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Guardia de seguridad exige justicia tras brutal golpiza con manopla en Urubó

El vigilante espera justicia después de haber sido sometido a una golpiza con manopla por parte de un exmilitar. Los acompañantes del agresor allanaron la casa del denunciante y causaron destrozos

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Guardia de seguridad exige justicia tras brutal golpiza con manopla en Urubó

Alfonso Flores Chuvé, un guardia de seguridad que desempeñaba sus funciones en el condominio Bella Vista del Urubó, se encuentra actualmente en una lucha legal para obtener justicia tras haber sido víctima de una violenta agresión física. El trabajador ha ampliado su denuncia formal ante la Fiscalía, señalando a cuatro individuos como responsables de una serie de delitos graves que incluyen tentativa de homicidio, privación de libertad, amenazas de muerte y asociación delictuosa.

Los hechos se desencadenaron el pasado jueves, aproximadamente a las 18:30 horas, mientras Flores Chuvé cumplía con su jornada laboral en el citado condominio. Según el relato del afectado, la situación inició cuando tres personas provenientes del condominio colindante, denominado Río Sierra, se presentaron en su lugar de trabajo. Estos sujetos lo acusaron de haber participado en un robo ocurrido el domingo 23 en una vivienda. Ante tales imputaciones, el guardia intentó defenderse demostrando que, en la fecha mencionada, se encontraba trabajando en el condominio Bella Vista, lo que descartaba su participación en el hecho delictivo.

Sin embargo, la situación escaló drásticamente con la llegada de un cuarto individuo, identificado como R. Vaca, un exmilitar. Vaca acusó a Flores Chuvé de haber robado joyas de alto valor en su domicilio ubicado en otro condominio. El agresor, ignorando las explicaciones de la víctima, procedió a atacar al guardia utilizando una manopla. Durante la brutal golpiza, el exmilitar profirió amenazas explícitas, asegurando que mataría al trabajador debido a que sus joyas tenían un valor superior a la vida del guardia.

Mientras se perpetraba la agresión, los otros tres acompañantes de Vaca intervinieron para impedir que Flores Chuvé pudiera escapar, cerrando la puerta del lugar para mantenerlo cautivo y vulnerable. Asimismo, se reportó que uno de los sujetos intentó arrancar las cámaras de seguridad con el objetivo de borrar las imágenes que registrarían el ataque. La situación solo cambió cuando un vecino del condominio, alertado por los ruidos provenientes del abuso, intervino y procedió a llamar inmediatamente a la Policía.

La violencia no se limitó al lugar de trabajo. Alfonso Flores señaló que los agresores también se dirigieron a su domicilio, ubicado en la misma zona del Urubó, donde él reside en calidad de casero. En dicho inmueble, los sujetos ingresaron y causaron destrozos totales en la propiedad, intensificando el daño causado al trabajador.

El abogado de la víctima, Rolando Salvatierra, ha sido enfático al declarar que su defendido pudo haber perdido la vida si no hubiera sido por la oportuna intervención de los vecinos y la llegada de las fuerzas policiales. El profesional legal informó que la denuncia fue interpuesta el mismo día del suceso ante la Policía y la Fiscalía de Porongo. Según el reporte médico inicial, el guardia sufrió fracturas en las costillas, así como fuertes golpes en la cabeza y las piernas.

A pesar de la gravedad de las lesiones, la defensa legal ha expresado su frustración ante la burocracia del sistema forense. Salvatierra lamentó que el proceso haya sido una "peregrinación", mencionando que un primer médico forense solicitó radiografías y posteriormente fueron derivados a otro profesional, retrasando la atención especializada.

Recientemente, el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), a través de la perito Delioly Harlette Cuéllar, certificó siete días de incapacidad legal para el guardia. No obstante, la perito sugirió que el afectado sea valorado por un especialista en neurocirugía y que se realicen estudios complementarios de imagen. Para el abogado defensor, esta certificación de siete días resulta "benevolente" y no refleja la magnitud de la brutalidad del ataque con manopla, advirtiendo que podrían existir daños internos de gravedad que aún no han sido plenamente cuantificados.

Como parte del proceso judicial, la defensa está presentando pruebas contundentes, que incluyen las grabaciones de las cámaras de seguridad que capturaron la agresión, registros que prueban la inocencia del guardia respecto al robo y la ropa ensangrentada que vestía la víctima durante el ataque.

A cinco días del incidente, Alfonso Flores Chuvé manifiesta seguir sintiendo intensos dolores en las costillas, cabeza y piernas, mientras espera que el sistema judicial actúe. Hasta la fecha, ninguno de los cuatro agresores se ha presentado ante la Policía para brindar sus descargos, ni se han hecho cargo de los gastos médicos y curaciones derivados de la agresión.

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