El expresidente del Gobierno, José María Aznar, ha aprovechado un reciente acto público para lanzar una dura crítica a la gestión diplomática actual de España, vinculando la inestabilidad migratoria en las fronteras del sur con el deterioro de las relaciones con socios internacionales clave. Durante un desayuno informativo organizado por el Nueva Economía Fórum, Aznar ha señalado que la entrada masiva de migrantes en Ceuta, ocurrida a finales de julio, es una prueba tangible de las consecuencias negativas que acarrea haber “enajenado la amistad de aliados relevantes”.
El antiguo mandatario fue el encargado de presentar a Dana Erlich, quien actualmente desempeña el cargo de encargada de negocios israelí y actúa como la máxima representante de su país en España ante la ausencia de un embajador desde el año 2024. En el marco de este encuentro, Aznar reivindicó la posición de Israel como un “aliado clave” para los intereses de España, subrayando la importancia de contar con este tipo de vínculos estratégicos especialmente en momentos de crisis.
Aznar fue explícito al conectar los sucesos de Ceuta con la política exterior, sosteniendo que hace unos días se comprobaron en dicho drama las repercusiones de haber distanciado a España de aliados con los que conviene contar cuando surgen situaciones críticas. Aunque sus palabras se centraron en la relación con Israel, el expresidente también hizo una referencia implícita a la importancia de mantener la sintonía con Estados Unidos.
Desde una perspectiva geopolítica, José María Aznar definió a Israel como “la línea de defensa más oriental de Occidente”, añadiendo que “España es Occidente”. Bajo esta premisa, el ex mandatario consideró imperativo que el país recupere a la mayor brevedad posible una relación normalizada con el Estado israelí, argumentando que dicha relación es la que nunca debió interrumpirse con un aliado estratégico, independientemente de cualquier “prejuicio económico o el oportunismo ventajista”.
El expresidente insistió en la necesidad de diferenciar entre la gestión política coyuntural y los objetivos a largo plazo del Estado. En este sentido, recalcó que, mientras que en las democracias los gobiernos son pasajeros, los intereses nacionales son permanentes. Para Aznar, el actual escenario demuestra que olvidarse de nociones básicas de geografía e historia es un “lujo que no nos podemos permitir” como nación.
Asimismo, Aznar se mostró sumamente crítico con la postura adoptada por el Gobierno español tras los ataques perpetrados por el grupo terrorista Hamás el 7 de octubre de 2023, los cuales calificó como una “acción terrorista de intención genocida”. El antiguo presidente hizo una distinción clara entre la crítica política legítima y lo que él considera discursos de odio. Según Aznar, criticar al Gobierno de Israel o cuestionar la manera en que se conducen sus operaciones militares es perfectamente legítimo. Sin embargo, fue tajante al afirmar que tachar a Israel de ser un “estado genocida” constituye “antisemitismo puro y duro”.
En esta misma línea, señaló que repetir consignas como “Palestina libre desde el río al mar” es también una manifestación de antisemitismo. Aznar añadió que, si quien utiliza estos gritos ignora su significado real, se trata de un “antisemitismo del más bobo”, al que definió como “antisemitismo inconsciente”.
Finalmente, el expresidente cuestionó la utilidad y la oportunidad del reconocimiento del Estado palestino llevado a cabo por el Gobierno de España en mayo de 2024. Aznar señaló que, mientras Israel libraba una guerra contra una organización terrorista que controla Gaza, algunos sectores optaron por una política meramente declarativa, creyendo que hablar de un Estado palestino representaba una contribución significativa a la paz.
Para el antiguo presidente, las declaraciones no tienen la capacidad de cambiar la situación real sobre el terreno. Sostuvo que la única vía real para abrir una expectativa de paz en la región es lograr que Hamás y cualquier otro satélite terrorista queden descartados definitivamente del futuro de Palestina. En conclusión, remarcó que la victoria definitiva de Israel sobre Hamás y el resto de los “proxy” de Irán es la única apuesta realista para que algún día sea viable la creación de un verdadero Estado palestino.




