La 32° Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), llevada a cabo este martes en el Golden Center de la Ciudad de Buenos Aires, se consolidó como el escenario de un intenso debate sobre la situación actual del sector fabril en el país. El encuentro, considerado el evento anual más relevante para el sector industrial, estuvo marcado por la tensión entre las demandas de los gobernadores provinciales y la postura técnica y monetaria sostenida por el Ministerio de Economía.
Uno de los momentos más destacados de la jornada ocurrió durante el panel compartido por el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y su homólogo santafesino, Maximiliano Pullaro. En su intervención, Llaryora fue categórico al reclamar que el Gobierno Nacional adopte medidas concretas y efectivas para atender la situación crítica que atraviesa la industria. El mandatario cordobés puso especial énfasis en el riesgo que corren las pequeñas y medianas empresas (Pymes), advirtiendo sobre el impacto negativo que la crisis actual está generando en este eslabón fundamental de la economía productiva.
En respuesta a las preocupaciones del sector, el Gobierno anunció la implementación de cuatro medidas específicas diseñadas para aliviar la presión financiera que pesa sobre las Pymes y las empresas en general. Estas acciones se centran en cuatro ejes operativos: primero, se introducirán cambios en la gestión de los embargos ejecutados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Segundo, se establecerán nuevos planes de pago para facilitar la regularización de las obligaciones fiscales. Tercero, se implementará un sistema de compensación de créditos fiscales. Por último, se habilitarán mecanismos para mejorar el acceso al financiamiento, con un enfoque particular en la industria automotriz.
Sin embargo, el optimismo generado por estas medidas se vio contrastado por las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo. Durante su participación en la conferencia, Caputo fue tajante al rechazar la posibilidad de que una expansión de la base monetaria sea la herramienta para reactivar el financiamiento destinado a las empresas y las familias. Para el jefe de la cartera económica, la solución no reside en la emisión de pesos, sino en el saneamiento de las variables macroeconómicas.
Caputo argumentó que la actual menor dinámica en el otorgamiento de créditos no es consecuencia de una falta de liquidez dentro del sistema financiero. Según el ministro, el freno en el flujo de préstamos obedece estrictamente a factores de riesgo, los niveles de mora y las expectativas económicas generales. Desde esta perspectiva, el Gobierno sostiene que el problema es de confianza y riesgo crediticio, y no una carencia de fondos disponibles en el mercado.
El marco de este debate es sumamente complejo. La UIA celebra esta edición de su conferencia en un contexto de fuerte contracción productiva. Los datos presentados revelan que el sector industrial acumula nueve meses consecutivos de caída. Esta tendencia decreciente ha provocado que la producción actual sea un 11% menor en comparación con los niveles registrados durante los años 2022 y 2023, evidenciando un retroceso significativo en la capacidad fabril del país.
La presencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto al ministro Caputo, subrayó la relevancia política del evento. No obstante, la brecha entre la urgencia expresada por los gobernadores y la rigurosidad monetaria del Ejecutivo deja abierta la interrogante sobre la velocidad de la recuperación industrial. Mientras que los mandatarios provinciales, representados en el panel por Llaryora y Pullaro, demandan acciones inmediatas para evitar el cierre de Pymes, el Gobierno Nacional se mantiene firme en su política de no expansión monetaria, apostando a que la estabilidad y la reducción del riesgo sean los motores que reactiven el crédito y la inversión industrial.






