El presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha manifestado su profunda preocupación por la situación actual de la localidad, describiendo las calles ceutíes como "tristes" y señalando que la ciudadanía añora el modo de vida que se mantenía hasta el pasado 29 de julio, fecha previa a la entrada masiva de personas que ha impactado la ciudad.
En una entrevista concedida al programa Telediario 2, Vivas analizó el escenario un mes después de que más de 72.000 personas migrantes llegaran a Ceuta, una ciudad que cuenta con una población residente de 84.000 vecinos. El mandatario local subrayó que la ciudad se encuentra en un estado de tristeza debido a la pérdida de su cotidianidad y manifestó la indignación de la sociedad ante el comportamiento del Gobierno de la nación en las etapas previas, durante y posteriores a los hechos.
La inquietud de Vivas se centra en la incertidumbre sobre la seguridad futura, ya que la ciudad no tiene la certeza de si se volverá a repetir una situación de riesgo tan elevado. En este sentido, el presidente de la ciudad autónoma ha sido tajante al calificar lo sucedido como un "asunto de seguridad nacional", calificándolo además como el episodio más grave en materia de seguridad de los últimos 50 años en España.
Ante la gravedad de las circunstancias, Vivas ha reclamado que el Gobierno, en su calidad de institución, brinde una respuesta proporcional a la magnitud del problema. Para el presidente, la solución necesaria y urgente es el regreso a Marruecos de todas aquellas personas que ingresaron de manera ilegal en la ciudad. Según ha defendido el mandatario, solo a través de esta medida Ceuta podría "recuperar la respiración".
La evaluación de la situación social actual es alarmante para el presidente ceutí, quien ha definido la ciudad como una "olla a presión" que atraviesa un estado de "altísimo riesgo" y una tensión constante. Vivas lamentó que los ciudadanos lleven un mes entero sin poder desarrollar una vida normal, insistiendo en que es imperativo desplegar todos los medios disponibles para intentar retornar a la normalidad.
Mirando hacia el futuro, Juan Jesús Vivas ha solicitado que se garanticen de manera categórica, y con los recursos necesarios, la seguridad tanto de los habitantes de Ceuta como de la zona fronteriza. Asimismo, señaló que, una vez recuperada la normalidad, será fundamental implementar estímulos económicos y sociales para restablecer el ánimo de la población y fomentar el desarrollo económico de la ciudad.
En cuanto a la estrategia a largo plazo, el presidente desea relanzar el proyecto de "más Europa y más España" que se impulsaba antes del 29 de julio. No obstante, ha condicionado este avance a que el Estado adopte una postura decidida y enérgica, algo que, a juicio de Vivas, no se ha materializado hasta el momento.
Respecto a los disturbios registrados la semana pasada, el presidente ha expresado su absoluto rechazo a cualquier manifestación de violencia, asegurando que tales actos son incompatibles con el "ADN de Ceuta". Vivas aclaró que estos hechos violentos son aislados y no representan el comportamiento general de la sociedad ceutí, la cual desea expresar pacíficamente su anhelo de vivir en armonía y paz.
Finalmente, Juan Jesús Vivas reivindicó la identidad de la ciudad, afirmando que Ceuta no debe ser vista como un problema, sino como un ejemplo de convivencia entre diferentes religiones y credos, y de amor a España. El presidente concluyó advirtiendo que lo que ocurre en Ceuta afecta a la totalidad del país, ya que está en juego la defensa de la integridad territorial de España.



