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Adjudican contrato de $255 millones para el Teleférico de Panamá y San Miguelito

Doppelmayr Panamá Corp. se queda con el contrato para diseñar y construir el teleférico de 6.6 kilómetros y seis estaciones. Tras una licitación desierta y una nueva convocatoria, la obra entra ahora en la etapa donde cada dólar tendrá que rendir cuentas Después de una licitación que q

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Adjudican contrato de $255 millones para el Teleférico de Panamá y San Miguelito

El Metro de Panamá ha concretado la adjudicación del contrato para el diseño y construcción del sistema de transporte aéreo que conectará Panamá y San Miguelito. Tras un proceso administrativo que incluyó una primera licitación desierta y una segunda convocatoria, la empresa Doppelmayr Panamá Corp. resultó seleccionada para ejecutar esta obra con una inversión total de 255,163,788.03 dólares.

Este proyecto representa una pieza clave en la planificación de movilidad urbana de la región. La infraestructura contemplada consiste en un recorrido de aproximadamente 6.6 kilómetros, el cual estará compuesto por seis estaciones estratégicamente ubicadas. Una de las conexiones más importantes será la integración con la Línea 2 del Metro en el sector de Cincuentenario, lo que permitirá un flujo más eficiente de pasajeros hacia diversos sectores críticos como Samaria, Mano de Piedra, Valle de Urracá y Torrijos Carter.

Es fundamental detallar que el contrato adjudicado no se limita únicamente a la instalación de las torres y el despliegue de las cabinas. La propuesta económica de Doppelmayr Panamá Corp. engloba un ciclo completo de desarrollo técnico y operativo. Esto incluye la realización de estudios complementarios, el diseño integral del sistema, la fabricación y suministro de materiales, así como la instalación, integración y la ejecución de pruebas rigurosas. Además, el contrato abarca la certificación, la puesta en marcha y la entrega operativa final del sistema.

Un punto relevante en la estructura del acuerdo es la inclusión de una opción de mantenimiento. Este aspecto convierte la obra en una operación de dimensiones considerables para las finanzas públicas, ya que no solo se trata de la inversión inicial de construcción, sino de la sostenibilidad y operatividad a largo plazo del servicio de transporte.

El camino hacia esta adjudicación no estuvo exento de complicaciones. La primera licitación terminó en blanco, luego de que ninguno de los consorcios que habían sido precalificados presentara una propuesta formal. En aquel primer intento, el precio de referencia establecido por las autoridades rondaba los 278 millones de dólares. Ante la falta de oferentes, se procedió a abrir una segunda convocatoria para asegurar la viabilidad del proyecto.

En esta segunda etapa, Doppelmayr Panamá Corp. se presentó como el único jugador interesado, presentando una oferta de 255.1 millones de dólares. Tras el análisis de la Comisión Evaluadora, se recomendó la adjudicación del proyecto a favor de la empresa. Aunque la cifra final ofertada quedó por debajo del precio de referencia inicial, el proceso de evaluación reveló ciertos matices técnicos.

El informe de evaluación dejó constancia de diversas observaciones técnicas que provocaron que la propuesta perdiera algunos puntos en la calificación. A pesar de estas observaciones, la calificación final de Doppelmayr fue de 962 sobre un máximo de 1,000 puntos, cumpliendo así con los requisitos establecidos para avanzar hacia la firma del contrato y la adjudicación oficial.

Sin embargo, el hecho de que el contrato ya tenga un ganador no cierra el ciclo de preocupación y vigilancia ciudadana. El verdadero desafío comienza ahora, desplazando la lupa desde la selección del contratista hacia la ejecución real de la obra. La ciudadanía tiene el derecho legítimo de conocer el desglose de los 255 millones de dólares, entendiendo cuánto costará cada etapa del proyecto y cuáles son las condiciones contractuales que podrían derivar en un incremento de la factura final.

La experiencia en grandes obras públicas sugiere que el precio de adjudicación no siempre coincide con el costo final de entrega. El riesgo reside en las posibles modificaciones contractuales, la firma de adendas, las extensiones de plazos y los reclamos por costos adicionales que suelen surgir durante el proceso de construcción. Por ello, la fiscalización rigurosa de cada paso será determinante para evitar que la cifra inicial se dispare.

Para los miles de residentes de San Miguelito, el teleférico se perfila como una alternativa viable para mitigar los largos desplazamientos diarios. La reducción de los tiempos de viaje y la mejora en la conectividad con la red del Metro son los beneficios más esperados por la población. No obstante, el éxito de la obra no se medirá por la espectacularidad visual de las cabinas suspendidas, sino por indicadores concretos: el cumplimiento estricto de los plazos, la calidad de la construcción, los estándares de seguridad y la capacidad operativa real.

El proyecto tiene el potencial de convertirse en una solución histórica para la movilidad de Panamá y San Miguelito. Pero para que esto sea una realidad, la inversión pública debe ir acompañada de una transparencia absoluta y resultados tangibles. Los usuarios finales no requieren únicamente una obra estética desde el aire; necesitan un sistema que funcione eficientemente en la calle y que resuelva la problemática del transporte diario.

Con el monto de 255,163,788.03 dólares asignado a un contratista, la sociedad panameña queda a la espera de que esta inversión se traduzca en resultados concretos, con nombre, apellido y, sobre todo, un impacto positivo y real en la calidad de vida de quienes dependen diariamente del transporte público.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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