La reciente movilización organizada con motivo del cuarto aniversario del atentado sufrido por Cristina Fernández de Kirchner en su antiguo domicilio no solo funcionó como un acto de memoria, sino que sirvió para exacerbar una interna política que se creía en descenso. En el seno del principal partido de la oposición, la búsqueda de puntos de unión se ve empañada por ambiciones contrapuestas: mientras Sergio Massa se posiciona decididamente en la carrera presidencial, Máximo Kirchner busca recuperar el control de la Provincia de Buenos Aires, territorio que actualmente administra Axel Kicillof.
Uno de los puntos más críticos de esta tensión se manifiesta en la relación entre la estructura del gobernador bonaerense y La Cámpora. El malestar ha saltado a la superficie a través de figuras como Florencia Saintout, funcionaria de Kicillof, quien fue vista participando efusivamente de cánticos dirigidos contra el propio gobernador. Durante la movilización, Máximo Kirchner motivó a los adherentes a repetir el estribillo "si querés otra canción vení, te presto la mía", una frase que, según interpretan diversos sectores, tiene una connotación política más allá de lo musical. Desde el entorno de Kicillof intentan minimizar el episodio calificándolo como una "pavada", aunque voces internas, identificadas como kicillofistas "no alineados", expresan fastidio ante la permanencia de funcionarios que parecen "patear en contra" de la gestión provincial.
A pesar de estas fricciones, Axel Kicillof mantiene una agenda activa. Esta semana visitó La Pampa, donde se reunió con Sergio Ziliotto, quien ha sido señalado como un actor clave en las reuniones entre gobernadores, Massa, Máximo y los presidentes de bloque. Asimismo, el equipo del gobernador ha realizado recorridas en Chaco, acompañados por Jorge Capitanich. Sin embargo, la percepción externa es que el gobernador es visto por algunos como un "recién llegado" o, en comparaciones más duras, como una figura similar a la de Daniel Scioli: un dirigente que, aunque llega al poder con el apoyo del kirchnerismo, termina siendo considerado un traidor por el núcleo duro del espacio.
La estrategia de Máximo Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner parece estar clara: recuperar la gestión de la Provincia de Buenos Aires. Fuentes cercanas al sector aseguran que la elección de Kicillof fue un error estratégico de la expresidenta. En este escenario, la intención de Máximo de reemplazar al gobernador no es vista como un capricho, sino como un proyecto diseñado para revertir el vaciamiento que, según consultores políticos, Kicillof sufre actualmente tanto por parte de "la Jefa" como de Sergio Massa.
Por su parte, Sergio Massa ha reactivado su camino hacia la presidencia, revisando discursos y solicitando la liberación de la expresidenta. El líder del Frente Renovador es visto como un aliado estratégico para el sector de Máximo, ya que existe la posibilidad de que Massa contenga las aspiraciones presidenciales del hijo de los dos expresidentes para despejar su propio camino. No obstante, persiste la duda sobre si Massa estaría dispuesto a impulsar a Máximo como candidato a gobernador.
En medio de este tablero, surge la voz de "La Liga" de intendentes. Algunos jefes comunales han manifestado la necesidad de un proyecto nacional sólido para enfrentar la gestión de Javier Milei, a quien acusan de destruir la industria y la producción provincial. Estos intendentes han empezado a cuestionar la norma no escrita de imponer gobernadores "a dedo". Su postura es tajante: el próximo gobernador en 2027 debe ser alguien proveniente de la gestión municipal o que haya liderado una intendencia, una condición que dejaría fuera de la carrera a Máximo Kirchner. Además, defienden la reelección como una medida necesaria para asegurar la eficiencia administrativa y no desperdiciar recursos públicos.
La tensión también se ha trasladado al ámbito legislativo. En la comisión de Salud del Senado bonaerense, los oficialistas rechazaron un proyecto para la creación de un sistema provincial de fabricación de medicamentos, una iniciativa que previamente habían apoyado con entusiasmo, evidenciando la falta de cohesión interna.
Finalmente, el panorama electoral plantea interrogantes sobre la viabilidad de una candidatura de Cristina Fernández de Kirchner. A pesar del clamor de algunos sectores de La Cámpora, especialistas electorales advierten que la expresidenta no figura en el padrón, lo que imposibilitaría legalmente su candidatura. Mientras tanto, el control del Partido Justicialista permanece en manos de los Kirchner, con ella a nivel nacional y Máximo administrando el Congreso partidario, organismo fundamental para avalar cualquier alianza política de cara a las próximas PASO.





