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Sanciones y crisis económica: la lucha desesperada de los pacientes en Irán por conseguir medicamentos

Las sanciones de Estados Unidos contra Irán han causado una escasez medicamentos en el país, mientras se disparan los precios de las pocas medicinas disponibles y los pacientes desisten de comprarlas.

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Sanciones y crisis económica: la lucha desesperada de los pacientes en Irán por conseguir medicamentos

Sima, una mujer de 35 años residente en Teherán, se ve obligada a recorrer las calles de la ciudad en una búsqueda frenética por su supervivencia. En su última incursión, tuvo que visitar siete farmacias diferentes antes de encontrar el medicamento esencial para evitar que sus riñones dejaran de funcionar. Sin embargo, el alivio del hallazgo fue efímero; el farmacéutico le informó que el precio había vuelto a subir, obligándola a tomar una dosis inferior a la indicada médicamente para poder costear el tratamiento.

La situación de Sima es representativa de una crisis sanitaria profunda en Irán, donde las personas con enfermedades crónicas y graves luchan diariamente por acceder a fármacos vitales. Bajo la presión de las sanciones estadounidenses que asfixian la economía nacional, la escasez de suministros y el aumento diario de los precios han empujado a muchos ciudadanos a reducir sus dosis, posponer consultas médicas o recurrir a la automedicación. Sima, quien solicitó el anonimato para hablar libremente, denunció que se ha dejado de suministrar medicamentos contra el cáncer a pacientes en fase terminal o avanzada, reservando los pocos existencias únicamente para quienes se encuentran en las etapas más tempranas de la enfermedad.

El impacto humano de esta crisis es devastador. En Teherán, una madre que perdió a su única hija se ha visto forzada a sustituir su antidepresivo por una versión de producción local menos eficaz. Por otro lado, las vacunaciones contra la gripe estacional fueron canceladas este año debido a que el Gobierno no logró adquirir las dosis en Europa. El costo de la salud se ha vuelto tan prohibitivo que algunos pacientes con cáncer han llegado al extremo de vender electrodomésticos, como televisores y refrigeradores, para financiar la compra de medicamentos a precios exorbitantes.

Otra paciente de 55 años, también anónima, relató que ha empezado a solicitar a personas que visitan el país o regresan del extranjero que traigan sus medicamentos, especialmente aquellos imposibles de encontrar en el mercado local. La incertidumbre generada por la enfermedad y el contexto de guerra ha dejado a muchos ciudadanos sin opciones claras sobre cómo proceder para salvar sus vidas.

Las farmacias contactadas confirman que la escasez afecta diversas categorías. Los medicamentos para el corazón están siendo reemplazados por genéricos locales, las pastillas para el colesterol han sufrido alzas drásticas de precio y los fármacos para la migraña han desaparecido por completo de los estantes. Reportes de medios locales indican que la carencia es aún más generalizada, afectando la disponibilidad de insulina, antidepresivos y medicamentos para el embarazo. Según Shahram Kalantari, director de la Asociación Iraní de Farmacéuticos, la escasez ha impactado a casi 800 medicamentos, y la imposibilidad de obtener alternativas se debe al incremento constante de los costos.

A pesar de que Mehdi Pirsalehi, director de la Organización de Alimentos y Medicamentos, afirmó en febrero que Irán fabrica más del 97 % de sus medicamentos por volumen, esta cifra no se traduce en autosuficiencia. Peivand Bastani, profesor de la Universidad de Flinders, explica que la fabricación local depende críticamente de materiales, equipos y tecnología importados, y que los fármacos especializados de alto costo deben ser traídos del exterior.

La cadena de suministro se ha fracturado debido a una combinación de inflación descontrolada y el colapso de los pagos de seguros. Más de 18.000 farmacias privadas esperan pagos pendientes de las aseguradoras que ascienden a casi 800 billones de riales (300 millones de dólares). Kalantari señaló que los farmacéuticos ya no pueden invertir su propio capital mientras esperan años para recuperar los pagos.

A esta crisis económica se suman los daños materiales. El portavoz de la Administración de Alimentos y Medicamentos, Mohammad Hashemi, informó que ataques aéreos estadounidenses e israelíes dañaron más de 40 empresas farmacéuticas y distribuidoras. Entre ellas, la fábrica de Tofigh Daru, productora de principios activos para anestésicos y cáncer, y el histórico Instituto Pasteur, donde laboratorios cruciales para la vigilancia del VIH/Sida, rabia y hepatitis resultaron arrasados.

Desde Estados Unidos, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha anunciado medidas más estrictas contra las redes que eluden las sanciones. Aunque Washington permite transacciones de alimentos y medicamentos, ha implementado salvaguardias y una postura de "presunción de denegación" en las licencias, lo que ha generado un proceso burocrático tedioso. Erich Ferrari, experto en sanciones, señala que esto provoca un "exceso de cumplimiento", donde los bancos internacionales, por miedo al riesgo, se niegan a procesar transacciones incluso si las partes no están sancionadas.

Mientras las negociaciones para desbloquear fondos humanitarios en Qatar se encuentran estancadas, los ciudadanos iraníes continúan enfrentando una realidad donde la valentía personal es insuficiente frente a la falta de medicinas básicas.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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