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Flávio Bolsonaro huye a Estados Unidos tras perder la elección presidencial frente a Lula

Dos días después de perder la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el excandidato de ultraderecha Flávio Bolsonaro abandonó Brasil con destino a Estados Unidos en medio de investigaciones por presuntas irregularidades, que él rechaza.

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Flávio Bolsonaro huye a Estados Unidos tras perder la elección presidencial frente a Lula

El escenario político de Brasil ha dado un giro abrupto tras la segunda vuelta electoral del 25 de octubre. El senador Flávio Bolsonaro, quien buscaba suceder el liderazgo de su padre en la presidencia, abandonó el país con rumbo a Estados Unidos luego de que el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, resultara ganador del balotaje con el 51,79% de los votos frente al 48,21% obtenidos por el candidato bolsonarista.

La salida de Flávio Bolsonaro del territorio brasileño se produjo en un clima de alta tensión judicial. Tras rechazar los resultados electorales y anunciar que impugnaría el proceso, el senador informó que las autoridades le habían solicitado la entrega de sus pasaportes y le habían prohibido salir del país. El pasado martes, la Policía Federal inició una búsqueda activa del político luego de que incumpliera la entrega de sus documentos. Según fuentes citadas por CNN, Flávio se encuentra actualmente en Estados Unidos, donde reside su hermano Eduardo.

Este exilio ocurre mientras el senador es investigado en diversas causas judiciales. Una de las más prominentes, radicada en el tribunal supremo, se centra en presuntos actos de corrupción y lavado de dinero relacionados con el financiamiento de la película “Dark horse”, que narra la historia de su padre, Jair Bolsonaro. El senador ha rechazado haber cometido cualquier delito en este caso.

La candidatura de Flávio estuvo marcada desde el inicio por la inevitable comparación con su padre. Durante el lanzamiento oficial de su campaña el 16 de agosto en la playa de Copacabana, el senador intentó gestionar esta sombra con una analogía deportiva. “Sé que me parezco a él, pero es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”, afirmó ante miles de simpatizantes, provocando risas pero evidenciando el desafío de capitalizar el movimiento bolsonarista siendo una figura distinta.

A sus 45 años, Flávio Bolsonaro fue impulsado por su padre, quien fue condenado a más de 27 años de prisión por planear un golpe de Estado tras su derrota en 2022. Jair Bolsonaro confió en su hijo mayor la misión de continuar su legado, con la esperanza de que un camino exitoso hacia el palacio presidencial pudiera facilitar su propia libertad.

A diferencia de la personalidad confrontativa de Jair, Flávio es percibido por analistas como un perfil más moderado y conciliador. Octávio Amorim Neto, politólogo de la Fundación Getulio Vargas, señaló que Flávio solía actuar como el miembro de la familia dispuesto al diálogo y sirvió como puente informal entre su padre y el Senado durante las crisis institucionales. Gilson Machado, exministro de Turismo, destacó que el senador posee más tacto y capacidad de escucha que el expresidente.

Sin embargo, este matiz personal no se tradujo en un proyecto político moderado. Flávio ha mantenido una línea dura en seguridad pública, basando su carrera en Río de Janeiro en la defensa de las fuerzas de seguridad. Su trayectoria incluye un episodio controversial en 2007, cuando defendió a las milicias describiéndolas como una “nueva forma de hacer labor policial”. Durante su campaña presidencial, propuso reducir la edad de responsabilidad penal y endurecer la respuesta a los delitos violentos.

En el ámbito internacional, Flávio alineó su discurso con el movimiento MAGA y Donald Trump. En mayo, viajó a Estados Unidos para solicitar que ciertos grupos criminales brasileños fueran clasificados como organizaciones terroristas, petición que fue posteriormente acogida por el gobierno estadounidense, generando críticas de la izquierda brasileña por considerarlo una amenaza a la soberanía nacional.

La campaña también enfrentó divisiones internas. Flávio mantuvo una disputa pública con su madrastra, la ex primera dama Michelle Bolsonaro, quien es una figura influyente entre mujeres conservadoras y evangélicos. Aunque se reconciliaron en julio tras presiones del partido, el episodio reveló la fragmentación dentro del Partido Liberal.

Finalmente, la contienda estuvo marcada por un escándalo de corrupción vinculado al quebrado Banco Master, que alcanzó a figuras del Supremo Tribunal Federal y al propio Flávio Bolsonaro. La campaña utilizó estas revelaciones para atacar al ministro Alexandre de Moraes, presentándolo como un aliado de Lula, mientras que los seguidores de Bolsonaro esperaban que estas irregularidades permitieran anular condenas previas contra el expresidente.

A pesar de la derrota, las encuestas muestran que Flávio logró transferir la lealtad de la base bolsonarista. El apoyo se mantuvo sólido entre los votantes de mayores ingresos y los cristianos evangélicos, consolidando una polarización que persiste en la sociedad brasileña.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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