En un encuentro clave desarrollado en la Casa Rosada, dirigentes del PRO y representantes de La Libertad Avanza (LLA) mantuvieron una segunda reunión con el objetivo de restablecer los vínculos y coordinar una estrategia conjunta con miras a las elecciones presidenciales de 2027. La cita, que se produjo este jueves, marca un nuevo paso en los acercamientos iniciales entre el espacio liderado por Mauricio Macri y el Gobierno nacional.
La jornada comenzó a las 16:54, cuando el diputado nacional y secretario general del PRO, Fernando de Andreis —considerado la mano derecha de Macri—, arribó a Balcarce 50. Poco después, a las 16:57, se incorporó Cristian Ritondo, jefe de la bancada del partido en la Cámara de Diputados y referente en la Provincia de Buenos Aires. Ambos ingresaron a la sede gubernamental, donde fueron recibidos por delegados de la secretaría de la Presidencia y titular de La Libertad Avanza, Karina Milei: el jefe de Gabinete, Diego Santilli, el titular de Diputados, Martín Menem, y el subsecretario de Relaciones Institucionales, Eduardo “Lule” Menem.
El encuentro, que se extendió durante aproximadamente dos horas, inició en un clima distendido con un comentario de Ritondo sobre la reciente sesión maratónica en la Cámara baja, y fue coordinado por Santilli. El eje central de la charla fue la búsqueda de un acuerdo que abarque todo el territorio nacional. Al finalizar la reunión, tanto Ritondo como De Andreis confirmaron que realizaron un relevamiento y punteo para evaluar la situación en 17 distritos específicos, aclarando que en esta instancia no se incluyeron aquellos donde el PRO ya ejerce la gobernanza.
Sobre las posibles exigencias territoriales, Fernando de Andreis fue enfático al señalar que el PRO no se sentará a imponer condiciones sobre las provincias donde gobierna el partido, subrayando que todavía es muy temprano para hablar de candidaturas. No obstante, De Andreis transmitió un pedido explícito de Mauricio Macri: realizar todos los esfuerzos posibles para "blindar el cambio en la Argentina" y evitar que el kirchnerismo regrese al poder.
Por su parte, Cristian Ritondo afirmó que la lógica del espacio es avanzar hacia una alianza en todo el país, independientemente de si el PRO gestiona o no el territorio, aunque recordó que el partido aún mantiene acuerdos vigentes con el radicalismo. A pesar de esta voluntad de unidad, existen puntos de tensión: mientras La Libertad Avanza busca el apoyo explícito del PRO para una eventual reelección de Javier Milei, los dirigentes del PRO aspiran, como mínimo, a conservar su hegemonía en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En términos legislativos, el PRO ha mostrado señales de fidelidad recientemente. El partido apoyó en Diputados proyectos fundamentales para el Ejecutivo, como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) y la Inocencia Fiscal II. Asimismo, en la Cámara alta, brindó su aval a los candidatos propuestos por el Gobierno para cubrir vacantes judiciales.
Respecto a la posible eliminación de las PASO para 2027, un tema que el oficialismo busca impulsar, Ritondo evitó dar una respuesta tajante. Indicó que el PRO aguardará a ver la posición que tome el Senado, cámara de origen del proyecto, para definir su postura en Diputados, donde cuentan con 12 bancas. Ritondo ponderó que, si bien Milei y Macri fueron resultados de las PASO, estas implican un gasto elevado y obligan a la población a votar reiteradamente si existen PASO provinciales.
En el plano económico, Diego Santilli compartió durante la reunión que los datos de inflación futura muestran una tendencia a la baja, repasó cifras de crecimiento y mencionó los anuncios de créditos hipotecarios encabezados por el ministro de Economía, Luis Caputo.
Sin embargo, la relación no está exenta de conflictos internos y externos. Dentro del PRO conviven sectores más alineados al Gobierno y otros más críticos. Mientras Macri busca evitar que se repita el "péndulo" político que lo llevó a no ser reelegido en 2019, figuras como su exministro de Hacienda, Hernán Lacunza, se posicionan como posibles candidatos para competir contra Milei. En paralelo, desde el sector karinista, Pilar Ramírez se mueve activamente en la Ciudad.
Además, persiste la tensión por una serie de desaires previos por parte del oficialismo, que incluyen demoras en la aprobación de la ley de "ficha limpia", la exclusión del PRO de la Auditoría General de la Nación mediante un acuerdo entre LLA y el peronismo, y la imposibilidad de presidir la Bicameral de Inteligencia. También hubo roces debido a que Macri había solicitado el desplazamiento de Manuel Adorni de su cargo, una postura que fue mal recibida por el Presidente y su hermana.
Finalmente, los dirigentes del PRO advirtieron sobre el riesgo de no consolidar la unidad. Alertaron que el peronismo mantiene una flexibilidad que le permite medir cerca de 30 puntos, lo cual podría resultar "letal" en un escenario electoral, generando inestabilidad en los mercados y provocando una espiral de crisis económica.





