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Milei ante el espejo: tensiones internas, crisis de comunicación y el desafío de las próximas elecciones

La comunicación y la economía tensan la cuerda en la Casa Rosada. De qué hablan los ministros, cuáles son sus propuestas y por qué el Presidente desestima a los outsiders y ve a los K como rivales

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Milei ante el espejo: tensiones internas, crisis de comunicación y el desafío de las próximas elecciones

A falta de un año para las primarias presidenciales —siempre que el Gobierno no decida suspenderlas—, el Presidente Javier Milei atraviesa un momento de profunda introspección y tensión. La administración se encuentra dividida entre dos visiones contrapuestas: un grupo de funcionarios que insta al mandatario a aceptar que los giros tácticos son parte de la política y no representan una traición al modelo, y otro sector que sostiene que el rumbo debe mantenerse intacto, incluso si ello implica abandonar el poder en 2027.

Este dilema se manifiesta en dos dimensiones: la personal y la política. Milei debe decidir si prioriza la pureza de sus dogmas económicos y su estilo confrontativo, o si opta por moderar su discurso y construir consensos para frenar el retroceso de su imagen pública. Esta situación genera inquietud tanto dentro como fuera del Gobierno, ya que la posibilidad de un cambio de signo político el próximo año comienza a alimentar fantasmas en los mercados financieros.

En cuanto a su impronta personal, el mandatario ha optado por mantener su matriz procaz. El uso de insultos hacia quienes critican su gestión es recurrente, sin importar si se trata de periodistas, empresarios, economistas o usuarios anónimos en la red social X. El Presidente ha demostrado que cualquier crítico, incluso antiguos confidentes o periodistas que mantenían entrevistas amigables, pasa rápidamente al bando enemigo. Un ejemplo reciente ocurrió en el colegio ORT, donde Milei pidió a los alumnos que abuchearan a los periodistas, provocando reacciones mixtas entre los estudiantes y polémica entre autoridades y exalumnos. En este contexto de lucha por el relato, el Presidente ha llegado a afirmar que el porcentaje de periodistas que mienten, delinquen o reciben dinero para opinar ha ascendido al 96,7%, dejando apenas un 3,3% fuera de esa categoría.

Dentro del círculo de poder, la interna es feroz. Por un lado, Federico Sturzenegger lidera la corriente que considera que la gestión libertaria es la mejor de la historia y que el único problema radica en la comunicación de tales logros, aunque Sturzenegger haya tenido que moderar sus planes de desregulación. En el vértice opuesto se encuentran Patricia Bullrich y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quienes impulsan modificaciones internas y un replanteo de ciertas medidas económicas.

El foco de estas tensiones recae inevitablemente en los Caputo. El ministro de Economía, Luis Caputo, aunque mantiene su pasión libertaria, ha mostrado signos de fastidio, especialmente ante el bloqueo de proyectos en el Congreso y la unión de sectores opuestos —desde la izquierda hasta la centroderecha— para impulsar iniciativas como el alivio a morosos. Caputo opera bajo límites estrictos impuestos por la ortodoxia de Milei y las divisiones internas entre el "karinismo" y los seguidores de "Las Fuerzas del Cielo". Esto ha dificultado anuncios como la línea de créditos hipotecarios con fondos de la Anses o la intención de la Secretaría de Trabajo de elevar el salario mínimo a un millón de pesos.

El panorama económico genera señales de alerta. El riesgo país aumentó un 20% en agosto, cerrando en 513 puntos básicos, y julio registró la mayor compra de dólares desde las legislativas de octubre. Luis Caputo, quien vaticinó que vendrían los mejores 18 meses económicos en décadas, enfrenta una realidad donde la economía crece a menos de la mitad que el año anterior y la inflación no ha llegado al cero prometido por el Presidente para agosto. Además, los datos internos del Gobierno sugieren que Axel Kicillof podría ser competitivo en un eventual balotaje si Milei no recupera popularidad.

En el ámbito de la comunicación, Santiago Caputo sigue siendo un gurú fundamental para Milei, aunque su influencia es disputada por Karina Milei. Por otro lado, el vocero Adrián Ravier ha generado tensiones debido a su falta de experiencia y errores en conferencias de prensa, lo que ha llevado al Presidente a admitir en privado que extraña a Manuel Adorni.

Recientemente, en una reunión de Gabinete, Milei instó a sus ministros a defender la gestión en los medios. Ante la sugerencia de Bullrich de mostrar más "cercanía" —evitando la palabra "empatía", que irrita al mandatario—, Milei advirtió a sus funcionarios que no se dejen "psicopatear" ni cedan a presiones para hacer populismo.

Mientras tanto, el sector del establishment y políticos profesionales buscan alternativas moderadas. Mauricio Macri habría dado su apoyo a Hernán Lacunza, quien ha mantenido contactos con el empresario Daniel Hadad. También asoman nombres como Jorge Brito —con el apoyo de Jaime Durán Barba y Emilio Monzó—, Carlos Melconian y el pastor Dante Gebel. Sin embargo, Milei mira estas opciones con desdén, convencido de que el escenario electoral seguirá polarizado estrictamente entre su espacio y el kirchnerismo.

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