José Luis Gómez, un residente de La Habana Vieja y padre de tres niños, ha denunciado públicamente que funcionarios del municipio le exigen abandonar el local donde se encuentra refugiado junto a sus hijos. Esta situación se produce luego de que su vivienda original sufriera un derrumbe, dejándolo en una situación de total desamparo habitacional. Según las declaraciones ofrecidas a CubaNet, el ciudadano afirma que las autoridades no le han propuesto ninguna alternativa de alojamiento para solventar su crisis.
El conflicto se originó el pasado 13 de julio, fecha en la que ocurrió el desplome de la vivienda donde residía Gómez. Debido al estado del inmueble tras el derrumbe, resultó imposible que el padre y sus tres hijos continuaran habitando el lugar, ya que las condiciones del edificio representaban un riesgo y no eran aptas para la permanencia de menores de edad. Ante la emergencia, Gómez recurrió a diversas instancias gubernamentales en busca de una solución habitacional, acudiendo a las oficinas de Vivienda, al Gobierno municipal y a la Fiscalía.
A pesar de sus gestiones, el ciudadano relató que las promesas de ayuda se fueron aplazando sin concretarse en una solución real. Durante este periodo de incertidumbre y falta de respuesta institucional, José Luis Gómez y sus tres hijos se vieron obligados a dormir en la calle, enfrentando la precariedad del espacio público mientras esperaban una respuesta de las autoridades competentes.
Ante la ausencia de una alternativa oficial y la urgencia de proteger a sus hijos, Gómez decidió instalarse en un local que se encontraba vacío. El hombre afirmó que, tras ocupar el espacio, representantes del Gobierno municipal y de Vivienda le otorgaron un permiso para permanecer de manera provisional en una parte del inmueble. Según su testimonio, las autoridades no solo permitieron su estancia, sino que también alojaron en ese mismo lugar a otras personas que, al igual que él, se encontraban sin un sitio donde vivir.
Con el tiempo, algunas de las personas que compartían el espacio decidieron marcharse, argumentando que el local carecía de las condiciones básicas de habitabilidad y que no disponían de los recursos económicos necesarios para costear las obras de adecuación. Por su parte, Gómez decidió permanecer en el sitio y comenzó a acondicionar el espacio utilizando los materiales que pudo adquirir con sus propios medios.
El padre explicó que destinó una parte considerable de sus ingresos personales para habilitar el lugar y convertirlo en un hogar digno para sus niños. Entre las mejoras realizadas, destacó la instalación de un baño y el acceso al agua, además de la creación de un área separada para que sus hijos pudieran dormir, con el objetivo de brindarles la privacidad necesaria. Gómez señaló que se hace cargo de los tres menores desde el año 2022 y que, a pesar de las adversidades, los niños asisten actualmente a la escuela.
Sin embargo, la estabilidad provisional se ha visto interrumpida por presiones municipales. Gómez aseguró que un presunto funcionario, quien se identificó como representante de la Fiscalía, le advirtió que si no abandonaba el inmueble sería encarcelado. Asimismo, el funcionario lo amenazó con que sus hijos serían trasladados a una institución para menores. En otro incidente, una funcionaria le notificó la llegada de un camión para retirar sus pertenencias, preguntándole posteriormente hacia dónde deseaba trasladar sus objetos personales.
La única alternativa que las autoridades le han indicado es trasladarse a una casa de familiares. No obstante, Gómez ha descartado esta opción como viable, ya que la propietaria de dicha vivienda no acepta que sus hijos vivan allí. Ante este escenario, el padre manifestó su determinación de no abandonar el local, declarando: “Yo voy a defender el derecho de mis hijos”, subrayando que permanece en el sitio simplemente porque no posee otro lugar donde vivir con los menores.
Este caso no es aislado en la capital cubana. Otros residentes han reportado situaciones similares de desamparo tras perder sus hogares por desplomes o por el riesgo inminente de derrumbe. Como ejemplo, un reportaje de la agencia EFE publicado el 4 de julio de 2026 recogió el testimonio de Rolando Din, un hombre de 82 años que se vio obligado a vivir bajo un techo improvisado luego de que su hogar en Centro Habana colapsara.






