Tras más de un mes de espera luego de una jornada de votación inédita, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha proclamado oficialmente los resultados de la primera vuelta. De acuerdo con la resolución, el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, se enfrentará a la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, en la segunda vuelta electoral, la cual quedó programada para el próximo domingo 7 de junio.
La incertidumbre marcó el panorama político desde la noche del 12 de abril. Si bien se confirmó rápidamente que la heredera política de Alberto Fujimori aseguraría su lugar en el balotaje, el segundo puesto estuvo en disputa hasta la proclamación final. Los datos oficiales de la ONPE revelaron que Roberto Sánchez superó por un margen estrecho de 21.210 votos a Rafael López Aliaga, candidato de Renovación Popular. Este último ha manifestado su rechazo a los resultados, asegurando que se produjo un fraude en su contra.
En términos de adhesión, Keiko Fujimori obtuvo poco más del 17% de los votos, superando a Sánchez, quien alcanzó el 12,03%, con una diferencia de 862.564 sufragios. A pesar de esta distancia inicial, las encuestas realizadas a finales de abril sugieren un escenario de empate técnico. Ipsos indica que ambos candidatos acumulan el 38% de las preferencias, dejando un 24% en disputa, compuesto por un 17% que optaría por el voto blanco o viciado y un 7% de indecisos. Por su parte, el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) sitúa a Sánchez con el 32% y a Fujimori con el 31%, con un 24% inclinado al blanco o viciado y un 13% sin decisión definida.
La socióloga Patricia Zárate, investigadora principal del IEP, señala que el contexto actual favorece el discurso de "la fuerza del orden" impulsado por Fuerza Popular, ya que la inseguridad se ha convertido en la principal preocupación de la ciudadanía. Zárate sostiene que Fujimori presenta una mejor performance que en 2021, cuando el clima social estaba marcado por la crisis sanitaria y la desigualdad. En contraparte, la trayectoria de Roberto Sánchez hacia el balotaje ha estado ligada a la reivindicación de Pedro Castillo, quien fue sentenciado a 11 años de prisión por el golpe de Estado de 2022. Según la especialista, Sánchez debe ahora apuntalar su estrategia para captar más votos basándose en esa identidad.
El mapa electoral muestra una división geográfica marcada. Ambos candidatos ganaron en 11 regiones cada uno. Fujimori tuvo mayor éxito en la costa norte, desde Tumbes hasta Ica, y en sectores de la Amazonía. Aunque López Aliaga venció en Lima Metropolitana, la zona con mayor peso electoral, Fujimori logró imponerse en el resto de la región. En La Libertad, se evidencia una fractura social: Fuerza Popular ganó en las provincias costeras, mientras que Juntos por el Perú triunfó en las andinas, reflejando la brecha entre la población urbana y la rural.
Sánchez obtuvo sus mejores resultados en el sur, la sierra y selva norte, con excepciones en Arequipa y Tacna, donde ganaron Jorge Nieto y Ricardo Belmont, respectivamente. Luis Idme, analista político de Puno, destaca que el voto rural en el sur es "castigador" con el fujimorismo; de hecho, Keiko Fujimori nunca ha ganado en siete regiones del sur: Puno, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Moquegua y Tacna. Idme explica que el voto en estas zonas es identitario y comunitario, similar a lo que ocurrió con Pedro Castillo en 2021.
Al comparar los datos con el proceso de 2021, se observa que Fujimori ha crecido, pasando de vencer en 32 provincias a 60, y de ganar siete regiones a 11. En cambio, Sánchez tiene un alcance menor que el de Castillo en aquel año, quien ganó en 16 regiones y 146 provincias. Además, el IEP resalta una diferencia en la retención de votantes: Fujimori retiene al 89% de sus simpatizantes, mientras que Sánchez retiene al 81%.
Finalmente, el rechazo hacia Keiko Fujimori ha disminuido del 58% al 48%, aunque sigue siendo superior al de Sánchez, cuyo antifoto creció del 39% al 43%. Patricia Zárate menciona que existe un cansancio en el "antifujimorismo" entre los jóvenes, mientras que en la otra orilla persiste un fuerte rechazo al comunismo y al "caviarismo". Este proceso electoral culmina con un dato significativo: Fujimori y Sánchez son la dupla con la menor adhesión en la historia del Perú, sumando apenas el 29,22% de los votos válidos en la primera vuelta.






