La reforma electoral impulsada por el Poder Ejecutivo se encuentra actualmente estancada en el Senado, enfrentando un escenario complejo donde el oficialismo aún se encuentra lejos de alcanzar los votos necesarios para garantizar la eliminación de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). En el escenario más optimista, el Gobierno podría aspirar a una nueva suspensión de las primarias, aunque diversas voces dentro de sus propios aliados advierten que el debate podría postergarse definitivamente hasta el próximo año.
Esta disputa por la baja de las PASO ha generado un cruce subterráneo entre figuras clave del gabinete. Diego Santilli, el jefe de Gabinete, insiste en que se deben alcanzar los 37 votos para aprobar la propuesta, cifra requerida para lograr la mayoría absoluta debido a que se trata de una reforma electoral. Sin embargo, Patricia Bullrich, jefa del oficialismo en la Cámara alta, sostiene una visión más pesimista, asegurando que el número de apoyos reales no llega siquiera a los 30.
La incertidumbre es tal que senadores aliados han manifestado sus dudas abiertamente. "Mientras la Casa Rosada no consiga los votos la veo complicada", señaló un senador aliado, quien respondió con un desafío directo a la versión de Santilli al sugerir que el ministro "traiga la lista" de los legisladores que acompañan la medida. Esta demanda es compartida por gran parte del Senado, donde se reclama que el jefe de Gabinete acuda al Congreso y revele formalmente quiénes respaldan la propuesta gubernamental.
Ante este panorama, comienza a cobrar fuerza la especulación de que la suspensión de las PASO recién sea discutida el próximo año durante las sesiones extraordinarias. Este dato adquiere una relevancia crítica, ya que la suspensión anterior de las primarias se realizó también en el año electoral, específicamente en febrero de 2025. No obstante, los analistas advierten que el caso actual es más riesgoso, dado que se trata de un año de elección presidencial. Desde el entorno de Santilli intentan relativizar estas preocupaciones, afirmando que "siempre se dice que los votos no están y después están", y estiman que la fecha límite para la aprobación de la iniciativa sería entre febrero y marzo.
En cuanto a las negociaciones con el radicalismo, Santilli ha logrado que cuatro gobernadores radicales se expresen a favor de la eliminación de las PASO. Sin embargo, el gobernador jujeño, Carlos Sadir, ha mostrado una postura diferente, inclinándose más hacia la suspensión que hacia la eliminación total. A pesar de estos acuerdos parciales, el historial de votaciones divididas del radicalismo en el Congreso genera desconfianza, sumado a que las autoridades del Comité Nacional se han diferenciado de los gobernadores, defendiendo la continuidad de las primarias.
El escenario es igualmente fragmentado dentro de los aliados peronistas. El gobernador tucumano Osvaldo Jaldo ha manifestado públicamente su apoyo a la continuidad de las PASO, contando con tres votos en el Senado y otros tres en la Cámara de Diputados. Por su parte, el catamarqueño Raúl Jalil podría aportar un voto en el Senado, aunque existe incertidumbre sobre si brindará sus tres votos en la Cámara baja.
La presión aumentó esta semana tras el reencuentro de Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa, quienes habrían fijado la misión de blindar las primarias. Esta movida ha sido alertada por los aliados al oficialismo y añade una capa de complejidad a las conversaciones que el Gobierno mantiene con los gobernadores dialoguistas. Resulta llamativo que varios gobernadores peronistas que defienden fervientemente las PASO, como Sergio Ziliotto en La Pampa, Gildo Insfrán en Formosa, Gerardo Zamora en Santiago del Estero y Ricardo Quintela en La Rioja, nunca las hayan utilizado para habilitar listas competidoras por el poder provincial. Aun así, esta tendencia permite al peronismo confiar en un piso de 25 votos en el Senado, desalentando la esperanza de la Casa Rosada de captar votos que reemplacen el apoyo radical.
Para intentar destrabar la situación, Santilli ha integrado la reforma electoral en todas sus agendas, incluyendo reuniones con gobernadores en París y en la reunión del Norte Grande en Misiones. Sin embargo, quienes manejan los detalles de la negociación remarcan que la única salida viable es el trato mano a mano con cada gobernador, ya que cada provincia posee un escenario electoral propio y cada legislador priorizará los intereses de su distrito.
La complejidad del cuadro se agrava por la presión económica, cuya incertidumbre política comenzará a impactar con mayor fuerza en los datos del próximo año. Además, los aliados critican la falta de claridad de la Casa Rosada en otros puntos del proyecto. La reforma no solo busca eliminar las primarias, sino que incluye la implementación de "Ficha Limpia", modificaciones en el financiamiento de campañas, un aumento en las exigencias para partidos pequeños y la eliminación de la obligatoriedad del debate presidencial.
Actualmente, el proyecto permanece estancado. Las dos reuniones de la comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por el libertario Agustín Coto, han sido de bajo voltaje. En la última sesión, realizada a mediados de septiembre, se acordó unificar proyectos sobre Ficha Limpia, pero los sectores dialoguistas insisten en tratar este punto por separado de la reforma electoral enviada por el Ejecutivo, sin que se hayan logrado avances significativos hasta el momento.






