Al cumplirse tres años del mandato del presidente Santiago Peña, el ministro de Desarrollo Social, Tadeo Rojas, ha calificado al programa Hambre Cero en las Escuelas como la política pública de mayor relevancia impulsada por la actual administración gubernamental. Durante sus declaraciones, el secretario de Estado subrayó que esta iniciativa no debe ser vista simplemente como una medida transitoria, sino que se ha consolidado plenamente como una política de Estado irreversible.
Según el ministro Rojas, la estructura del programa Hambre Cero cuenta con el respaldo legal e institucional necesario para asegurar su continuidad, permitiendo que la iniciativa trascienda el periodo presidencial vigente. En este sentido, el titular de Desarrollo Social enfatizó que la naturaleza jurídica del proyecto obliga a que cualquier gestión futura garantice su operatividad.
Sobre la sostenibilidad financiera, Rojas fue enfático al señalar que, independientemente de quién ocupe la presidencia en el futuro, el gobierno de turno tendrá la responsabilidad de gestionar los recursos necesarios para mantener el programa. El ministro aclaró que, mientras la ley que sustenta la iniciativa permanezca vigente, la administración correspondiente estará obligada legalmente a encontrar la financiación requerida para su ejecución.
En cuanto a las expectativas de impacto social, el ministro sostuvo que los efectos más significativos del programa en lo que respecta a la reducción de la pobreza no serán inmediatos, sino que se evidenciarán en un plazo estimado de cinco años o más. Esta visión a largo plazo sugiere que el Gobierno apuesta por una transformación estructural en la nutrición y el bienestar de la población estudiantil para lograr resultados sostenibles en los indicadores de pobreza del país.
Tadeo Rojas describió el programa como un legado fundamental de la gestión de Santiago Peña. A su criterio, el alcance social y la cobertura lograda hasta el momento convierten a Hambre Cero en uno de los pilares más determinantes de la actual administración. El ministro expresó su convicción de que ninguna autoridad futura se animaría a eliminar un programa con tal nivel de impacto y respaldo.
Asimismo, el ministro hizo un llamado a la ciudadanía, manifestando su seguridad de que la población no se dejará engañar por sectores o personas que intenten desvirtuar la esencia y los objetivos del programa Hambre Cero. Para Rojas, la importancia de la iniciativa es tan determinante que el país, como conjunto, tenderá a protegerla.
Desde una perspectiva económica, el titular de Desarrollo Social detalló que la provisión regular de alimentos en los establecimientos educativos genera un beneficio tangible en la economía de los hogares. Al asegurar la alimentación de los estudiantes en las escuelas, se produce un ahorro directo para las familias, lo que se traduce automáticamente en un incremento del poder adquisitivo de los padres y tutores.
Finalmente, el ministro Rojas destacó que el impacto del programa no se limita únicamente a la nutrición y al ahorro familiar, sino que también actúa como un motor económico al generar empleo directo. En conclusión, el secretario de Estado reiteró que la combinación de la generación de empleo, el ahorro en los hogares y la mejora nutricional posiciona al programa Hambre Cero como un componente fundamental en la estrategia nacional para la reducción de la pobreza.


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