Liderazgos de diversos movimientos sociales en Bolivia han lanzado una grave denuncia pública contra el gobierno de los Estados Unidos, asegurando que este país estaría llevando a cabo operaciones ilegales de espionaje en territorio boliviano. Según las declaraciones, estas actividades se estarían ejecutando mediante el uso de equipos de alta tecnología, coincidiendo con una ola de protestas populares que ya se extiende por 29 días consecutivos en el país.
La denuncia fue formalizada este viernes 29 por Dieter Mendoza, quien se desempeña como vicepresidente de la Coordenadoria das 6 Federações do Trópico de Cochabamba. A través de una conferencia de prensa y en declaraciones recogidas por teleSUR, Mendoza hizo un llamado urgente a la comunidad internacional y al pueblo boliviano para visibilizar lo que considera una violación flagrante de la soberanía nacional. El dirigente afirmó categóricamente que Estados Unidos está operando de manera ilegal, ejerciendo una ingerencia directa en la seguridad del Estado boliviano.
En cuanto a los detalles técnicos de la operación, Mendoza señaló que el espionaje se estaría realizando a través de tecnología del tipo Stingray, la cual es capaz de interceptar comunicaciones móviles. De acuerdo con la denuncia presentada, el alcance de este monitoreo sería considerable; específicamente en la región de Cochabamba, se habría detectado la vigilancia de 296 antenas de comunicación pertenecientes a las empresas de telecomunicaciones Entel y Tigo.
El dirigente enfatizó que el uso de esta alta tecnología no es aleatorio, sino que tiene un objetivo político y represivo claro. Según Mendoza, la operación de inteligencia estaría dirigida a perseguir y capturar a los principales dirigentes sociales que se han manifestado en defensa de la patria, la vida y los recursos naturales del país.
Este escenario de tensiones se desarrolla en el marco de una movilización popular que suma ya 29 días. Los manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz y demandan el cese inmediato de las políticas neoliberales que el gobierno actual ha implementado. La denuncia de espionaje añade una capa de complejidad a este conflicto social, sugiriendo que existen intereses externos operando para desestabilizar los movimientos de resistencia.
Respecto a la ubicación de la infraestructura de espionaje, Mendoza proporcionó datos geográficos específicos. Aseguró que el centro de inteligencia de la supuesta operación se encuentra localizado en una zona triangular que abarca los departamentos de Santa Cruz, Beni y Cochabamba, situándose en las proximidades de la comunidad de Candoa. El dirigente afirmó poseer la localización exacta y, basándose en ello, exigió una investigación inmediata por parte de las instituciones nacionales competentes y de organismos internacionales.
El blanco principal de estas actividades de vigilancia sería el movimiento social del Trópico de Cochabamba, un sector que históricamente ha estado vinculado a la defensa de los recursos naturales y que mantiene una relación estrecha con el ex-presidente Evo Morales. Mendoza subrayó que los sectores sociales, populares, obreros y profesores que hoy se encuentran movilizados son quienes están siendo blanco de esta tecnología de vigilancia, calificando la situación como inaceptable.
Por su parte, Wilma Colque, presidenta de la Coordenadoria das 6 Federações do Trópico de Cochabamba, vinculó estas denuncias de espionaje con una estrategia económica. Según Colque, estas acciones buscarían facilitar la entrega de recursos estratégicos de Bolivia, mencionando específicamente el litio y las tierras raras, a empresas transnacionales. En este sentido, hizo un llamado a toda la familia boliviana —incluyendo a hombres, mujeres, campesinos y habitantes de las ciudades— para salir a defender la riqueza natural del país.
Colque advirtió que, en caso de que el gobierno decrete un estado de excepción, la respuesta de los sectores movilizados será intensificar las protestas. La dirigente rechazó tajantemente que Bolivia se convierta en el "quintal de los fundos" de los Estados Unidos, comparando la situación actual con los tiempos de la colonia y asegurando que no permitirán que el país sea explotado de esa manera.
Finalmente, Dieter Mendoza cuestionó directamente la postura del gobierno boliviano frente a estas revelaciones, preguntando las razones por las cuales el Ejecutivo estaría permitiendo que se lleve a cabo una operación de espionaje extranjero en suelo nacional.
Este nuevo capítulo de la resistencia popular ocurre tras un incremento de la tensión en Cochabamba durante la última semana. El clima de alerta aumentó luego de que se registrara un apagón inusual la noche del miércoles pasado, evento que fue interpretado por la población del Trópico como una señal preventiva ante una posible incursión policial destinada a capturar al ex-presidente Evo Morales.





