A siete semanas de celebrarse los comicios regionales y municipales, el escenario electoral para la alcaldía de Lima Metropolitana muestra una competencia cerrada y fragmentada. Según la más reciente encuesta realizada por Datum Internacional para América Televisión, Rafael López Aliaga, representante de Renovación Popular, encabeza la intención de voto con un 16%, seguido por Carlos Bruce, de Somos Perú, quien alcanza un 13%.
El panorama electoral ha sufrido una modificación significativa tras la renuncia del médico Luis Rubio a su candidatura por Renovación Popular. Anteriormente, en el mes de julio, el partido registraba una intención de voto del 7,5% bajo el liderazgo de Rubio, quien no se encontraba en el grupo de candidatos que disputaban los primeros lugares. Con el ingreso de López Aliaga a la cabeza de la lista, la fuerza política ha logrado ascender al primer puesto de la medición.
Sobre este movimiento político, la percepción ciudadana es clara: el 60% de los encuestados considera que la renuncia de Rubio, presidente del Consejo Directivo del Sistema Metropolitano de La Solidaridad, tuvo como objetivo permitir que López Aliaga encabece la lista municipal. Por el contrario, solo el 19% de los consultados cree que el médico dio un paso al costado por motivos personales, tal como él mismo aseguró, mientras que un 21% manifestó no saber al respecto.
López Aliaga, quien fue candidato a la Presidencia y al Senado a inicios de año y fue elegido representante en la cámara alta del Congreso —aunque no recogió su credencial y renunció mediante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE)—, ha optado por inscribirse como postulante a teniente alcalde para evitar la prohibición de la reelección inmediata.
En cuanto a la distribución geográfica del apoyo, López Aliaga destaca por ser el único candidato que mantiene una intención de voto de dos dígitos en todas las zonas de la capital. Su mayor respaldo se concentra en la llamada Lima moderna, con un 22,9%, seguida de Lima sur con un 19,7%. Su cifra más baja se registra en los distritos del este de la ciudad, donde alcanza el 12,4%.
Por su parte, Carlos Bruce, actual alcalde de Surco y exministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, lidera la intención de voto en Lima moderna con un 25%. También mantiene una presencia relevante en Lima centro con un 16,7% y en Lima sur con un 15,5%. Sus puntos más débiles se encuentran en Lima norte, con un 7,5%, y en Lima este, con un 8,2%.
Detrás de los dos primeros puestos, la competencia se mantiene reñida. Daniel Urresti, de Podemos Perú, registra un 9,5%, seguido muy de cerca por Francis Allison, de Avanza País, con un 9,3%, y Ricardo Belmont, del partido Obras, con un 8,3%. En un segundo bloque de preferencias se ubican la excongresista Susel Paredes (Ahora Nación) con un 6,5% y el exalcalde de San Borja, Alberto Tejada (Acción Popular), con un 4%. Cerrando la lista de los medidos aparecen el alcalde de Ancón, Samuel Daza (Fuerza Popular), con un 1,8% y Edgardo del Pomar (PPC), con un 1%.
Un factor determinante en el resultado final será el segmento de votantes no definidos. El voto blanco y viciado suma un 11,8%, mientras que los indecisos representan el 13,5%. En conjunto, aproximadamente uno de cada cuatro limeños aún no ha decidido su voto o no optará por ningún candidato, siendo Lima este la zona con mayor incertidumbre.
El analista político Luis Benavente, director de la consultora Vox Populi, ha calificado esta elección como "ultra competitiva" debido a la presencia de siete candidatos con peso propio y experiencia. Benavente señala que la campaña podría polarizarse entre López Aliaga y Bruce, aunque no descarta el ascenso de Urresti, quien ha quedado dos veces en segundo lugar y posee un fuerte voto popular.
Según el análisis de Benavente, existe una división en el sector derecho: mientras Bruce y Allison compiten por el voto de la derecha liberal, López Aliaga se posiciona para captar el voto de la derecha conservadora. Finalmente, el analista subrayó que, dada la estrechez de las diferencias porcentuales, los debates electorales serán cruciales, citando los precedentes de 2010 y 2014, donde el desempeño en dichos encuentros modificó significativamente la notoriedad y los resultados de los candidatos.






