratégica debido a la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio. La crisis en el estrecho de Ormuz ha impulsado a los transportistas de energéticos, especialmente de GLP y GNL, a redirigir sus rutas hacia el corredor que une América y Asia, asegurando así que sus cargamentos lleguen a tiempo a sus destinos.
Esta coyuntura ha disparado la demanda y, en consecuencia, los precios en el sistema de subastas. Se han registrado cifras récord, destacando el caso de un buque de GLP de una naviera surcoreana que pagó 5,3 millones de dólares por un cupo para cruzar el 1 de septiembre. Previamente, otros buques gasíferos han pagado sumas de entre tres y cuatro millones de dólares por un solo cruce. Estas cifras contrastan drásticamente con la media registrada entre octubre y febrero pasados, que se situaba en los 55.000 dólares por cupo.
La incertidumbre en el mercado ha generado picos de tránsito desde el segundo trimestre del año, alcanzando hasta 41 cruces en algunos días. Actualmente, la presión sobre la vía es evidente; este domingo se contabilizaron 118 buques en espera: 107 con reserva y 11 sin ella. De este grupo, 30 corresponden a buques neopanamax. El Canal continúa operando como eje vital para rutas que conectan la Costa Este de Estados Unidos con Asia, la Costa Este de EE. UU. con la Costa Oeste de Suramérica, y Europa con la Costa Oeste de Suramérica.






