El mercado laboral peruano, históricamente condicionado por problemas estructurales como la alta tasa de informalidad y el desajuste entre la oferta de trabajadores y las demandas corporativas, comienza a mostrar señales de optimismo en el sector formal. De acuerdo con el informe "Panorama 2026: Prioridades Laborales ante el nuevo ciclo político", elaborado por la consultora Vinatea & Toyama, existe una disposición creciente de las compañías para incorporar nuevo personal durante los próximos meses, impulsada por una mejora en las expectativas empresariales.
El estudio, que contó con la participación de 133 líderes de gestión humana de grandes empresas, revela que el 35.6% de los consultados prevé aumentar su planilla de trabajadores durante lo que resta del año 2026. Por otro lado, el 55.3% de las compañías espera mantener su número actual de empleados. Estos datos reflejan un balance favorable para el empleo formal, ya que aproximadamente nueve de cada diez empresas analizadas no tienen previsto reducir su personal, sino mantenerlo o incrementarlo.
Ricardo Valdiviezo, jefe de Investigación y Desarrollo de Vinatea & Toyama, sostiene que esta tendencia está estrechamente ligada a la evolución de las expectativas generales del sector empresarial. No obstante, el especialista advierte que estos resultados no deben interpretarse apresuradamente como una recuperación definitiva de la demanda laboral formal, sugiriendo cautela en la lectura de los datos.
A pesar de la intención de contratar, las empresas enfrentan obstáculos significativos. Uno de los hallazgos más críticos del informe es la brecha de capacidades. El 41% de los líderes de gestión humana señala que la dificultad para encontrar personal calificado es uno de los factores que podrían frenar sus decisiones de contratación. Valdiviezo destaca que los avances tecnológicos, específicamente la inteligencia artificial, están transformando los perfiles requeridos, haciendo que sea más complejo hallar profesionales que se ajusten a las nuevas necesidades del mercado.
Además de la falta de talento, existen otros riesgos que generan incertidumbre. El 49% de los encuestados identifica la situación económica y política del país como un factor determinante, mientras que el 41% menciona la posibilidad de que el crecimiento del negocio sea menor al esperado, ya sea por una baja en las ventas o retrasos en nuevos proyectos. Asimismo, el impacto de fenómenos climáticos como El Niño es una preocupación para el 41% de las empresas. Esta inquietud coincide con el sondeo de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), donde los empresarios ubican un fenómeno de El Niño severo como el riesgo externo de mayor impacto para sus operaciones en el próximo año.
En cuanto a la estabilidad interna, el informe registra una disminución notable en el temor al incremento de los conflictos laborales. Solo el 29% de los líderes encuestados considera que la conflictividad en sus organizaciones aumentará, lo que representa la cifra más baja registrada desde que se realiza el sondeo y una caída de casi 15 puntos porcentuales respecto a la primera mitad de 2025. Según Valdiviezo, esto indica que las empresas perciben una etapa de estabilización donde los conflictos estarán más controlados.
Esta percepción se ve respaldada por indicadores operativos. Durante el primer semestre, las acciones de fiscalización de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) fueron levemente menores que en el mismo periodo del año anterior, y el número de demandas laborales también registró una reducción. En el sector privado, las huelgas reportadas por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) descendieron de 14 casos entre enero y mayo de 2025 a ocho en el mismo periodo de 2026.
Respecto a la gestión de las controversias, el 59% de las empresas indica que las denuncias ante Sunafil son una de las vías más recurrentes de expresión de conflictos. Existe una diferencia marcada según la presencia de sindicatos: en empresas sindicalizadas, el 71% reporta denuncias ante Sunafil, frente al 34% en aquellas que no cuentan con sindicatos. Valdiviezo aclara que esto no implica que los sindicatos generen más conflicto, sino que cuentan con asesores y dirigentes que conocen mejor los mecanismos legales e institucionales.
Finalmente, el estudio analiza los canales internos de comunicación. Aunque el 98.5% de las empresas posee un canal interno de denuncias, la confianza percibida por los ejecutivos sobre sus trabajadores es moderada, con un promedio de 3.3 puntos sobre cinco. El 43.6% califica esta confianza como media, mientras que el 14.3% la considera baja. Los trabajadores valoran, principalmente, que sus denuncias sean atendidas con rapidez, confidencialidad, transparencia e imparcialidad, y que existan respuestas concretas sin temor a represalias. Debido a esto, la prevención y gestión temprana de conflictos (47%) y el clima laboral (46%) se mantienen como prioridades clave para la Gestión Humana junto a la productividad para el cierre de 2026.






