El Gobierno nacional ha oficializado una profunda reestructuración de la Secretaría General de la Presidencia, una medida que redistribuye las funciones operativas y administrativas entre sus diversas áreas. Esta reorganización fue formalizada a través de la publicación del Decreto N° 1176/2026 en el Boletín Oficial, estableciendo un nuevo esquema de competencias que impactará directamente en el funcionamiento de la Casa Rosada, así como en las residencias presidenciales de Olivos y Chapadmalal.
La norma fundamenta estos cambios basándose en "razones de gestión", buscando optimizar la operatividad del Poder Ejecutivo en materia de preservación patrimonial, seguridad, traslados del jefe de Estado y mantenimiento de las sedes administrativas. Una de las modificaciones más destacadas en el organigrama es la elevación jerárquica de Juan Manuel Galli, titular de la Subsecretaría Legal, quien a partir de ahora posee rango y jerarquía de secretario.
En paralelo a este ascenso, el decreto dispuso la eliminación de cargos y dependencias. Se suprimió la Subsecretaría de Planificación General, cuyas funciones fueron redistribuidas entre otras áreas de la estructura presidencial, aunque el texto del decreto no detalló específicamente cuáles eran sus tareas previas. Asimismo, quedó eliminado el cargo extraescalafonario de coordinador de Asesoramiento Técnico, una posición que dependía directamente de la Secretaría General.
Con la implementación de este nuevo diseño, la Secretaría General de la Presidencia estará integrada por la Unidad Gabinete de Asesores y cuatro subsecretarías: la Legal, la de Coordinación Administrativa, la de Gestión Institucional y la de Asuntos Presidenciales, sumándose a este esquema la Casa Militar.
En cuanto a la redistribución de tareas, la Unidad Gabinete de Asesores asumirá nuevas responsabilidades estratégicas. Esta área se encargará ahora de la planificación de programas destinados a la puesta en valor de los edificios, el patrimonio histórico y los bienes culturales dependientes de la Secretaría General. Entre sus atribuciones se incluye la elaboración de políticas culturales y la coordinación de las tareas de conservación y restauración del patrimonio, extendiendo su intervención a la Casa de Gobierno, el Museo del Bicentenario y las residencias de Olivos y Chapadmalal. No obstante, en el caso de las residencias, la Unidad deberá coordinar sus acciones con las autoridades de la Casa Militar.
Por su parte, la Subsecretaría de Coordinación Administrativa expandirá sus competencias para incluir la planificación de los servicios generales requeridos tanto por la Secretaría General como por los organismos a los que brinda asistencia. Un punto crítico de esta nueva asignación es la responsabilidad sobre los traslados terrestres del Presidente y de otros integrantes del Poder Ejecutivo que la Secretaría designe, abarcando operativos tanto dentro como fuera del país, y coordinando el flujo entre la Casa Rosada, Olivos y Chapadmalal.
Además, esta subsecretaría tendrá bajo su mando la planificación de la intendencia, el mantenimiento general, la gestión de cocheras y el transporte de la Secretaría General. En lo que respecta a la higiene, la seguridad laboral y el medio ambiente, asumirá las funciones en todas las áreas presidenciales, con la excepción explícita de las residencias de Olivos y Chapadmalal.
La Casa Militar emerge como un actor central en la administración de los espacios presidenciales. A partir de ahora, será la entidad encargada de organizar y supervisar el trabajo de todos los agentes asignados a la seguridad presidencial. Esto incluye la coordinación de efectivos del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional Argentina, la Prefectura Naval Argentina, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, así como las fuerzas policiales de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias.
La norma le otorga a la Casa Militar la potestad de aprobar y aplicar los procedimientos de acceso para garantizar la seguridad integral de la Casa Rosada, las sedes administrativas de la Secretaría General y las residencias presidenciales. En un cambio administrativo significativo, la Casa Militar concentrará ahora la administración, el mantenimiento, la intendencia y las cuestiones de seguridad e higiene específicamente de las residencias de Olivos y Chapadmalal.
Finalmente, el Gobierno aclaró que, si bien la nueva estructura ya se encuentra vigente, se ha establecido un periodo transitorio. Mientras se completa la reestructuración, seguirán operando las áreas inferiores existentes con sus respectivas dotaciones, niveles, cargos y suplementos. Las autoridades subrayaron que esta reorganización no implica un incremento en la cantidad de unidades de la Administración Pública Nacional y que los costos derivados de su implementación serán cubiertos con las partidas presupuestarias ya otorgadas a la Secretaría General de la Presidencia.





