ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · jueves, 22 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

Pena de muerte para Alberto Sierra: el horror de una masacre familiar en Miami que terminó en sentencia

Una discusión de celos en el estacionamiento de un centro comercial fue el detonante de una de las tragedias más macabras en la historia reciente del sur de la Florida

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Pena de muerte para Alberto Sierra: el horror de una masacre familiar en Miami que terminó en sentencia

Tras casi catorce años de agonía y un proceso judicial marcado por el suspenso, un jurado popular en el condado de Miami-Dade ha emitido una resolución contundente sobre uno de los crímenes más aberrantes registrados en la historia reciente del sur de la Florida. El jurado ha recomendado la aplicación de la pena de muerte para el ciudadano cubano Alberto Sierra.

El veredicto fue leído este martes 20 de octubre de 2026 por Jennifer Galván, presidenta del jurado. La decisión determina que el acusado, de 42 años, debe pagar con su propia vida el asesinato en primer grado de su expareja, Gladys Machado, de 29 años, y de las dos hijas pequeñas de la mujer: Julia Padrino, de 6 años, y Daniela Padrino, de tan solo 3 años.

La audiencia final estuvo envuelta en una atmósfera de tensión, culminando tras siete agónicas horas de deliberación por parte de los ciudadanos encargados del caso. Ante la jueza Marisa Tinkler Mendez, quien exigió una compostura estricta en el tribunal antes de proceder con la lectura del documento de votos, la justicia se desglosó víctima por víctima. De acuerdo con la legislación vigente en el estado de Florida, se requiere un mínimo de ocho votos de los doce jurados para imponer la pena máxima; en este caso, los tres dictámenes superaron el umbral legal necesario para solicitar la ejecución del imputado.

Los hechos que dieron lugar a este prolongado proceso se remontan al 10 de noviembre de 2012, en una vivienda ubicada en el barrio de Flagami, en Miami. En aquella fecha, Alberto Sierra y Gladys Machado, quienes se encontraban en un proceso de separación, habían acudido a un centro comercial acompañados por las dos niñas.

La tragedia se desencadenó en el estacionamiento del centro comercial, donde la chispa de los celos provocó la barbarie. Tras recibir Gladys una llamada telefónica, Sierra la amenazó y la obligó, junto con las menores, a regresar al inmueble que solían compartir. Una vez dentro de la casa, el agresor maniató a Machado con cuerdas de nailon y la sometió a torturas con el objetivo de arrebatarle las claves de acceso de su teléfono celular. Finalmente, el hombre la asfixió colocándole una bolsa de plástico en la cabeza.

El horror continuó con la pequeña Julia, de 6 años, quien presenció el asesinato de su madre entre llantos desgarradores. Sierra acabó con la vida de la niña utilizando el mismo método de sofocación. Posteriormente, mientras la pequeña Daniela, de 3 años, dormía, el agresor también la asfixió. Los peritajes forenses y las pruebas presentadas por la fiscalía demostraron que el acusado agredió sexualmente los cuerpos de la mujer y de una de las menores después de haber cometido los crímenes.

Los cadáveres permanecieron ocultos en el armario del dormitorio principal durante tres días. Fue el hedor provocado por la descomposición lo que alertó a un vecino, quien dio aviso a las autoridades. Alberto Sierra fue arrestado el 19 de noviembre de 2012 y, al verse acorralado por las evidencias de ADN, confesó con frialdad los detalles de la masacre.

Uno de los momentos más impactantes de las sesiones judiciales ocurrió cuando Michael Padrino Jr., el único hijo sobreviviente de Gladys, se enfrentó al homicida. Michael, que tenía solo cinco años en 2012, sobrevivió al crimen gracias al azar, ya que ese día se había quedado en casa de su bisabuela. A sus 19 años, con la voz quebrada y temblando en la sala, el joven gritó al acusado: «¡Tú! ¡Tú te las llevaste! ¡Sabes que lo hiciste!», exponiendo ante el tribunal el vacío insuperable dejado por la pérdida de su familia durante su infancia.

La crudeza del material probatorio tuvo un impacto profundo incluso en el jurado. Uno de los integrantes tuvo que ser exonerado por la jueza Marisa Tinkler Mendez tras sufrir un colapso emocional e insomnio prolongado debido a la naturaleza del caso.

Aunque el jurado ya ha emitido su recomendación formal a favor de la pena máxima, la sentencia definitiva deberá ser ratificada por la jueza Tinkler Mendez el próximo 2 de noviembre, cerrando así un capítulo trágico para la comunidad hispana de Miami.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.