En Cardiff, Reino Unido, se ha producido un encuentro clave entre los dirigentes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Reunidos como líderes de sus partidos, han emitido una declaración conjunta reclamando su derecho a la autodeterminación y subrayando que el futuro de sus territorios está en la Unión Europea, argumentando que el brexit ha perjudicado a sus naciones.
El encuentro contó con la presencia del primer ministro galés, Rhun ap Iorwerth; el primer ministro escocés, John Swinney; y la primera ministra norirlandesa, Michelle O’Neill, acompañada por Mary Lou McDonald. Los dirigentes instan al gobierno británico a planificar y facilitar los cambios constitucionales, afirmando que ningún gobierno en Westminster tiene derecho a poner trabas a la democracia.
Sin embargo, la respuesta de Londres ha sido tajante. Desde Downing Street, el portavoz del primer ministro Andy Burnham reafirmó que este cree firmemente en la unión del Reino Unido, manteniendo la postura de oponerse a nuevos referendos de independencia, siguiendo la línea mantenida desde la consulta escocesa de 2014.
A este escenario se suman los recientes comentarios de Donald Trump, quien consideró "fantástico" que la República de Irlanda e Irlanda del Norte se unificaran. Esta declaración fue destacada por Michelle O’Neill como una señal de que el debate sobre la reunificación tiene interés a escala internacional. El Sinn Féin aboga, precisamente, por organizar un referéndum antes de 2030.
Cada nación plantea avanzar a su propio ritmo: John Swinney considera que un referéndum en Escocia debería celebrarse en los próximos cinco años, mientras que en Gales, Rhun ap Iorwerth prefiere dejar el calendario en manos del pueblo galés. Por su parte, Londres se atiene a los acuerdos de paz del Viernes Santo de 1998 para el caso de Irlanda del Norte.
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