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El emotivo viaje de regreso: recuperó la moto de su padre en Alaska y la condujo hasta Minnesota

Spencer siguió durante años el rastro de una moto que había marcado su infancia. Un viaje que reflotó recuerdos y superó dificultades.

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El emotivo viaje de regreso: recuperó la moto de su padre en Alaska y la condujo hasta Minnesota

Cuando Spencer Robertson abrió la puerta de un garaje en la localidad de Homer, Alaska, no esperaba encontrarse con un objeto que conectara directamente con su infancia y los recuerdos más profundos de su familia. Ante sus ojos apareció una Honda Gold Wing roja de 1976, una motocicleta que había pertenecido a su padre, Lee. La última vez que Spencer había visto aquel vehículo fue cuando tenía apenas 15 años, marcando el inicio de una búsqueda que culminaría en una travesía de miles de kilómetros.

El encuentro fue cargado de emoción. Según relató Robertson al medio InForum, sintió un escalofrío al ver la moto y no se atrevió a tocarla de inmediato; primero necesitó arrodillarse a su lado para asimilar la situación. Para el vecino de Sauk Rapids, Minnesota, de 36 años, su padre no solo fue una figura paterna, sino su héroe y su mejor amigo, lo que convirtió el hallazgo en un momento profundamente sentimental.

La pasión por los motores corría por las venas de la familia Robertson mucho antes del nacimiento de Spencer. Sus abuelos habían fundado un negocio de automóviles y motocicletas en St. Cloud en el año 1934. Lee continuó con el legado familiar y, con el paso del tiempo, trasladó su pasión al garaje de su propia casa, donde se dedicaba a reparar motocicletas. En ese espacio, Lee compartió tiempo invaluable con su único hijo, quien lo acompañaba en sus aventuras y aprendió los fundamentos de la mecánica a su lado. Spencer recuerda que su padre siempre logró que el aprendizaje fuera divertido y que nunca permitió que la edad fuera un impedimento para explorar el mundo.

Sin embargo, la dinámica familiar cambió drásticamente cuando Lee sufrió un aneurisma cerebral, justo cuando Spencer tenía 15 años. Este problema de salud afectó gravemente la movilidad de su padre y provocó un deterioro progresivo que llevó a su fallecimiento en el año 2020. Debido a que Lee ya no podía conducir, la familia se vio obligada a vender parte de su colección de motocicletas en aquel entonces.

Años después, Spencer decidió emprender la misión de recuperar algunas de aquellas piezas familiares. Tras haber localizado ya una Suzuki Tempter de 1983, centró sus esfuerzos en encontrar la Gold Wing. Para lograrlo, tuvo que reconstruir el historial de propietarios del vehículo. La moto había pasado primero a un amigo de la familia y luego a su sobrino, Dylan Honebrink, residente de Homer. Finalmente, la motocicleta llegó a manos de Darren Williams.

La historia tomó un giro solidario cuando Spencer contactó a Williams. El actual propietario también estaba atravesando un periodo de duelo tras la pérdida de su esposa y había encontrado en la motocicleta un alivio durante ese tiempo difícil. Conmovido por la historia de Spencer y el vínculo con su padre, Williams aceptó venderle la moto por los mismos 1.500 dólares que él había pagado, renunciando a cualquier ganancia económica.

Tras un año de búsqueda, Spencer voló hacia Alaska. Gracias al apoyo de Dylan, quien le brindó alojamiento y un espacio de trabajo, y aprovechando su experiencia como antiguo técnico diésel, Spencer dedicó una semana completa a realizar las reparaciones y ajustes mecánicos necesarios para que la Gold Wing estuviera en condiciones de enfrentar un viaje transcontinental. Su esposa, Paige, apoyó la decisión de no enviar la moto por transporte, comprendiendo que Spencer necesitaba vivir la experiencia de conducirla de regreso a casa.

La travesía desde Alaska hasta Minnesota estuvo marcada por desafíos y gestos de generosidad. En la primera jornada, Spencer tuvo que frenar bruscamente para evitar un encuentro peligroso con un alce. Posteriormente, enfrentó condiciones climáticas adversas, incluyendo lluvias intensas, y el cruce de la frontera hacia Canadá.

A lo largo del camino, la solidaridad de desconocidos fue fundamental. En Whitehorse, otros motociclistas le ofrecieron alojamiento, y en Regina, una pareja lo invitó a refugiarse de un fuerte chaparrón. El viaje se completó en ocho días, recorriendo un total de 3.512 millas, lo que equivale a 5.652 kilómetros. En el tramo final, un amigo se unió a él en Alexandria, Minnesota, para acompañarlo hasta el destino.

Al llegar a Sauk Rapids, fue recibido por familiares y amigos. La Honda Gold Wing roja regresó finalmente al lugar donde Spencer creció y donde todavía se conserva el garaje de Lee. Para Spencer, más allá de recuperar el vehículo, la experiencia reafirmó su fe en la bondad humana, destacando la apertura y la disposición de ayuda que encontró en las personas que conoció durante su camino.

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