El expresidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, ha denunciado públicamente que su residencia familiar ubicada en Llanogrande, municipio de Rionegro, Antioquia, fue escenario de lo que calificó como una provocación violenta el pasado 19 de mayo de 2026. Según el exmandatario, el acto fue ejecutado por un grupo dirigido por el representante electo Hernán Muriel, quien presuntamente actuó bajo la coordinación del senador y candidato presidencial Iván Cepeda.
De acuerdo con el relato brindado por Uribe, los manifestantes arribaron al lugar en tres autobuses. Durante la jornada, las personas portaban armas blancas y procedieron a realizar grafitis alusivos a los denominados "falsos positivos" en el acceso principal de su vivienda. Un aspecto que el exmandatario resaltó con especial preocupación es que, al momento de producirse estos hechos, su esposa se encontraba sola en el domicilio.
En declaraciones otorgadas a Blu Radio, Uribe detalló que el incidente escaló hasta la agresión física. El exmandatario afirmó que uno de los manifestantes utilizó una “puñaleta” contra uno de sus acompañantes, quien fue perseguido por otros asistentes. Como resultado de este ataque, el acompañante sufrió una herida superficial. Para Uribe, este suceso es un ejemplo de la escalada en la confrontación que los sectores oficialistas mantienen contra sus adversarios políticos.
Además de las agresiones y los grafitis en la entrada, la jornada coincidió con el intento de los manifestantes de pintar un mural sobre un puente que se encuentra actualmente en construcción frente a la entrada de la propiedad familiar. El exmandatario fue enfático al atribuir la organización de este acto a actores políticos vinculados al petrismo, señalando la participación directa de la campaña de Iván Cepeda y de los protagonistas mencionados.
En respuesta a estos acontecimientos, la senadora y candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, se desplazó hasta el lugar de los hechos la mañana del 20 de mayo. La dirigente, cuya colectividad se identifica con la figura de Álvaro Uribe, se presentó ante los medios de comunicación locales para expresar su respaldo y respeto hacia el expresidente y su esposa, doña Lina.
Durante su intervención, Valencia criticó duramente la naturaleza de estas manifestaciones, cuestionando la situación del país donde la política deriva en el hostigamiento de los hogares. “Qué horrible un país donde la política lleva a que los adversarios políticos hostiguen los hogares donde vive nuestra mamá, nuestra esposa, nuestras hijas”, manifestó la senadora, calificando la acción como una falta de respeto y de solidaridad que genera incertidumbre en el espacio privado.
La candidata presidencial vinculó directamente estos actos al Pacto Histórico y al senador Iván Cepeda, asegurando que este último no sabe hacer política sino desde el odio, la confrontación y la instigación a la violencia. En este sentido, Valencia posicionó su alternativa política como una opción para garantizar la seguridad de todas las familias colombianas.
Asimismo, la senadora sostuvo que este tipo de actos violentos fueron premeditados con el fin de amedrentar a los afectados. Valencia planteó la existencia de una “línea roja” que separa a los demócratas, incluyendo a los de izquierda, de aquellos que considera violentos. Criticó la legitimación de la violencia y el uso de instrumentos de amedrentamiento para hostigar a los adversarios políticos.
“Esa manera de hacer política donde los de los fusiles amedrentan a los colombianos y ellos instrumentalizan a la gente para amedrentar nuestras familias. Esa, esa Colombia que propone Iván Cepeda es la que vamos a derrotar para que todas las familias, todas las esposas, todas las hijas, todos los colombianos, podamos vivir sin miedo”, enfatizó la dirigente del Centro Democrático.
Tanto Álvaro Uribe como Paloma Valencia coincidieron en que estas protestas representan una irrupción inédita en la vida privada de las figuras políticas en Colombia. La senadora reafirmó que “la familia colombiana no se toca” y aseguró que protegerán no solo la familia del expresidente, sino la de todos los ciudadanos.
Finalmente, ambos líderes responsabilizaron públicamente al movimiento Pacto Histórico y al senador Iván Cepeda por emplear prácticas de instigación. Alertaron que se ha traspasado un límite crítico al dirigir las acciones no solo contra el líder político, sino contra su círculo familiar directo.





