El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, realizó un llamado formal y directo este martes a los Estados miembros de la Asamblea General de la ONU para que voten en contra de la resolución que busca condenar el embargo económico impuesto por Washington a La Habana. La intervención tuvo lugar en el marco de las sesiones dedicadas a analizar la propuesta presentada anualmente por el gobierno cubano.
Durante su comparecencia, Waltz instó a las naciones presentes a no contribuir a través de sus votos al maltrato del pueblo cubano. El diplomático estadounidense fue enfático al señalar que el régimen de Cuba ha recurrido a lo que calificó como una "mentira absoluta y rotunda" al asegurar que el gobierno de Estados Unidos estaría amenazando con represalias a aquellos países que voten a favor de la resolución. Por el contrario, Waltz afirmó ante la Asamblea General que son las autoridades cubanas quienes están ejerciendo amenazas de represalias contra los Estados miembros por su postura en esta votación.
La intervención de Waltz se produjo en la primera de las dos sesiones programadas en la Asamblea General para discutir la resolución contra el embargo. El representante de Washington subrayó la importancia de recordar los hechos acontecidos durante la sesión al momento en que La Habana solicite el apoyo de los votos, haciendo alusión directa a los enfrentamientos verbales ocurridos en el recinto.
Uno de los puntos más polémicos de la intervención fue la negación categórica de la existencia de un bloqueo. Waltz insistió en que los Estados miembros deben examinar detenidamente esta afirmación, argumentando que no existe tal bloqueo en la realidad. Para sustentar su postura, el embajador definió técnicamente que un bloqueo consiste en un cerco de buques militares alrededor de una isla, condición que, según sus palabras, no se cumple en el caso de Cuba.
Esta declaración no estuvo exenta de conflictos, ya que Waltz y el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, protagonizaron un tenso enfrentamiento. El intercambio estuvo marcado por gritos y reproches mutuos, llegando a un punto de fricción tal que el presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, se vio obligado a intervenir, amenazando con suspender la sesión debido al desorden y la falta de decoro entre los diplomáticos.
Para respaldar la tesis de que no existe un bloqueo total, el embajador estadounidense presentó datos económicos específicos. Afirmó que, durante los primeros ocho meses del año en curso, las empresas estadounidenses exportaron mercancías hacia Cuba por un valor superior a los 876 millones de dólares. Con esta cifra, Waltz buscó demostrar que el flujo comercial no ha sido interrumpido por completo por Washington.
Asimismo, el diplomático enumeró una serie de países y organismos internacionales que han mantenido el envío de cargamentos a la isla, mencionando explícitamente a Belice, Canadá, Chile, China, Colombia, México, Rusia, España y Uruguay. A esta lista sumó a la Unión Europea, la Caricom y a las propias Naciones Unidas, reforzando su argumento de que Cuba mantiene canales de abastecimiento abiertos con diversas potencias y regiones.
Finalmente, Mike Waltz lanzó una dura acusación contra el gobierno cubano, señalando que La Habana utiliza la plataforma de la ONU año tras año para "mentir al pueblo cubano", intentando convencer a la ciudadanía de que el mundo entero está de su lado. En un cierre contundente, el embajador advirtió a los países que apoyan la resolución que, al hacerlo, están participando en esa estrategia y se convierten, en consecuencia, en cómplices del régimen.
Cabe destacar que la resolución contra el embargo de Washington será votada este año por trigesimocuarta vez. Históricamente, esta propuesta suele contar con el respaldo de una gran mayoría de la Asamblea General. No obstante, Estados Unidos e Israel mantienen sistemáticamente su voto en contra, postura a la que generalmente se adhieren sus aliados más cercanos.






