En una sociedad donde el paso del tiempo suele vincularse inevitablemente con la pérdida de la independencia y el inicio de una etapa de dependencia, surge una propuesta literaria y profesional que busca revertir esta narrativa. “Cartografía de la vejez”, el nuevo libro de la especialista en gerontología Getsabel Rodríguez, se presenta como una herramienta para analizar el envejecimiento desde una perspectiva renovada, enfocada en los derechos, la autonomía y la apertura a nuevas oportunidades.
La obra no es un tratado teórico, sino un compendio de humanidad que reúne 25 relatos basados en historias reales. A través de estas narrativas, la autora recoge los sueños, anhelos, miedos y las profundas pérdidas que atraviesan las personas adultas mayores, permitiendo que el lector acceda a una realidad que a menudo es ignorada o simplificada. Además, el libro se atreve a entrar en terrenos que la sociedad contemporánea sigue considerando tabú, rompiendo el silencio sobre las vivencias emocionales y sociales de quienes llegan a la tercera edad.
Para Getsabel Rodríguez, la principal motivación detrás de este proyecto fue la necesidad de otorgar voz a un sector de la población que frecuentemente es silenciado. Según explicó la especialista, existe una tendencia generalizada a vestir la vejez únicamente como una etapa de declive y pérdida de autonomía, olvidando que, por encima de cualquier condición física o biológica, el envejecimiento es una etapa donde los derechos humanos deben seguir plenamente vigentes.
Durante el análisis de su obra, la autora subrayó que uno de los obstáculos más críticos que enfrentan los adultos mayores es la erosión de sus derechos en diversos ámbitos. Esta pérdida de facultades y reconocimiento no ocurre solo a nivel institucional, sino que se filtra en los espacios más íntimos: la familia y el entorno social inmediato. Para Rodríguez, es imperativo que la percepción del envejecimiento cambie, especialmente en un contexto global y local donde la esperanza de vida ha aumentado, permitiendo que las personas vivan más años manteniendo su capacidad cognitiva y volitiva para tomar decisiones.
En este sentido, la gerontóloga hace hincapié en el derecho fundamental a decidir sobre la propia vida. La autora sostiene que el respeto hacia el adulto mayor implica reconocer su derecho a escoger, a seguir explorando y, fundamentalmente, el derecho a equivocarse. Al recalcar que siguen siendo individuos con identidad propia, Rodríguez aboga por una sociedad que no infantilice a la persona mayor, sino que respete su capacidad de autodeterminación.
El libro también explora dimensiones emocionales que rara vez se discuten abiertamente. Temas como el amor en la vejez, el deseo de emprender nuevos desafíos y la voluntad de comenzar de nuevo son ejes centrales de la obra. La autora cuestiona las limitaciones impuestas por el entorno, preguntándose por qué la sociedad tiende a responder con un "no" o un "ya no estás para eso" cuando un adulto mayor desea explorar nuevas facetas de su vida.
Rodríguez recuerda un dato fundamental sobre la jubilación: después de finalizar la vida laboral activa, muchas personas cuentan con una esperanza de vida que podría extenderse hasta 30 años más. Ante esta realidad, la autora plantea que existe prácticamente una vida entera disponible para reinventarse, cuestionando nuevamente las barreras impuestas estrictamente por la edad cronológica.
Dentro de los relatos que integran la obra, la autora destaca tres historias particularmente significativas. La primera, titulada “Mi vida después de ti”, es descrita como un relato de dolor, pero también como un proceso de rescate de la autonomía personal. Por otro lado, “A mi manera” presenta una historia que reivindica el derecho a la autenticidad, permitiendo que la persona sea quien es sin ser juzgada por su entorno. Finalmente, “Las reinas del baile” se presenta como un relato que rompe estereotipos, evidenciando una contradicción social: mientras la sociedad promueve que los adultos mayores se mantengan activos y saludables, a menudo los juzga cuando deciden salir y divertirse.
En el contexto nacional, la especialista señaló la importancia de visibilizar el envejecimiento de la población panameña. Hizo un llamado urgente para generar condiciones reales que permitan a las personas mayores desarrollarse con independencia. Según Rodríguez, es momento de que la sociedad comprenda la necesidad de crear entornos propicios y favorables, alineados con las políticas públicas, para que este sector poblacional sea verdaderamente escuchado.
La autora concluyó haciendo un llamado a la convivencia basada en el respeto, reconociendo a los adultos mayores como sujetos de derechos plenos. Según sostiene, aceptar su autonomía e independencia no solo beneficia a los mayores, sino que conduce a la construcción de una sociedad más saludable en su conjunto.
Finalmente, Getsabel Rodríguez compartió que la acogida de “Cartografía de la vejez” durante la Feria Internacional del Libro de Panamá superó sus expectativas. Aunque inicialmente temía que el libro no fuera comprendido por la sociedad debido a los tabúes que aborda, confesó que la obra ha generado una gran inquietud y una aceptación sorprendente entre el público.






