general“El esfuerzo no es suficiente”: El poderoso mensaje de una graduada del Chocó en la Universidad de los Andes
“Un título puede llevar nuestro nombre, pero no puede contar toda la historia” Así inició su discurso Yadianny Ramos Asprilla, egresada de la Universidad de los Andes, durante la ceremonia de grados 2026-2, en un mensaje que toco las desigualdades actuales de la educación superior. “Soy Yadianny Ramos Asprilla, oriunda de Istmina, Chocó, cabecera municipal de la subregión del San Juan. Vengo a un territorio lleno de personas amables y acogedoras, como solemos describirnos. De esas personas que saben recibirte y hacerte sentir en casa”. Entérese: Conmovedor discurso de un nuevo abogado de Los Andes a sus compañeros: “¿Qué tanto dinero será suficiente?” Dijo que aprendió a vivir con alegría incluso cuando las circunstancias no son fáciles. También entendió que el talento existe en todos los territorios, aunque las oportunidades para desarrollarlo no llegan de la misma manera a todos: “Soy la primera por parte de mi mamá en tener un título universitario. Y para ella, esto es mucho más que un diploma. Es el sueño de que su hija pudiera romper barreras y no sentirse limitadas por las condiciones de su entorno. Y que además ocupara espacios en los que históricamente las mujeres negras hemos enfrentado mayores obstáculos para llegar, participar y ser reconocidas”. Durante su intervención, Ramos Asprilla cuestionó la idea de que el esfuerzo individual sea suficiente para alcanzar cualquier meta. Reconoció la importancia de la disciplina, pero recordó que las condiciones económicas y sociales también influyen en las oportunidades de cada persona. Le puede interesar: El cucuteño que sacó 500 en el Icfes estudiará Ingeniería Matemática en Eafit en Medellín: esta es su historia “El esfuerzo importa, la disciplina importa, pero también importan las condiciones desde las que empezamos, los recursos a los que podemos acceder y las puertas que encontramos abiertas o cerradas en el camino”. En su caso, reconoció el respaldo de su familia, la fe, las personas que la acompañaron y el apoyo de iniciativas como la Beca Palante Pacífico: “En mi caso, lo que hizo posible este momento tiene nombres. Ante todo, la gracia de Dios que siempre me acompaña, el deseo y el amor de una madre de haber cumplido los sueños de su hija, mi familia, el apoyo a iniciativas como la Beca Palante Pacífico, la generosidad de cada persona que me apoyó, acompañó y me abrió camino, y no menos importante, yo misma, porque decidí seguir a pesar de las dificultades (...) Llegar hasta aquí ha sido un logro personal, pero nunca una historia individual”. Ramos Asprilla también recordó que estudiar en la Universidad de los Andes implicó migrar y encontrarse con personas cuyas historias eran distintas a la suya: “Llegamos con acentos distintos, con historias diferentes y con oportunidades que no siempre fueron las mismas. Y aun así compartimos aulas, proyectos y dificultades. Y usamos lo que cada uno traía para ayudarnos a avanzar hasta aquí”, dijo. Esa experiencia, explicó, le enseñó que las diferencias no tienen por qué convertirse en una barrera: “No necesitamos venir del mismo lugar para escucharnos, ni tener las mismas respuestas para ayudarnos a encontrar otras. La universidad nos reúne y la diversidad también. Lo que hacemos con ella es nuestra responsabilidad”. “También podemos preguntarnos qué cambia a nuestro alrededor gracias a lo que hacemos, a quienes escuchamos antes de decidir, qué oportunidades ayudamos a crear para que el acceso al conocimiento dependa menos del lugar donde alguien nació”. Conozca: “Quedé desbaratada”: el precio que pagó María Fernanda Yepes por interpretar a Rosario Tijeras Volvió a pensar en su territorio y en los jóvenes que todavía deben salir de sus municipios para acceder a la educación superior: “Porque salir de mi territorio nunca significó dejarlo atrás, ojalá algún día más jóvenes de Istmina y de tantos otros lugares puedan formarse sin tener que irse lejos de casa. Que migrar sea una elección, nunca una condición”. Para consultar contenido premium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el Mundo, regístrese aquí. “No podemos resolver todas estas desigualdades desde un solo logro, una sola profesión o una sola persona, pero sí podemos decidir si las ignoramos o si donde estemos ayudamos a transformarlas”. En la parte final de su intervención, Ramos Asprilla recordó una frase del dirigente chocoano Diego Luis Córdoba sobre el papel de la educación en la libertad y la posibilidad de construir otros futuros. “Hoy celebramos esa posibilidad, conocer, cuestionar, elegir e imaginar futuros que antes no veíamos. Pero la educación no debería ampliar únicamente nuestros propios horizontes, también puede ayudarnos a ampliarlos de otras personas”, afirmó. Por eso, invitó a los graduados a recordar a quienes los acompañaron y a quienes todavía no han encontrado las oportunidades que necesitan: “Quisiera que recordáramos también a quienes caminaron con nosotros, las oportunidades que hicieron posible este momento y a quienes todavía esperan encontrar las suyas (...) que tengamos la ambición de llegar lejos, la humildad de reconocer que no llegamos solos y la sensibilidad para no olvidar de dónde venimos”. 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miércoles, 21 de octubre de 2026, 17:38
CO
elcolombiano
Yadianny Ramos Asprilla, oriunda de Istmina, Chocó, se convirtió en el centro de atención durante la ceremonia de grados 2026-2 de la Universidad de los Andes. A través de un discurso reflexivo y crítico, la egresada puso sobre la mesa las profundas barreras que aún enfrentan los jóvenes de las regiones periféricas para acceder a la educación superior en Colombia, haciendo un llamado directo a sus compañeros y a la institución para abrir más oportunidades a quienes provienen de contextos vulnerables.
Ramos Asprilla inició su intervención con una frase que marcó el tono de su mensaje: “Un título puede llevar nuestro nombre, pero no puede contar toda la historia”. Con estas palabras, la graduada buscó visibilizar que detrás de un diploma universitario existen realidades sociales y económicas que a menudo son ignoradas en los espacios académicos de élite. Para Yadianny, el logro académico no es solo un resultado individual, sino la culminación de una lucha contra las desigualdades estructurales.
Durante su discurso, la joven se presentó con orgullo como oriunda de Istmina, cabecera municipal de la subregión del San Juan en el departamento del Chocó. Describió su tierra como un lugar lleno de personas amables y acogedoras, resaltando la calidez de su cultura. Sin embargo, contrastó esa riqueza humana con la escasez de oportunidades, señalando que, aunque el talento está distribuido equitativamente en todos los territorios, las posibilidades de desarrollarlo no llegan de la misma manera a todas las personas.
Uno de los puntos más emotivos de su intervención fue la mención a su núcleo familiar. Ramos Asprilla destacó que es la primera persona por parte de su madre en obtener un título universitario, lo que convierte este diploma en la realización de un sueño generacional. Para su madre, este logro representa la ruptura de barreras y la superación de las limitaciones impuestas por el entorno, especialmente en espacios donde las mujeres negras han enfrentado históricamente mayores obstáculos para participar, llegar y ser reconocidas.
La graduada también aprovechó la plataforma para cuestionar la narrativa meritocrática predominante, que sugiere que el esfuerzo individual es el único factor determinante para alcanzar el éxito. Si bien reconoció que la disciplina y la constancia son fundamentales, enfatizó que no son suficientes por sí solas. Según Ramos Asprilla, las condiciones económicas y sociales, así como el acceso a recursos y la apertura de puertas, juegan un papel decisivo en la trayectoria de cualquier estudiante. “El esfuerzo importa, la disciplina importa, pero también importan las condiciones desde las que empezamos”, afirmó.
En cuanto a los factores que hicieron posible su graduación, Yadianny fue enfática al señalar que su éxito es un logro colectivo. Agradeció la gracia de Dios, el amor y los sueños de su madre, el respaldo de su familia y el apoyo fundamental de iniciativas como la Beca Palante Pacífico. Asimismo, reconoció la generosidad de las personas que le abrieron camino, concluyendo que, aunque decidió perseverar a pesar de las dificultades, llegar a la meta nunca fue una historia individual.
Asimismo, reflexionó sobre la experiencia de migrar desde el Chocó hacia Bogotá para estudiar en la Universidad de los Andes. Describió el encuentro con personas de diversos orígenes, acentos e historias, resaltando que, a pesar de las diferencias en las oportunidades iniciales, el espacio universitario permitió que compartieran aulas y proyectos. Para ella, esta diversidad no debe ser una barrera, sino una responsabilidad compartida para ayudarse mutuamente a avanzar.
Ramos Asprilla cerró su discurso con una mirada hacia el futuro de su territorio. Expresó su deseo de que, en algún momento, los jóvenes de Istmina y otros municipios no se vean obligados a abandonar sus hogares para acceder a una formación profesional. Planteó la necesidad de que migrar sea una elección personal y no una condición impuesta por la falta de infraestructura educativa en las regiones.
Finalmente, citando al dirigente chocoano Diego Luis Córdoba, recordó que la educación debe servir para ampliar los horizontes no solo de quien estudia, sino de los demás. Invitó a los nuevos profesionales a mantener la ambición de llegar lejos, pero también la humildad de reconocer que no llegaron solos y la sensibilidad necesaria para no olvidar sus raíces, instándolos a transformar las desigualdades desde sus respectivas profesiones.