ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · miércoles, 21 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

Cuestionan nueva marca país «Panamá, Anfitrión del Mundo» frente a crisis interna

Una marca país no se construye únicamente con un eslogan, sino con la imagen que proyectan las decisiones y realidades nacionales cotidianas.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Cuestionan nueva marca país «Panamá, Anfitrión del Mundo» frente a crisis interna

Una reciente crítica dirigida hacia la gestión gubernamental de Panamá ha puesto en el centro del debate la implementación de la nueva marca país denominada «Panamá, Anfitrión del Mundo». A través de un análisis crítico, se cuestiona la coherencia entre este eslogan y la realidad social, política y diplomática que atraviesa la nación, sugiriendo que la imagen que el Estado pretende exportar no coincide con la situación vivida por sus ciudadanos ni con la percepción internacional.

El cuestionamiento surge a raíz de la designación de este nuevo honorario para la Casa Amarilla, señalando que mientras el gobierno urde una estrategia de marketing para posicionar al país como un anfitrión global, existen problemáticas profundas que permanecen ignoradas o silenciadas. Entre estas, se menciona la existencia de un proyecto de destrucción masiva de libros que lleva por nombre «Panamá», ante el cual se denuncia una alarmante falta de reacción y una actitud pasiva por parte de diversos sectores de la sociedad.

En el ámbito político, el análisis pone en duda el conocimiento que posee el gobierno sobre conceptos fundamentales de gobernanza, citando específicamente el término «nepotismo». Se argumenta que la noción de ser un «anfitrión» es un concepto serio y antiguo, y que el actual gobierno parece padecer un «complejo de Anfitrión», describiendo esta actitud como una bajeza reprochable en el ejercicio de la política. Esta percepción se ve reforzada, según el autor, por la manera en que el embajador de Estados Unidos se desplaza por el territorio nacional, sugiriendo una falta de autoridad o firmeza estatal.

La crítica se extiende hacia la verdadera «marca país» que Panamá ha proyectado al exterior en los últimos años. Lejos de la imagen de anfitrión perfecto, se afirma que la reputación internacional del país ha sido moldeada por los denominados «Papers», la inclusión en listas opacas y la implementación de proyectos cuestionables. A esto se suma una realidad interna marcada por la inseguridad y la proliferación de mercados de la miseria, donde se observan largas filas de personas intentando consumir productos básicos, evidenciando una brecha profunda entre el eslogan oficial y la cotidianidad del pueblo.

En el plano diplomático, el texto denuncia una falta de firmeza frente a las declaraciones provenientes de Estados Unidos. Se hace referencia a comentarios emitidos desde la Casa Blanca, donde se ha afirmado que el Canal de Panamá fue adquirido por un dólar y que actualmente se encuentra en peligro debido a la presencia de intereses chinos en el territorio. El análisis califica la respuesta del gobierno panameño como una actitud de silencio y cobardía, sugiriendo que se intenta disfrazar la falta de carácter como una estrategia de diplomacia para evitar conflictos con la administración estadounidense.

Asimismo, se cuestiona el costo económico y social de invertir en eslóganes que resultan ajenos a la circunstancia actual del país. Se propone que sería mucho más beneficioso y auténtico exportar la cultura, las letras y la capacidad narrativa propia de Panamá, en lugar de adoptar una etiqueta impuesta. El autor plantea una interrogante fundamental sobre la capacidad de Panamá para ser anfitrión del mundo cuando no se garantiza la seguridad de los niños que asisten a las escuelas ni la calidad de la educación que reciben en las aulas.

Finalmente, la crítica señala la situación precaria de los jubilados panameños, quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema debido a las decisiones de los gobernantes, mientras el Estado se enfoca en pretender una perfección exterior para el resto del mundo. Se describe la situación nacional como una patria que se ha convertido en un sueño utópico, donde impera la desconfianza cíclica y el silencio, contrastando drásticamente con la aspiración de ser reconocidos como los anfitriones globales.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video