El exjuez español Baltasar Garzón instó al Gobierno de Javier Milei a "tomar buena nota" de la masiva manifestación en Buenos Aires conmemorando el 50 aniversario del golpe militar, denunciando una postura "negacionista" que amenaza los logros democráticos alcanzados en Argentina. En una entrevista con EFE, Garzón destacó la importancia de la marcha, resaltando la presencia de familias de víctimas y, especialmente, de jóvenes, como una señal de que la sociedad argentina "no consiente que se olvide la dictadura, ni está a favor de la impunidad, ni del negacionismo".
Garzón, quien fue reconocido esta semana en Argentina por su contribución al proceso de justicia, enfatizó que la lucha por la verdad, la justicia, la memoria y la reparación en Argentina constituye un "ejemplo mundial", comparable únicamente con el caso de Sudáfrica. Subrayó el papel fundamental de las organizaciones de derechos humanos, como las Abuelas, Madres y Hijos de la Plaza de Mayo, que mantuvieron viva la denuncia de la impunidad y las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, incluso durante la propia dictadura.
El exmagistrado recordó que, si bien el juicio a las Juntas Militares en 1985 representó un hito histórico, posteriormente se promulgaron leyes de impunidad y se concedieron indultos a condenados por crímenes de lesa humanidad, incluyendo al dictador Jorge Rafael Videla. Fue en este contexto, según Garzón, que la justicia española, a través de su figura como juez de la Audiencia Nacional, jugó un papel crucial al procesar a un centenar de involucrados en delitos cometidos durante la dictadura argentina, condenando al excapitán Adolfo Scilingo a 640 años de prisión por su participación en los "vuelos de la muerte".
Garzón lamentó que el papel de España en la búsqueda de justicia para las víctimas argentinas "no ha sido valorado en nuestro país lo suficiente", destacando que fue la sociedad civil la que impulsó este proceso, más allá de los actores individuales. Remarcó que la reactivación de la justicia en Argentina se produjo con la llegada al poder de Néstor Kirchner en 2003, y que Argentina, a su vez, colaboró en la investigación de los crímenes cometidos durante el franquismo en España.
El autor del libro “Los disfraces del fascismo” calificó de "muy grave" la situación en Latinoamérica, señalando el avance de la extrema derecha, así como en Estados Unidos, desde donde, a su juicio, se está impulsando esta tendencia. Consideró que la llegada al poder de gobiernos de ultraderecha en países como Chile, Argentina, Ecuador y Perú "no es casualidad", sino que responde a un plan coordinado con el "auspicio, apoyo e interferencia" de Donald Trump.
Garzón denunció que se están llevando a cabo acciones para "neutralizar" a Iván Cepeda, el candidato presidencial de izquierda en Colombia, quien actualmente lidera las encuestas. Asimismo, calificó como un "golpe de Estado" la prohibición impuesta por el Gobierno de Daniel Noboa en Ecuador al partido Revolución Ciudadana, del expresidente Rafael Correa, denunciando la persecución y criminalización de la oposición.
Ante este panorama global, Garzón enfatizó la importancia de la sociedad civil como un actor fundamental para defender los derechos y evitar retrocesos. Argumentó que las instituciones pueden corromperse o fallar, pero que una sociedad activa y comprometida será capaz de exigir responsabilidades y proteger los logros alcanzados.
El exjuez recordó que la lucha por la justicia y la memoria es un proceso continuo, que requiere la participación activa de la sociedad civil y la defensa de los principios democráticos. En el caso argentino, destacó la perseverancia de las víctimas y los organismos de derechos humanos, que nunca han bajado la guardia en la búsqueda de la verdad y la justicia.
Garzón concluyó que la manifestación en Buenos Aires representa una "lección democrática" para el Gobierno de Milei, instándolo a reconocer la importancia de la memoria y a no derogar los avances logrados en materia de derechos humanos. Subrayó que la sociedad argentina ha demostrado su compromiso con la defensa de la verdad, la justicia y la memoria, y que no permitirá que se repitan los errores del pasado. La experiencia argentina, junto con la de Sudáfrica, sigue siendo un referente mundial en la lucha contra la impunidad y la defensa de los derechos humanos.





