Una estudiante de doctorado de la Universidad de Wyoming, identificada como Aili Wang, de 32 años y ciudadana china, ha sido arrestada bajo cargos de agresión agravada y lesiones, delitos considerados graves, tras presuntamente envenenar a un compañero de estudios con una neurotoxina. El caso, que ha conmocionado a la comunidad académica, salió a la luz después de que la víctima presentara una serie de síntomas debilitantes que inicialmente no pudieron ser diagnosticados por los servicios de salud estudiantil.
El calvario del estudiante comenzó a principios de agosto con sensaciones de hormigueo y entumecimiento en las yemas de los dedos, acompañadas de una debilidad progresiva en las piernas. Con el paso de las semanas, la situación empeoró y el entumecimiento se extendió por todo su brazo izquierdo y la totalidad de los dedos. Durante este periodo, la víctima había mencionado a colegas y profesores que el agua caliente que consumía habitualmente en su oficina presentaba un sabor extraño, aunque estos comentarios no fueron vinculados inicialmente a un acto criminal.
La resolución del misterio comenzó cuando el estudiante encontró una sustancia blanca desconocida cerca de su cafetera y su botella de agua. Ante este hallazgo, un químico de la universidad, el profesor Tak Suyama, intervino para analizar la muestra. Suyama, quien conocía a la pareja, trabajó junto a otro estudiante de doctorado para evaporar la sustancia y convertirla en polvo. Los resultados del análisis de laboratorio fueron determinantes: el material era compatible con acrilamida, una neurotoxina que generalmente es inodora e insípida.
El profesor Suyama explicó que, aunque la acrilamida puede aparecer en cantidades mínimas en el café, las concentraciones halladas en los objetos de la víctima eran extremadamente altas, superando con creces cualquier nivel normal en alimentos. Además, las pruebas en otros artículos personales del estudiante confirmaron la exposición, lo que permitió a los investigadores concluir que se trataba de un envenenamiento intencional. Los efectos de la toxina en la víctima no solo fueron físicos; el estudiante sufrió problemas cognitivos temporales, incluyendo dificultades para formular oraciones, síntomas que, según Suyama, podrían confundirse fácilmente con una enfermedad neurodegenerativa.
La investigación policial, apoyada por grabaciones de cámaras de vigilancia instaladas en la oficina compartida y en el edificio de Agricultura, reveló el modus operandi de la sospechosa. Las imágenes mostraron a Aili Wang revisando el escritorio del estudiante, manipulando sus cuadernos y tomando fotografías de sus notas. En una grabación fechada el 1 de octubre, poco después de la medianoche, Wang fue captada enjuagando la taza de café de su compañero con un líquido contenido en un recipiente propio.
El móvil del crimen parece estar relacionado con la rivalidad profesional y el descontento personal. Según documentos judiciales, la víctima posee una patente en trámite para una nueva tecnología destinada al tratamiento del cáncer y enfermedades neurológicas y genéticas. Por su parte, Wang había realizado investigaciones similares en China antes de trasladarse a Estados Unidos. Mark Gomelsky, director del programa de microbiología y supervisor de ambos estudiantes, señaló que Wang mostraba animosidad hacia la víctima y otros compañeros, aunque se manifestaba principalmente evitando el contacto en el laboratorio.
La evidencia digital terminó por cerrar el cerco sobre la acusada. El departamento de tecnología de la universidad descubrió que una cuenta de correo electrónico vinculada a Wang había comprado acrilamida a través de eBay en dos ocasiones: la primera a finales de junio y la segunda a finales de agosto. El 5 de octubre, la misma cuenta solicitó la eliminación del historial de pedidos y de la cuenta misma, el mismo día en que Wang negó a los detectives haber utilizado dicha sustancia en años.
Aili Wang fue arrestada el 6 de octubre en la Terminal 7 del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, mientras intentaba huir hacia China. En su poder, las autoridades encontraron varias computadoras portátiles, dispositivos de almacenamiento externo y documentos físicos. Debido a que Estados Unidos no posee un acuerdo bilateral de extradición con China, los fiscales advirtieron que su salida del país habría impedido su retorno para enfrentar la justicia.
Ante la gravedad de los hechos y el riesgo de fuga, el juez Robert J. Sanford elevó la fianza de Wang de 200.000 a 1,5 millones de dólares, ordenando además la entrega de todos sus documentos de viaje y una restricción de movimiento. Mientras se fija la fecha de comparecencia, la Universidad de Wyoming, a través de su presidente Shane Reeves, aseguró que se toman muy en serio la seguridad de su comunidad y que se aplicarán las medidas apropiadas. El estudiante afectado continúa recibiendo atención médica especializada.






