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Azuero clama por un plan nacional de gestión de riesgos tras devastador terremoto

Azuero: cuando la tierra se mueve, también deben moverse nuestras prioridades

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Azuero clama por un plan nacional de gestión de riesgos tras devastador terremoto

El impacto de un reciente terremoto ha dejado una huella profunda en la región de Azuero, afectando principalmente a las provincias de Herrera y Los Santos, aunque la solidaridad y la preocupación se extienden también hacia las comunidades impactadas en Veraguas y Coclé. La tragedia no solo ha provocado daños materiales considerables, sino que ha puesto en evidencia la fragilidad de los sistemas de respuesta ante emergencias de gran magnitud en el interior del país.

La situación actual es crítica para numerosas familias. Se han reportado casos desgarradores de personas que se ven obligadas a dormir sobre el suelo, rodeadas de barro y lodo, sin una certeza clara sobre cuánto tiempo deberán permanecer en esas condiciones. Existe una preocupación latente por aquellos pueblos apartados a los que el acceso se ha vuelto imposible, donde el riesgo ya no es solo el temblor, sino la posibilidad de que la población sufra hambre si la ayuda humanitaria no llega con la prontitud necesaria.

Desde una perspectiva analítica, este desastre ha revelado una brecha social persistente. Mientras el país proyecta una imagen de modernidad, competitividad y grandes inversiones, la realidad de las comunidades afectadas demuestra que la gran mayoría de las familias dependen enteramente de la respuesta colectiva para recuperar las condiciones más básicas de una vida digna. El hecho de que derechos fundamentales como la salud y la vivienda se vean comprometidos subraya la urgencia de revisar las prioridades estatales.

Ante este escenario, surge la demanda de un verdadero plan nacional de prevención y gestión del riesgo. No se trata simplemente de reaccionar ante la tragedia, sino de implementar un sistema basado en el conocimiento científico, la tecnología y la innovación. Un modelo de gestión eficiente debería permitir anticipar escenarios, evaluar riesgos reales y preparar a las comunidades antes de que ocurra el evento, coordinando de manera eficaz a todas las instituciones involucradas para evitar que el impacto sea mayor.

En cuanto a las necesidades inmediatas, es imperativo garantizar la continuidad de los servicios médicos en instalaciones que sean seguras, asegurar el suministro de agua potable, alimentos y medicamentos, y brindar alojamiento digno a quienes han perdido sus hogares. Asimismo, se enfatiza la necesidad de atención psicológica para una población profundamente impactada emocionalmente. Detrás de cada estructura colapsada existen años de ahorros, sacrificios y sueños que requieren ser reconocidos y restaurados.

Sin embargo, la recuperación no puede limitarse al fin de la emergencia. Se requiere una estrategia a largo plazo que incluya la rehabilitación total de las viviendas, el restablecimiento de los servicios de salud y el retorno seguro de los estudiantes a las aulas. En el ámbito económico, es fundamental reactivar la economía regional. Recordando la historia de Chitré, ciudad que alguna vez fue identificada como “la ciudad que crece sola” debido a su capacidad emprendedora en sectores como la mueblería, las curtiembres y la hotelería, se hace un llamado a recuperar ese espíritu.

Para lograrlo, se propone una iniciativa nacional que impulse la compra de productos del interior, el apoyo a los artesanos y emprendedores locales, y el fomento del turismo interno. Además, se sugiere la creación de mecanismos de incentivos para las empresas que mantengan sus operaciones y protejan el empleo en la región, convocando a universidades, profesionales y organizaciones sociales para construir soluciones conjuntas.

La reflexión final invita a transformar la fortaleza individual en una fuerza colectiva. Si bien en el pasado la región demostró que podía avanzar por su propio esfuerzo, los desafíos actuales —agua, salud, educación y vivienda— requieren una visión compartida. El lema ha evolucionado: si ayer crecieron solos, hoy el objetivo es levantarse juntos, convirtiendo la solidaridad en una planificación sostenida y un compromiso real de país para que el interior no tenga que enfrentar sus crisis en soledad.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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