El candidato presidencial por el partido Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, ha mantenido una postura de neutralidad y cautela frente a las recientes fricciones internas que sacuden a su equipo técnico. El aspirante a la Presidencia evitó brindar un respaldo explícito al economista Pedro Francke, integrante fundamental de su equipo en materia económica, a pesar de que este último fue blanco de fuertes ataques verbales por parte del cabecilla etnocacerista Antauro Humala.
Los incidentes se desencadenaron cuando Antauro Humala, quien se encuentra condenado por el caso del ‘andahuaylazo’ —evento en el cual fueron asesinados cuatro efectivos policiales—, lanzó duras críticas contra Francke. El mayor del Ejército en retiro calificó al economista como un “individuo” que se representa “a sí mismo”. Asimismo, Humala cuestionó la coherencia de Francke, señalando que hace años mantenía expresiones contrarias hacia Julio Velarde y que, en la actualidad, se ha convertido en su “hincha”.
Ante los cuestionamientos de la prensa sobre a quién de los dos aliados respaldaba, Roberto Sánchez optó por no tomar partido, limitándose a solicitar “respeto” para todas las personas involucradas y exhortando al uso de palabras adecuadas. “Yo respaldo las palabras correctas y el respeto que siempre tiene que existir en todos y en todas”, manifestó el candidato. A su vez, Sánchez destacó que Antauro Humala ha expresado su voluntad de respaldar y apoyar la candidatura, aclarando que el etnocacerista ha dicho literalmente que no aspira a formar parte del gobierno de Juntos por el Perú, sugiriendo que las tensiones podrían derivar de “malas interpretaciones o confusiones”.
Incluso cuando se le consultó si la participación de Pedro Francke —quien fue uno de los voceros que representó al partido en el debate frente a Fuerza Popular— estaba siendo minimizada dentro de su entorno político, Sánchez respondió que en el transcurso de la campaña se producen “idas y vueltas en las opiniones”. El candidato pidió evitar la descalificación de cualquier persona basándose en su trayectoria o posiciones políticas, insistiendo en que “aquí nadie es chiquito ni grandazo” y que cada voto tiene el mismo valor.
Durante el inicio de su “ruta castillista” en Huaura, Roberto Sánchez profundizó en la necesidad de gestionar las discrepancias internas. Si bien reconoció que pueden existir diferencias, señaló que estas deben dejarse de lado. Hizo un llamado directo a quienes provengan de sectores del nacionalismo, movimientos sociales, fuerzas de izquierda, sindicatos o corrientes socialcristianas para que moderen sus palabras. “Si usted es nacionalista bienvenido pero modere su palabra. Aquí se trata de dignidad, aquí se trata de reciprocidad. Todos sumamos”, afirmó, en una clara referencia a la retórica de Humala Tasso.
Otro punto de fricción fue la declaración de Antauro Humala, quien se atribuyó la mitad de los votos obtenidos por el partido en la primera vuelta electoral, equivalentes al 6%. Al respecto, Roberto Sánchez calificó estas afirmaciones como “palabras excesivas”, aunque añadió que son opiniones que se respetan. El candidato enfatizó que, independientemente del origen del voto, todos son bienvenidos y que el objetivo es recuperar la patria, instando a mantener la unidad y el respeto entre aliados para evitar conflictos internos.
Desde la perspectiva del análisis político, esta situación ha sido interpretada como una convivencia de perfiles opuestos. El analista César Campos señaló que Humala representa el sector más radical y actúa como el "alter ego" o inspiración ideológica del candidato. Por el contrario, describió a Pedro Francke como un “barniz de moderación” y una pieza estratégica para conquistar el voto de centro antifujimorista. Según Campos, el choque entre la radicalidad nuclear de Humala y la estrategia de Francke sirve para generar espectáculo y atraer a diversos sectores del electorado.
Por su parte, el analista político Luis Benavente sostuvo que Sánchez cuenta con dos apoyos clave con funciones distintas. Indicó que, a pesar de sus limitaciones, Francke aporta una imagen de relativa estabilidad económica, mientras que Antauro Humala representa un segmento de apoyo electoral que, aunque reducido, es políticamente relevante.
Finalmente, Roberto Sánchez subrayó que el país requiere la construcción de consensos amplios y una mayoría política sólida. Según el candidato, esto es fundamental de cara a una eventual segunda vuelta, con el objetivo de combatir la corrupción, la criminalidad y el desorden actual que atraviesa el Perú, basando su estrategia en un talante de respeto e integración democrática.






