La Comunidad Valenciana ha sido escenario de un episodio meteorológico crítico debido al paso de la dana Adam, una tormenta que ha provocado precipitaciones acumuladas muy por encima de las previsiones iniciales. El fenómeno ha dejado un saldo trágico de tres víctimas mortales, miles de personas evacuadas y una situación de emergencia que ha obligado al confinamiento de numerosos municipios, evocando en la memoria colectiva las inundaciones sufridas en 1987.
El balance de víctimas se ha cerrado, hasta el momento, en tres personas. En la localidad de Oliva, los servicios de emergencia localizaron el cadáver de un hombre de unos 64 años en el Eurocamping, quien habría sufrido una parada cardiorrespiratoria. En el mismo municipio, los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) hallaron sin vida en su domicilio a una mujer de 79 años con movilidad reducida. La tercera víctima mortal fue una mujer que falleció en Sagunt tras lanzarse al mar durante la tempestad marítima ocurrida el domingo por la noche.
La magnitud de las lluvias, especialmente intensas en las comarcas de la Marina Alta, en Alicante, y la Safor, en Valencia, obligó a movilizar un despliegue masivo de seguridad. En total, 821 agentes han sido desplegados en toda la región para paliar los efectos del temporal. Las labores de evacuación fueron críticas, alcanzando a un total de 2.100 personas que tuvieron que abandonar sus hogares; de ellas, 2.000 procedían de Oliva, considerada la zona cero de las inundaciones, mientras que las otras 100 fueron evacuadas en Xàbia.
La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, informó de que se realizaron más de 500 rescates. El esfuerzo fue coordinado entre diversos cuerpos: la Guardia Civil llevó a cabo 226 evacuaciones, combinando medios aéreos y terrestres; la Unidad Militar de Emergencias (UME) superó los 200 rescates, y la Policía Nacional auxilió a unas 25 personas, sumándose a las tareas de emergencia a pesar de no tratarse de su demarcación habitual.
Ante el riesgo inminente de desbordamiento de ríos y barrancos, la Generalitat decretó el confinamiento domiciliario en 142 municipios repartidos entre la Marina, la Safor, la Ribera, la Costera y el Comtat. Aunque el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, anunció el levantamiento de la medida para la mayoría de las localidades hacia las tres de la tarde del lunes, el confinamiento se mantuvo en puntos críticos. En el litoral sur de Valencia, Oliva, Bellreguard, Daimús, Miramar y Piles permanecieron confinados, al igual que Xàbia, Pego y Els Poblets.
Desde el punto de vista meteorológico, el conseller Valderrama señaló que en varios municipios del sur de Valencia cayeron entre 200 y 300 litros de agua por metro cuadrado, alcanzando picos de aproximadamente 700 litros en 24 horas. Esta intensidad provocó el desbordamiento del río Vernisa, que según la CHJ alcanzó un caudal superior a los 260 metros cúbicos por segundo durante la madrugada del domingo al lunes.
El meteorólogo Samuel Biener ha descrito este fenómeno como un "efecto disparo", donde las precipitaciones se concentran en puntos específicos debido a una orografía especial. Si bien la memoria reciente remite a la dana del 29 de octubre de 2024, los expertos aclaran que no son comparables, ya que en esta ocasión las lluvias han sido más localizadas, con cuencas más pequeñas y un recorrido menor hacia el mar, asemejándose más a lo ocurrido en 1987.
En cuanto a las alertas de la Aemet, los avisos rojos fueron retirados al mediodía del lunes. El aviso naranja se mantuvo hasta las 14 horas en el litoral valenciano por riesgo de precipitaciones de hasta 150 litros en doce horas, pasando posteriormente a aviso amarillo. Asimismo, se mantuvieron avisos amarillos en los litorales de Alicante y Castellón, además de alertas por fenómenos costeros con vientos de hasta 80 km/h y olas de hasta 4 metros mar adentro.
Los daños materiales han sido considerables. En la comarca de la Safor, la playa de Piles quedó completamente sumergida, desapareciendo bajo el agua. En Oliva, la infraestructura hídrica sufrió graves daños, provocando cortes importantes en el suministro de agua potable.
La movilidad se ha visto severamente afectada con el cierre de 25 tramos de carreteras, todos ellos con nivel de servicio negro (circulación interrumpida en ambos sentidos). Entre las vías afectadas destacan la N-332 en los tramos de El Verger, Pedreguer, Oliva y Gandia, así como diversas carreteras autonómicas como la CV-700, CV-712, CV-723, CV-729, CV-740, CV-715, CV-670, CV-683 y CV-686.
Finalmente, la emergencia impactó en los servicios sociales y sanitarios. La Conselleria de Sanidad anunció la reprogramación de citas médicas para los residentes de los municipios confinados, aunque garantizó la operatividad de las urgencias. En Daimús, se vivió un momento de tensión en la residencia de mayores Solimar cuando el agua comenzó a entrar en las instalaciones; aunque no fue necesario el desalojo total, los residentes tuvieron que ser trasladados a las plantas superiores del centro.






