Desde la ciudad de Washington, DC, el expresidente de Bolivia y exjefe del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Gonzalo Sánchez de Lozada, ha remitido un artículo de opinión en el que insta a los militantes de su antiguo partido a emprender un proceso de rearticulación. El objetivo central de este llamado es lograr la unidad de la organización política que, durante el siglo XX, se posicionó como la más importante del país.
En su misiva, fechada el 20 de septiembre de 2026, Sánchez de Lozada fundamenta la urgencia de este retorno a la unidad basándose en la situación actual que atraviesa Bolivia. El exmandatario describe un escenario nacional marcado por una crisis económica muy profunda, la cual se ve agravada por el desmoronamiento de las instituciones del Estado. Asimismo, señala con preocupación la exacerbación de las rivalidades regionales y étnicas, el incremento de la pobreza y el crecimiento exponencial tanto del crimen organizado como del narcotráfico.
Ante este diagnóstico, el autor sostiene que las ideas fundacionales del MNR cobran una vigencia renovada. Para Sánchez de Lozada, estos principios no son solo necesarios, sino instrumentos imprescindibles para enfrentar y vencer los problemas actuales del país. Según el texto, la única vía para lograr este objetivo es a través de la acción conjunta, afirmando que "sólo juntos podremos hacerlo".
El expresidente recurre a la historia del partido para validar su postura, recordando que las ideas que dieron origen al MNR se fraguaron en las arenas del Chaco. En aquel contexto, se definieron tres pilares fundamentales: la "Unidad en la Diversidad" y la "Alianza de Clases" en el ámbito político, y el "Capitalismo Social" en el plano económico. Sánchez de Lozada argumenta que estas ideas surgieron porque la sangre derramada en el conflicto del Chaco no hizo distinciones por color de piel, religión, región de origen o condición económica, prevaleciendo la realidad de las trincheras sobre las ideologías.
Para el exjefe del MNR, esta propuesta no es una simple opinión, sino una convicción respaldada por la historia. Sostiene que la unidad es la clave fundamental, pues cuando se actúa en conjunto se obtiene un beneficio general, mientras que la separación conlleva a la pérdida para todos. Plantea que no existe otra fórmula viable para resolver los conflictos nacionales evitando la violencia.
En cuanto a la estructura interna del partido, Sánchez de Lozada sugiere que el MNR debe abrir sus puertas tanto a la experiencia de sus militantes veteranos como a las ideas renovadas de la juventud, cuya energía considera fundamental para el proceso. Define la "Unidad de la Nación" como la Consigna Madre, la "Alianza de Clases" como la amalgama necesaria y el "Capitalismo Social" como el camino para proporcionar el sentido de progreso y justicia que el país requiere actualmente.
El documento enfatiza la urgencia de reconstruir las instituciones bolivianas, incluyendo el sistema de partidos políticos. En este sentido, afirma que el MNR fue y debería volver a ser una parte sustantiva de dicho sistema. El expresidente manifiesta su esperanza de que, si el MNR comienza a dar pasos firmes hacia la unidad, otros partidos políticos sigan el ejemplo, cumpliendo cada uno el rol que le corresponde en una democracia donde, en sus palabras, "cabemos todos".
Sánchez de Lozada reivindica la capacidad del MNR para interpretar la realidad nacional sin caer en radicalismos dogmáticos, lo que permitió al partido enfrentar crisis previas con eficacia. Como ejemplos de este realismo, unidad y desprendimiento, menciona las intervenciones del partido en los años 1952, 1985 y 1993.
Finalmente, el texto recuerda la trayectoria del propio autor, quien fue presidente de Bolivia en dos periodos: el primero entre 1993 y 1997, y el segundo iniciado en el año 2002. Este último mandato no pudo concluir debido a un levantamiento social ocurrido en 2003, provocado por las medidas económicas que puso en marcha en aquel entonces. Cerrando su mensaje, Sánchez de Lozada afirma que el país necesita al partido y que el MNR tiene la obligación de escuchar ese llamado.



