En la primera noche de la inédita convención republicana para los comicios legislativos, celebrada en el American Airlines Center de Dallas, el presidente Donald Trump lanzó una propuesta económica disruptiva: el pago de 5.000 dólares a cada adulto estadounidense en caso de que su partido logre retener ambas cámaras del Congreso en las elecciones del próximo 3 de noviembre.
Durante una intervención que se extendió por una hora y 45 minutos, el mandatario presentó lo que denominó el "Dividendo Trump". El presidente justificó esta medida basándose en el éxito económico del país y la generación de ingresos, asegurando que solo él podía realizar tal promesa. Según Trump, este pago sería posible gracias a un éxito económico que, según sus palabras, nunca antes se había vivido en la historia.
Sin embargo, el anuncio ha generado preocupación entre analistas y medios de comunicación norteamericanos. Se calcula que, para cubrir a los aproximadamente 270 millones de adultos que residen en el país, el Estado tendría que desembolsar cerca de 1,2 billones de dólares. Especialistas señalaron que este monto eclipsaría los estímulos distribuidos durante la pandemia del Covid-19 y provocaría un disparo del déficit presupuestario, el cual ya registra un crecimiento constante.
Además, el presidente impuso la condición de que todo el dinero del dividendo sea gastado dentro de Estados Unidos, aunque no proporcionó detalles sobre cómo el gobierno podría controlar dicho gasto. Tampoco explicó de dónde saldrían los fondos para financiar la promesa, la cual requeriría la aprobación del Congreso para concretarse. Cabe recordar que el año pasado Trump ya había planteado la idea de realizar pagos de 2.000 dólares a ciudadanos de ingresos medios y bajos, financiados mediante las ganancias de su política de aranceles globales.
El anuncio ocurre en un momento político complejo, ya que los sondeos anticipan un avance demócrata que podría complicar el segundo tramo de la gestión del mandatario. Ante este escenario, Trump instó a sus simpatizantes a "fingir" que él mismo figura en las boletas electorales como una estrategia para incentivar la asistencia a las urnas. Asimismo, el presidente mencionó la dificultad que tradicionalmente enfrenta el oficialismo para imponerse en las elecciones de medio término, asegurando que cambiará esa tendencia.
En el ámbito ideológico, Trump mantuvo sus habituales ataques contra la oposición demócrata, refiriéndose a ellos como "comunistas, socialistas y lunáticos de la izquierda radical". El mandatario afirmó que "Estados Unidos no está en venta" y prometió visitar todos los estados clave para apoyar a los candidatos a congresistas y senadores mediante mítines. Estos ataques se producen mientras el presidente enfrenta un índice de rechazo que ronda el 58%.
En cuanto a la política exterior, Trump defendió su decisión de iniciar la guerra contra Irán, comenzada el 28 de febrero pasado con un ataque conjunto con Israel. El presidente argumentó que la intervención era necesaria para evitar que el régimen de los ayatollahs obtuviera un arma nuclear. A pesar de que el 55% de los norteamericanos rechaza el conflicto —principalmente por el impacto económico negativo y la subida del precio de los combustibles—, el mandatario reiteró su postura y amenazó con atacar la montaña Pickaxe, un complejo subterráneo en la provincia de Isfahán que podría ser clave para reactivar el plan nuclear iraní.
La jornada en Dallas también incluyó una sorpresa política: la aparición mediante un video del senador demócrata John Fetterman. El legislador de Pensilvania respaldó al senador republicano Dave McCormick, destacando su calidad como estadounidense y su disposición a colaborar en la defensa del sector siderúrgico en el "Valle del Acero". A pesar de este gesto, Fetterman aclaró en un comunicado posterior que sigue siendo demócrata de toda la vida y que, aunque el Senado cambie de manos en noviembre, seguirá siendo el voto número 51 que prometió ser durante su campaña.
La convención republicana culminará con un discurso del vicepresidente JD Vance, considerado uno de los candidatos para la sucesión de Trump en 2028, y una nueva intervención del presidente en el escenario.




