El departamento de Nariño se encuentra bajo una situación de emergencia tras reportarse un devastador deslizamiento de tierra ocurrido en la madrugada de este lunes. El incidente tuvo lugar en el municipio de Santa Bárbara de Iscuandé, específicamente en una zona donde se desarrollaban actividades de minería de oro de carácter ilegal, dejando un saldo trágico de víctimas mortales y numerosos heridos.
De acuerdo con la información suministrada por las autoridades locales, el balance provisional de la tragedia asciende a 14 personas fallecidas. Un dato particularmente alarmante dentro de las cifras de mortalidad es que 12 de las víctimas son mujeres. Además de los fallecimientos, se ha confirmado que 17 personas resultaron heridas a consecuencia del derrumbe, quienes requieren atención médica inmediata.
La noticia fue validada oficialmente por las autoridades regionales del departamento de Nariño. Fredy Andrés Gámez Castrillón, secretario de Gobierno de la región, junto con Alex González, secretario de Paz y Derechos Humanos, confirmaron el suceso. Según los reportes entregados por estos funcionarios, se ha informado que varias personas quedaron sepultadas bajo la masa de tierra que colapsó mientras los trabajadores se encontraban realizando labores de minería en el sitio.
Ante la magnitud de los hechos, la comunidad internacional ha manifestado su preocupación. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia emitió un pronunciamiento oficial en el que lamentó profundamente la tragedia ocurrida en Santa Bárbara de Iscuandé. El organismo internacional hizo un llamado urgente y prioritario para que se preste la atención médica y humanitaria necesaria a las 17 personas que resultaron heridas en el siniestro.
Más allá de la asistencia inmediata a los sobrevivientes, la Organización de Naciones Unidas instó al Estado colombiano a tomar medidas preventivas para evitar que se repitan tragedias de esta naturaleza en el futuro. En este sentido, la ONU subrayó la importancia de investigar exhaustivamente las actividades ilícitas relacionadas con la minería ilegal en la zona, con el objetivo fundamental de identificar y sancionar a los responsables de permitir o promover estas prácticas que ponen en riesgo la vida humana.
Sin embargo, la gestión de la emergencia se enfrenta a obstáculos críticos debido a la situación de seguridad en el departamento de Nariño. Tanto el organismo internacional como las autoridades locales han enfatizado que la complejidad de la situación es elevada. Uno de los puntos clave señalados es la dificultad para garantizar que los equipos de emergencia y el personal humanitario puedan acceder de manera segura al lugar del desastre.
Esta dificultad de acceso radica en la fuerte presencia de grupos armados ilegales en la zona de Santa Bárbara de Iscuandé. De acuerdo con los informes, el estado del orden público en la región es precario, lo que dificulta el ingreso de las brigadas de rescate y los suministros médicos necesarios para atender a los heridos y recuperar los cuerpos de los fallecidos. Por esta razón, se ha hecho un énfasis especial en la necesidad de asegurar corredores seguros que permitan la operatividad de los equipos de auxilio.
La tragedia pone de relieve la peligrosidad de la minería ilegal y la vulnerabilidad de quienes trabajan en estas condiciones, sumado a la inestabilidad territorial provocada por la presencia de actores armados. Las autoridades y la ONU continúan monitoreando la situación, mientras se busca la manera de mitigar el impacto del desastre y brindar respuesta a las familias afectadas por este deslizamiento de tierra que ha dejado un saldo doloroso de víctimas en el suroccidente colombiano.






