Diversas vertientes del peronismo nacional han comenzado a coordinar una serie de encuentros y gestos públicos que sugieren un proceso de reorganización del espacio político. A pesar de que las heridas internas permanecen vigentes y que las distintas tribus continúan transitando el proceso de reestructuración por caminos separados, existe un consenso implícito sobre la necesidad de acumular señales de unidad. Este movimiento busca mejorar el clima de convivencia interna y demostrar al Gobierno nacional la capacidad de articular diferencias para construir una alternativa política.
En los últimos dos meses, la provincia de Misiones se ha convertido en un punto de convergencia. El gobernador Hugo Passalaqua recibió la visita de Sergio Uñac, integrantes del PJ Federal y de Axel Kicillof. Estos encuentros ocurren en un contexto donde Passalaqua ha definido su propio camino político en la provincia, habiendo firmado recientemente el divorcio con Carlos Rovira, quien había mantenido el control político del partido provincial desde principios del milenio.
Durante estas reuniones, los dirigentes de las tres vertientes peronistas plantearon una postura coincidente: la urgencia de conformar un gran frente nacional para enfrentar la gestión de Javier Milei. Para la estructura principal del peronismo, es fundamental que Passalaqua se integre a la alternativa nacional, una posibilidad que el gobernador misionero ha manifestado su intención de acoplar.
Simultáneamente, en la provincia de Buenos Aires, Sergio Massa llevó adelante una reunión en San Fernando con un grupo de intendentes pertenecientes a La Liga. El encuentro, que contó con la presencia de Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar) y Gastón “Gato” Granados (Ezeiza), entre otros, tuvo como eje central la competitividad electoral del próximo año. Durante la conversación, el líder del Frente Renovador enfatizó que la unidad es el factor determinante para lograr resultados positivos en los comicios venideros.
Este encuentro en San Fernando pone de manifiesto la convicción de trabajar bajo un objetivo común: fortalecer la estructura política del peronismo bonaerense y reducir la intensidad de las disputas internas por el poder. Tanto Massa como los intendentes de La Liga buscan distanciarse del conflicto kirchnerista para evitar un desgaste innecesario en una pelea que fluctúa en intensidad.
Desde el sur del país también se han registrado avances significativos en términos de cohesión. El intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, fue proclamado recientemente como el nuevo presidente del PJ de Santa Cruz. Su triunfo se logró mediante una lista de unidad, tras la decisión de Pablo González y Javier Belloni de retirar sus respectivas candidaturas. Grasso, quien está enrolado en el PJ Federal, tiene como hoja de ruta la revitalización del partido y la contención de los diversos sectores del peronismo santacruceño. El objetivo máximo de esta gestión es lograr que un peronista vuelva a gobernar la provincia, dando por finalizada la etapa de Claudio Vidal.
En apoyo a este proceso, Victoria Tolosa Paz viajó a la región en representación del esquema federal, donde comparte la conducción con Juan Manuel Olmos, Guillermo Michel y Federico Achával. El peronismo del interior se enfoca actualmente en consolidar su presencia en territorios representativos, entendiendo que es en el territorio donde se traccionan los votos y se materializa cualquier proyecto político.
Finalmente, el homenaje realizado a José Manuel de la Sota sirvió como un espacio de encuentro simbólico para el peronismo. El evento dejó una sensación positiva entre los asistentes, quienes valoraron el gesto de voluntad de coincidir en un mismo espacio a pesar de mantener relaciones tensas con otros dirigentes. Un ejemplo notable fue la presencia conjunta de Sergio Massa y Juan Schiaretti, sentados en la primera fila del auditorio. Cabe recordar que Schiaretti había jugado a favor de Milei en el balotaje de 2023 y había permitido críticas hacia el candidato peronismo durante su visita a Córdoba.
El análisis de los presentes indica que, a pesar de las profundas diferencias ideológicas —que abarcan desde el kirchnerismo y el sector sindical hasta las tribus más conservadoras del interior y el peronismo cordobés—, el sentimiento de pertenencia al partido actúa como un nexo. Las circunstancias actuales y las necesidades políticas obligan a estas diversas corrientes a buscar una convergencia para forjar un armado nacional sólido.





