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Titanosaurios en latitudes altas: el ingenioso método de los gigantes para incubar sus huevos en Argentina

Los dinosaurios más grandes que jamás hayan existido eran capaces de reproducirse en latitudes altas —es decir, regiones alejadas del ecuador— y desarrollaron una estrategia ingeniosa para mantener calientes sus huevos. Así lo reveló un estudio realizado sobre un conjunto de huevos de titanosaurio desenterrados en Argentina.

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Titanosaurios en latitudes altas: el ingenioso método de los gigantes para incubar sus huevos en Argentina

Los titanosaurios, conocidos por ser algunos de los dinosaurios más grandes que han habitado la Tierra, desarrollaron una estrategia de supervivencia que les permitió reproducirse en latitudes altas, lejos del calor constante del ecuador. Un nuevo estudio revela cómo estos gigantes herbívoros utilizaban un método ingenioso para mantener la temperatura necesaria en la incubación de sus huevos, según hallazgos realizados en Argentina.

Tradicionalmente, la mayoría de los huevos de titanosaurio y otros dinosaurios se han localizado en regiones de latitudes bajas, más cercanas al ecuador. En estas zonas, las temperaturas cálidas habrían facilitado el proceso de incubación de forma natural. Sin embargo, la investigación publicada este martes en la revista Royal Society Open Science desafía esta visión al presentar evidencia de que estos animales también podían anidar en regiones mucho más alejadas del ecuador.

Los científicos explican que estos saurópodos, caracterizados por sus largos cuellos y cerebros pequeños, probablemente vivían en manadas y realizaban migraciones de largas distancias. La investigación, liderada por Darla Zelenitsky, profesora asociada de la Universidad de Calgary, señala que, aunque se han encontrado huesos de estos animales en lugares tan diversos como la Antártida, Mongolia y Texas, no se tenía la certeza de si también anidaban en las zonas de latitudes más altas.

Un aspecto clave del estudio es la forma en que estos gigantes gestionaban la temperatura de sus nidos. Dado su tamaño colosal, los paleontólogos están convencidos de que los titanosaurios no incubaban sus propios huevos, ya que su peso habría destruido cualquier estructura de este tipo. En lugar de esto, se cree que utilizaban nidos con forma de montículo, construidos con una combinación de tierra y vegetación. El calor para la incubación no provenía de la luz solar, que es más escasa en latitudes altas, sino principalmente de la materia vegetal en descomposición dentro del montículo.

Este método también resolvía un problema biológico crítico: la hidratación. Las cáscaras de los huevos de titanosaurio eran muy porosas, lo que significa que, si se hubieran dejado a la intemperie, habrían perdido agua y se habrían secado, provocando la muerte de los embriones. Al estar enterrados en la mezcla de arena, tierra o vegetación de los montículos, los huevos lograban conservar la humedad suficiente para su desarrollo.

El descubrimiento se basa en el análisis de 255 fragmentos de cáscara de huevo hallados en la Formación Chorrillo, en el sur de Argentina, entre los años 2020 y 2024. Estos restos datan de hace 68 millones de años y se sitúan en latitudes de entre 55 y 60 grados sur, aproximadamente a 322 kilómetros al norte del estrecho de Magallanes. Este hallazgo representa el entorno de anidación de mayor latitud conocido para los saurópodos en todo el mundo y constituye la evidencia más austral de huevos de dinosaurio.

Steve Brusatte, profesor de paleontología y evolución en la Universidad de Edimburgo, destacó que este dato sobre el comportamiento de los titanosaurios permite valorar mejor su capacidad de adaptación y resiliencia. Por su parte, Paul Upchurch, profesor de paleobiología en la University College de Londres, sugirió que la presencia de huevos en estas zonas indica que estos gigantes podrían haber permanecido en latitudes altas durante todo el año, o al menos haber completado su ciclo reproductivo durante las épocas cálidas de dichas regiones.

Los detalles sobre la escala de estos animales son sorprendentes. Algunos ejemplares de titanosaurio podían alcanzar los 75.000 kilogramos, lo que supera en más de ocho veces el peso de un Tyrannosaurus rex. No obstante, sus huevos eran diminutos en comparación, representando aproximadamente una veinte milésima parte del tamaño del adulto. Las crías, que pesaban alrededor de 4 kilogramos, nacían de huevos que podían albergar unos cuatro litros de líquido.

Aunque la especie exacta no ha sido determinada, los dientes hallados en el mismo yacimiento corresponden a colososaurios, un grupo de titanosaurios de gran tamaño. Zelenitsky señala que, de ser este el caso, las crías debieron disponer de abundantes recursos nutritivos en su entorno para poder crecer hasta alcanzar dimensiones colosales. Finalmente, la experta visualiza los nidos como estructuras de tierra y vegetación con el tamaño de una mesa de picnic, que habrían dejado una huella visible en el paisaje.

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