Lima, 20 de febrero de 2026 – La incertidumbre política en Perú se agudiza a medida que el Congreso se prepara para elegir un nuevo presidente de la mesa directiva, tras la vacancia de José Jerí. En un escenario marcado por negociaciones febriles y acusaciones de tráfico de influencias, el congresista José María Balcázar, figura controvertida vinculada al expresidente Pedro Castillo, emerge como un candidato inesperado y preocupante para diversos sectores de la sociedad.
La votación de la vacancia de Pedro Castillo en diciembre de 2022 reveló una notable ausencia por parte de Balcázar, quien no registró su voto en los libros de actas del Congreso, un hecho que ha generado interrogantes sobre su posición frente al fallido golpe de Estado. Esta omisión, sumada a su historial de defensa del expresidente Castillo, incluso justificando denuncias de corrupción en su entorno, lo coloca en el centro de la tormenta política.
Balcázar llegó al Congreso en 2021 con el respaldo de Vladimir Cerrón y Pedro Castillo, convirtiéndose en un leal defensor del gobierno castillista. Su postura frente al caso de Bruno Pacheco, exasesor presidencial acusado de recibir sobornos a cambio de ascensos en la Policía y las Fuerzas Armadas, fue particularmente polémica. Balcázar minimizó las acusaciones, exigiendo pruebas audiovisuales para creer en la declaración de Pacheco, calificando al denunciante de “delincuente loco”.
Pero las controversias en torno a Balcázar no se limitan a su relación con el gobierno de Castillo. Su pasado como decano del Colegio de Abogados de Lambayeque está marcado por acusaciones de irregularidades éticas, civiles y penales, lo que llevó a su expulsión de la orden profesional. El Colegio de Abogados de Lambayeque ha expresado su “profunda preocupación, indignación, malestar, dolor y tristeza” ante su candidatura, recordando las responsabilidades éticas que se le atribuyeron durante su gestión.
Además, Balcázar ha sido objeto de señalamientos por sus declaraciones sobre las relaciones sexuales de adultos con menores de edad, afirmando que “las relaciones sexuales tempranas ayudan al futuro psicológico de la mujer”, una postura que ha generado indignación y rechazo generalizado.
Las acusaciones más recientes involucran a la exfiscal de la Nación, Patricia Benavides, quien, según investigaciones, habría ofrecido a Balcázar dejar sin efecto una investigación en su contra a cambio de su voto a favor del archivo de las denuncias constitucionales presentadas contra ella. Benavides también habría ofrecido designar a su nuera, Scarlett Gálvez Campos, como fiscal adjunta provincial en Lambayeque, lo que finalmente ocurrió.
En medio de este escándalo, las negociaciones en el Congreso se intensifican. Alianza para el Progreso estaría considerando el Ministerio de Salud a cambio de su apoyo a Balcázar, mientras que Fuerza Popular se inclina por la abstención, argumentando que quienes sacaron a José Jerí de la presidencia deben asumir la responsabilidad de elegir a su sucesor. Podemos, por su parte, ha descartado votar por Maricarmen Alva, en una aparente venganza por la destitución de su anterior líder.
Dentro de Fuerza Popular, una facción conocida como “Babys” o “viudas” estaría dispuesta a entregar sus votos a Balcázar, lo que podría asegurar su elección como presidente del Congreso. Esta posibilidad ha generado alarma en diversos sectores, que temen que la elección de Balcázar represente un retroceso en la lucha contra la corrupción y la defensa de los derechos humanos.
Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular, ha denunciado lo que considera una entrega del Perú a la izquierda radical, acusando a Fuerza Popular de priorizar la venganza sobre el bienestar del país. “FP vuelve a entregar al Perú a la izquierda radical. No es rumor: es un secreto a voces”, escribió en su cuenta de Twitter.
La elección de Balcázar al frente del Congreso podría desatar una nueva crisis política en Perú, exacerbando las tensiones entre el gobierno y el parlamento, y poniendo en riesgo la estabilidad democrática del país. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, temiendo que la elección de un congresista con un historial tan controvertido pueda socavar los esfuerzos por fortalecer las instituciones y promover el estado de derecho.
La sesión de votación está programada para esta tarde, y el resultado es incierto. La ciudadanía peruana espera con angustia el desenlace de esta crisis política, consciente de que el futuro del país podría estar en juego. La sombra de Pedro Castillo y las acusaciones de corrupción y tráfico de influencias planean sobre el Congreso, amenazando con sumir a Perú en un nuevo período de inestabilidad y desconfianza.





