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Abelardo de la Espriella asume la Presidencia de Colombia con promesa de descentralización y orden

Entre lágrimas, Abelardo de la Espriella Juris celebró la llegada de su hijo a la Casa de Nariño y aprovechó la jornada para pedir más atención a los territorios y a la población vulnerable

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Abelardo de la Espriella asume la Presidencia de Colombia con promesa de descentralización y orden

El 7 de agosto de 2026 marcó un punto de inflexión en la trayectoria política de Colombia con la posesión de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de la República. El evento, que quedó plasmado en la historia del país, se caracterizó por romper con la tradición geográfica de los actos de investidura, al llevarse a cabo en las instalaciones de la Universidad Santiago de Cali (USC). Esta decisión convirtió a la institución educativa en el escenario de la primera ceremonia de este tipo realizada fuera de la capital, Bogotá.

El acto de investidura contó con una amplia concurrencia que incluyó a congresistas, delegaciones internacionales, invitados especiales y expresidentes, quienes fueron testigos del inicio de este nuevo periodo gubernamental. De la Espriella estuvo acompañado por su núcleo familiar, destacándose la presencia de su esposa, Ana Lucía Pineda, quien asume el rol de primera dama de Colombia, y sus cuatro hijos. Durante la ceremonia, el presidente del Senado, Honorio Henríquez, fue el encargado de imponer la banda presidencial al nuevo mandatario. Poco después, se formalizó la asunción de José Manuel Restrepo como vicepresidente de la República.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la reacción de Abelardo de la Espriella Juris, padre del nuevo presidente. El jurista no pudo ocultar sus sentimientos durante la transmisión oficial, desbordándose en lágrimas ante el logro profesional de su hijo. En declaraciones posteriores a los medios de comunicación, De la Espriella Juris expresó que sintió un profundo sentimiento al ver que su hijo alcanzó la posición más alta del Estado colombiano, resaltando que este camino fue producto de una lucha permanente y un surgimiento desde la provincia.

El padre del mandatario vinculó este hecho con una reivindicación regional frente al poder central, calificando la posesión como un "grito de la provincia hacia el centralismo". En sus palabras, manifestó su esperanza de que el gobierno se descentralice efectivamente y que las acciones se orienten hacia las personas más necesitadas de la nación. Asimismo, al ser consultado sobre un consejo para el cuatrienio que inicia, el abogado Juris lanzó una advertencia sobre el entorno del poder, sugiriendo que su hijo debe cuidarse mucho de los amigos y de la familia, argumentando que los enemigos están ubicados y citando como ejemplo palpable al gobierno saliente. Respecto al discurso de posesión, el padre del presidente lo calificó como "extraordinario y coherente".

Tras concluir los actos en la Arena USC, el jefe de Estado se trasladó al Cantón Pichincha para pronunciar su primer discurso oficial como mandatario. En sus palabras iniciales, De la Espriella expresó su gratitud hacia los congresistas, el presidente del Senado, las delegaciones internacionales, su familia y todos los asistentes. El nuevo presidente definió el rumbo de su administración enfocándose en tres ejes fundamentales: la recuperación del orden, de la autoridad y de la libertad.

En un gesto de apertura política, el mandatario afirmó que será el presidente de todos los colombianos, extendiendo este compromiso incluso a aquellos ciudadanos que respaldaron otras opciones políticas en el proceso electoral. Para el periodo comprendido entre 2026 y 2030, aseguró que gobernará basándose en convicciones claras y un programa sólido, poniendo su administración al servicio de la ciudadanía. Enfatizó que durante su mandato se hará respetar cada una de las reglas de la democracia y advirtió que no permitirá acciones que atenten contra la estabilidad de la Nación.

Un punto determinante de su discurso fue la postura frente a la estructura constitucional del país. Abelardo de la Espriella fue enfático al señalar que no impulsará cambios a través de una Asamblea Nacional Constituyente, asegurando que no habrá constituyente de ninguna naturaleza, ya que no cree en asambleas convocadas con el fin de alterar el ejercicio de las reglas del Estado.

Finalmente, el presidente retomó el tema de la descentralización, subrayando su identidad regional al definirse como el primer mandatario que es un "hijo verdadero del Caribe" desde la presidencia de Rafael Núñez. Bajo esta premisa, sostuvo que su administración será un "gobierno de las regiones y para las regiones". De la Espriella criticó la excesiva centralización administrativa, calificándola como un obstáculo real para el progreso del país, y reiteró su compromiso de fortalecer la infraestructura de los departamentos y municipios para que puedan asumir plenamente las funciones que corresponden en una nación descentralizada.

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