Pablo Moyano, quien se desempeña como secretario general adjunto del sindicato de Camioneros, ha vuelto a poner el foco sobre la compleja situación interna que atraviesa el peronismo en la actualidad. En sus declaraciones más recientes, el dirigente cuestionó la ausencia de una conducción política sólida y capaz de ordenar al espacio en un momento crítico, especialmente frente a las políticas implementadas por el Gobierno de Javier Milei.
Para Moyano, la falta de una cabeza visible y coordinada ha dejado al movimiento en una posición de vulnerabilidad. El sindicalista sostiene que es imperativo que el peronismo supere sus enfrentamientos internos si realmente pretende volver a constituirse como una alternativa política viable para la sociedad. Según su visión, mientras los principales referentes del justicialismo se encuentren sumidos en disputas personales o ideológicas, la capacidad de respuesta del espacio se ve severamente mermada.
Uno de los puntos más fuertes de su discurso fue la crítica dirigida hacia los gobernadores peronistas. Moyano señaló que la primera "traición" no fue sufrida por la CGT, sino por los trabajadores en general. El dirigente apuntó directamente a los mandatarios de Córdoba, Catamarca, Salta y Misiones, cuestionando el acompañamiento que brindaron a las iniciativas oficiales, específicamente en lo referido a la aprobación de la Ley Bases.
Esta postura refleja una profunda decepción hacia aquellos líderes provinciales que, según el secretario adjunto de Camioneros, priorizaron acuerdos con el Poder Ejecutivo Nacional por encima de la cohesión del espacio político y los intereses de los trabajadores. Moyano considera que este apoyo a la Ley Bases representa un quiebre en la lealtad y la unidad que debería prevalecer dentro del peronismo frente a las medidas del Gobierno actual.
El dirigente gremial advirtió sobre las consecuencias directas de esta desunión. Según Moyano, mientras los dirigentes del justicialismo se pelean entre sí, "la derecha sigue avanzando". Esta advertencia subraya la urgencia de dejar atrás las rencillas internas para evitar que el avance del sector opuesto continúe sin una resistencia organizada y efectiva que pueda frenar el rumbo del gobierno de Javier Milei.
En un tono más confrontativo, Moyano expresó su frustración respecto al rol de la Confederación General del Trabajo (CGT). El sindicalista utilizó términos fuertes para cuestionar la inacción de la central obrera, preguntándose públicamente: "¿dónde carajo está la CGT?". Esta interpelación sugiere que, desde su perspectiva, la máxima entidad sindical no está respondiendo a la altura de las circunstancias ni liderando la lucha necesaria en este contexto político.
Ante este escenario de fragmentación y debilidad, el secretario adjunto de Camioneros exigió una acción concreta: salir a la calle. Para Moyano, la movilización popular es la única herramienta efectiva para contrarrestar el avance del Gobierno y para obligar al peronismo a reorganizarse. La "bronca" que siente como dirigente y como trabajador se traduce en un reclamo urgente de presencia y combatividad en el espacio público.
En resumen, Pablo Moyano plantea un diagnóstico crítico sobre la salud del peronismo. El llamado es claro: unidad, superación de las disputas internas y una vuelta a la movilización callejera. El dirigente advierte que, sin una conducción capaz de ordenar el espacio y sin el apoyo decidido de los gobernadores y la CGT, el peronismo corre el riesgo de quedar debilitado mientras el Gobierno de Javier Milei consolida su rumbo político.





