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WASHINGTON D.C. – El presidente Donald Trump confirmó este domingo una escalada dramática en el conflicto con Irán, revelando que las fuerzas armadas estadounidenses hundieron nueve buques de la Marina iraní y destruyeron parcialmente su cuartel general naval durante una operación militar masiva llevada a cabo el sábado. Las declaraciones, publicadas en la plataforma Truth Social, pintan un panorama de confrontación directa y una posible inminente desestabilización del régimen persa.
“Acabo de ser informado de que hemos destruido y hundido 9 barcos de la Marina iraní, algunos de ellos relativamente grandes e importantes”, escribió Trump. “Vamos por el resto: ¡pronto estarán reposando en el fondo del mar también! En otro ataque, destruimos en gran medida su cuartel general naval. ¡Aparte de eso, a su Marina le va muy bien!”.
El Mando Central de Estados Unidos corroboró parte de la información, anunciando a través de la red social X que una corbeta iraní de la clase Jamaran fue atacada y se está hundiendo en el Golfo de Omán, cerca del muelle de Chah Bahar. Este ataque, denominado “Operación Epic Fury”, marca una intensificación significativa de las hostilidades entre Washington y Teherán.
A pesar de la agresividad de las acciones militares, Trump ha expresado su disposición a entablar conversaciones con los líderes iraníes. En una entrevista con The Atlantic, el presidente afirmó: “Ellos quieren hablar, y yo he aceptado hablar, así que hablaré con ellos. Deberían haberlo hecho antes”. Sin embargo, Trump también señaló que muchos de los interlocutores potenciales con los que se habían mantenido negociaciones previas han fallecido, sugiriendo un cambio radical en el panorama político iraní. “La mayoría de esa gente ha muerto. Algunos de aquellos con quienes estábamos negociando han muerto”, añadió, acusando a los líderes iraníes de haber “querido pasarse de listos”.
La escalada del conflicto ha tenido un costo para Estados Unidos. El Pentágono confirmó este domingo las primeras bajas estadounidenses en la campaña: tres militares muertos y cinco heridos de gravedad. A pesar de estas pérdidas, Trump se mostró optimista sobre el futuro, prediciendo un inminente levantamiento popular contra el régimen iraní. “Eso va a ocurrir. Lo están viendo, y creo que va a pasar. Mucha gente está extremadamente feliz allá”, afirmó, citando celebraciones observadas tanto en Irán como entre la diáspora iraní en ciudades como Nueva York y Los Ángeles.
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que Estados Unidos prolongue los bombardeos para apoyar una eventual rebelión, Trump se mostró evasivo, argumentando que la situación debe ser analizada en el momento en que ocurra.
El presidente también minimizó el posible impacto económico del conflicto, afirmando que la situación podría haber sido mucho peor si las cosas hubieran salido de manera diferente. “Esto podría haber sido un enorme aumento de precios del petróleo si las cosas hubieran salido mal”, señaló, descartando además que la guerra afecte las perspectivas republicanas en las elecciones de medio término. “Tenemos la mejor economía que hemos tenido jamás”, aseguró.
La ofensiva estadounidense se produce en paralelo a una nueva oleada de bombardeos israelíes sobre Teherán, con la promesa de una “cadena de ataques sin interrupciones”. Los Guardianes de la Revolución iraníes han respondido lanzando al menos ocho oleadas de misiles y drones contra Israel y bases militares en el Golfo. El saldo en Israel ha aumentado a al menos diez muertos, incluyendo nueve personas fallecidas en Beit Shemesh en el ataque más mortífero contra suelo israelí desde el inicio del conflicto.
Esta ofensiva representa la segunda vez en ocho meses que la administración Trump, en conjunto con Israel, ataca a Irán. En junio de 2025, una operación de 12 días debilitó significativamente las defensas aéreas, el liderazgo militar y el programa nuclear iraní. En esta ocasión, los ataques han tenido un impacto aún más profundo, eliminando al propio Líder Supremo, Ali Khamenei, y a gran parte del alto mando iraní.
Tras la muerte de Khamenei, Irán ha formado un triunvirato de transición para gobernar el país hasta que la Asamblea de Expertos designe un nuevo líder supremo. El presidente Masoud Pezeshkian ha calificado la venganza como “un deber y derecho legítimo” de la república islámica, lo que sugiere que la escalada del conflicto podría continuar.
Trump concluyó la entrevista con una reflexión sobre el largo historial de tensiones entre Estados Unidos e Irán. “La gente ha querido hacer esto durante 47 años. Han matado gente durante 47 años, y ahora se les revirtió”, afirmó.
La situación en la región es extremadamente volátil y el futuro de Irán, así como la estabilidad de Oriente Medio, penden de un hilo. La comunidad internacional observa con preocupación la escalada del conflicto y teme una guerra a gran escala que podría tener consecuencias devastadoras. La apertura al diálogo por parte de Trump, aunque limitada, podría ser una vía para evitar una mayor escalada, pero la desconfianza mutua y la retórica beligerante de ambas partes dificultan la posibilidad de una solución pacífica. La próxima semana será crucial para determinar si se abre un canal de comunicación efectivo o si la región se precipita hacia un conflicto aún más sangriento.






