¿Está en riesgo la industria automotriz y siderúrgica de Estados Unidos? Las tensiones comerciales con Canadá han vuelto a escalar, generando alertas sobre el impacto económico en ambos países.
El presidente Donald Trump ha insistido en que Estados Unidos debe fabricar sus propios vehículos, afirmando a través de su plataforma Truth Social que Canadá ha estado "estafando" al país durante años y que esa situación ha terminado.
Ante estas declaraciones, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, advirtió que imponer aranceles a Canadá es, en realidad, un impuesto para los propios estadounidenses y calificó la medida como la peor decisión que podría tomar Trump.
Las cifras evidencian la magnitud del riesgo: en los primeros seis meses del año, Canadá importó más de 30 mil millones de dólares en automóviles estadounidenses. Según Ford, si Canadá reduce estas importaciones, los fabricantes de EE.UU. podrían perder 7 mil millones de dólares, lo que equivaldría al cierre de varias plantas automotrices.
El conflicto ya tiene fechas concretas. Tras los aranceles del 50% impuestos por Trump el 22 de agosto, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, respondió con medidas de represalia "dólar por dólar" que entrarán en vigor el 8 de septiembre. El acero y el aluminio serían los sectores más afectados, ya que Estados Unidos importa de Canadá el 25% de su acero y más del 40% de su aluminio.
Además, Ford mencionó la posibilidad de restringir el acceso a energía y minerales críticos, afectando a 1.5 millones de hogares y empresas en Nueva York, Michigan y Minnesota que dependen de la energía de Ontario.
A pesar de las descalificaciones, Ford ha pedido que los socios comerciales trabajen juntos para alcanzar un acuerdo que beneficie a ambas naciones.
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