ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · jueves, 22 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

¡Bolivia Limpia! Toneladas de residuos agrícolas transformados en esperanza

El programa, impulsado por Apia con apoyo de CropLife Latin America, promueve un reciclaje seguro de los envases de plaguicidas y la reducción de impactos ambientales en la agricultura.

¡Bolivia Limpia! Toneladas de residuos agrícolas transformados en esperanza

El programa ambiental Campo Limpio, una iniciativa conjunta de la Asociación de Productores de Insumos Agropecuarios (Apia) y CropLife Latin America, ha logrado un hito significativo en la gestión de residuos agrícolas en Bolivia. Durante el año 2025, se recolectaron y gestionaron responsablemente más de 272 toneladas de envases vacíos de plaguicidas y fertilizantes, evitando potenciales riesgos ambientales y sanitarios en el sector agrícola del país. Este logro no solo representa un avance en la protección del medio ambiente, sino que también demuestra el potencial de la economía circular para transformar residuos en recursos valiosos.

Agapito Montaño, jefe de Proyectos de Apia, explicó que los envases recuperados no son simplemente almacenados o eliminados de manera convencional. En cambio, se someten a un riguroso proceso de gestión ambiental que culmina con su transformación en materia prima para la fabricación de politubos. Estos politubos, a su vez, se utilizan en sistemas de riego y conducción de aguas servidas, cerrando el ciclo de vida del material y reduciendo la necesidad de producir nuevos plásticos.

Este enfoque de economía circular es fundamental para abordar los desafíos ambientales asociados a la agricultura moderna. La utilización de plaguicidas y fertilizantes es esencial para garantizar la productividad de los cultivos, pero los envases vacíos de estos productos pueden representar una amenaza para el suelo, el agua y la salud humana si no se gestionan adecuadamente. Campo Limpio ofrece una solución integral que aborda este problema desde la recolección en el campo hasta la transformación en nuevos productos.

La cobertura del programa se ha expandido significativamente en los últimos años, alcanzando municipios en las regiones de Santa Cruz, Cochabamba y Beni, con un enfoque especial en la región de la Chiquitania. Esta expansión ha sido posible gracias a la creciente participación de productores de todos los tamaños, desde pequeños agricultores familiares hasta grandes empresas agroindustriales. La mayor conciencia sobre la importancia de la gestión responsable de los envases agrícolas ha sido un factor clave en este aumento de la participación.

Actualmente, Campo Limpio cuenta con una red de más de 30 centros de acopio de envases vacíos de plaguicidas y fertilizantes distribuidos en los municipios de Santa Cruz y Cochabamba. Estos centros de acopio sirven como puntos de entrega para los agricultores, quienes pueden depositar los envases vacíos de manera segura y responsable. Posteriormente, operadores autorizados con licencia ambiental recolectan los envases y los transportan a las instalaciones de procesamiento.

Un componente crucial del programa son las “Mingas Campo Limpio”, jornadas comunitarias de recolección que se organizan en colaboración con gobiernos municipales y técnicos locales. Durante 2025, se llevaron a cabo más de diez mingas, movilizando a las comunidades rurales y facilitando la entrega segura de envases. Estas mingas no solo contribuyen a la recolección de residuos, sino que también promueven la educación ambiental y la participación ciudadana.

Sin embargo, el éxito del programa se ve amenazado por la presencia de recicladores clandestinos que operan sin licencia ambiental y reutilizan los envases para fines no permitidos. Esta práctica representa un grave riesgo para la salud pública, ya que los envases de plaguicidas y fertilizantes pueden contener residuos tóxicos que pueden contaminar el medio ambiente y afectar la salud de las personas.

Ante esta situación, Agapito Montaño ha hecho un llamado a las autoridades para que fortalezcan los mecanismos de control y fiscalización, y para que tomen medidas enérgicas contra los recicladores clandestinos. Es fundamental garantizar que la gestión de los envases vacíos de plaguicidas y fertilizantes se realice de manera segura y responsable, cumpliendo con todas las normativas ambientales.

Martín Ascarrunz, presidente de Apia, destacó que los resultados alcanzados por Campo Limpio reflejan el compromiso del sector de los insumos agropecuarios con una agricultura más sostenible y responsable. “Cuando productores, distribuidores y autoridades trabajan de forma articulada es posible reducir el impacto ambiental de los envases de plaguicidas y proteger la salud de quienes trabajan en el campo”, afirmó.

De cara a 2026, el programa tiene previsto ampliar su cobertura territorial, capacitar a más productores y aumentar el volumen de envases recolectados. El objetivo es consolidar un sistema de gestión ambiental que opere en Bolivia desde 2005 y que se ajuste a las normativas nacionales y al Código Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de Plaguicidas de la FAO.

El programa Campo Limpio no solo es un ejemplo de gestión responsable de residuos agrícolas, sino que también es un modelo de colaboración entre el sector privado, el gobierno y las comunidades locales. Su éxito demuestra que es posible conciliar la productividad agrícola con la protección del medio ambiente y la salud humana. La iniciativa se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en particular con el objetivo 12, que promueve el consumo y la producción responsables.

La transformación de los envases vacíos en politubos también contribuye a la reducción de la dependencia de los plásticos vírgenes, disminuyendo la huella de carbono de la agricultura boliviana. Además, el uso de politubos en sistemas de riego eficientes ayuda a conservar el agua, un recurso cada vez más escaso en muchas regiones del país.

El futuro de Campo Limpio se vislumbra prometedor, con planes de incorporar nuevas tecnologías y procesos de reciclaje para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad del programa. La colaboración con universidades y centros de investigación también es fundamental para desarrollar soluciones innovadoras para la gestión de residuos agrícolas.

En un contexto global marcado por la creciente preocupación por el cambio climático y la degradación ambiental, iniciativas como Campo Limpio son esenciales para construir un futuro más sostenible y resiliente. La gestión responsable de los residuos agrícolas no solo protege el medio ambiente, sino que también contribuye a la seguridad alimentaria y al desarrollo económico de Bolivia. El programa es un claro ejemplo de cómo la agricultura puede ser una fuerza para el bien, promoviendo la sostenibilidad y el bienestar de las comunidades rurales.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video