La relación entre la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores ha entrado en una fase de tensión debido a una profunda discrepancia sobre el alcance de las facultades que el Legislativo puede otorgar al Poder Ejecutivo. El centro del debate radica en si el Senado tiene la potestad de añadir nuevas materias a un pedido de facultades que ya ha sido aprobado previamente por los diputados, una acción que algunos legisladores consideran una violación directa a las normas internas de la institución.
El senador Jaime Delgado, integrante de la bancada Ahora Nación, se ha posicionado firmemente en contra de cualquier intento de incorporar nuevos temas al proyecto aprobado por la Cámara Baja. Para Delgado, permitir que el Senado amplíe el contenido del pedido contravendría el Reglamento de la Cámara de Senadores, el cual delimita claramente las acciones que la Cámara Alta puede ejecutar sobre los textos provenientes de los diputados.
Durante una entrevista concedida a Canal N, el senador fundamentó su postura citando el artículo 25 del Reglamento del Senado. Según Delgado, dicho artículo establece que la Cámara de Senadores cuenta con la facultad de aprobar, rechazar o modificar lo que ha sido aprobado por los diputados. Sin embargo, enfatizó que existe una prohibición explícita: el Senado no puede incorporar materias que no hayan sido aprobadas previamente por la Cámara de Diputados.
En este contexto, Delgado calificó como "infelices" las declaraciones de algunos de sus colegas, mencionando específicamente a la senadora Martha Chávez. Según el legislador de Ahora Nación, algunos senadores han sugerido que la Cámara Alta podría recuperar puntos del pedido original que habían sido descartados o no aprobados por los diputados al momento de debatir el nuevo texto. Para Delgado, este planteamiento genera una situación de incertidumbre y desconfianza institucional.
Para ilustrar el riesgo de incumplir el reglamento, Delgado utilizó un ejemplo numérico: "Si se aprobaron 20 temas en la Cámara de Diputados, no podemos aceptar luego las 66, como algunos dicen". El senador sostuvo que la duda sobre el respeto a la normativa surge precisamente de las declaraciones de quienes aseguran que no importa lo que apruebe la Cámara Baja, ya que el Senado podría "jalar" los puntos no aprobados. Ante esto, hizo un llamado público a Fuerza Popular para que realice un "gesto" y manifieste su compromiso de cumplir estrictamente el reglamento, asegurando que esto permitiría que el debate se desarrolle de manera más saludable y brindaría tranquilidad a todas las partes involucradas.
Por otro lado, la senadora de Renovación Popular, Lourdes Alcorta, ha mantenido una postura opuesta respecto a la solicitud de garantías políticas. Durante una sesión de la Comisión de Constitución, Alcorta rechazó tajantemente el pedido de diversas bancadas de oposición que exigían que el Senado diera un "gesto político" para asegurar que no se modificarían las facultades otorgadas por los diputados.
La legisladora calificó el pedido de respeto a las facultades aprobadas como una "majadería", argumentando que es impropio solicitar tales gestos cuando el Senado debe actuar con total autonomía. Alcorta sostuvo que la Cámara Alta evaluará el proyecto basándose en sus propias facultades, sin someterse a compromisos previos que condicionen su actuación legislativa.
Asimismo, Alcorta cuestionó la dinámica política detrás de la solicitud, criticando que algunos congresistas emitieran opiniones individuales antes de coordinar una posición conjunta entre cuatro bancadas. La senadora se preguntó públicamente cuáles eran los motivos por los cuales estas cuatro bancadas decidieron agruparse posteriormente para presentar dichas propuestas.
A pesar de su rechazo a los "gestos políticos", la senadora de Renovación Popular aclaró que su posición no implica un desconocimiento de las decisiones de la Cámara Baja. Aseguró que el Senado respetará lo aprobado por los diputados, aunque advirtió que no renunciará a su potestad de evaluar, modificar o rechazar aquellas propuestas que considere inconvenientes. En un tono tajante, Alcorta afirmó que, si en algún momento se envía una "barbaridad", el Senado tendrá la responsabilidad de rechazarla.





