Para el mes de septiembre de 2026, los Certificados de Depósito a Término, conocidos comúnmente como CDT, se consolidan como una de las alternativas financieras más utilizadas por los ahorradores en Colombia. Este instrumento es especialmente atractivo para aquellos perfiles de inversionistas que buscan obtener una rentabilidad competitiva sobre sus ahorros, pero que prefieren no asumir los niveles de riesgo asociados a otros tipos de inversiones más volátiles.
Actualmente, el mercado financiero muestra un panorama favorable, con algunas entidades bancarias ofreciendo tasas de rentabilidad que superan el 13%. No obstante, es fundamental que el ahorrador comprenda que el rendimiento final no es uniforme, ya que este depende directamente de dos factores críticos: el monto total de capital invertido y el plazo de tiempo elegido para mantener el dinero en la entidad.
Para quienes no están familiarizados con este producto, un CDT es un instrumento de inversión segura. En términos sencillos, consiste en un acuerdo donde el cliente entrega una suma de dinero al banco por un tiempo determinado, y a cambio, la entidad financiera asigna un porcentaje de rentabilidad fija. En el contexto colombiano, los plazos estándar para estas inversiones suelen ser de 6, 12, 18 y 24 meses.
Un aspecto determinante que todo inversionista debe considerar es la relación intrínseca entre el porcentaje de rentabilidad y el tiempo de permanencia del capital. Por lo general, a mayor tiempo de inversión, el banco puede ofrecer mejores tasas. Sin embargo, existe una restricción fundamental: una vez que se solicita y acepta el plazo del CDT, no es posible retirar el dinero anticipadamente. Esta característica convierte la revisión del valor de la inversión en un paso crucial, ya que el capital quedará indisponible hasta el vencimiento del término pactado.
Al analizar las entidades financieras disponibles, el Banco Pichincha se posiciona actualmente como el banco con el mayor porcentaje de rentabilidad en Colombia. Las condiciones para acceder a este rendimiento varían según el plazo y las características específicas establecidas por la entidad. Para quienes deseen abrir una cuenta en esta institución, el proceso puede realizarse tanto de manera virtual como presencial, requiriendo un valor mínimo de inversión de 500.000 pesos colombianos.
Por otro lado, la entidad Nu presenta una propuesta diferente, enfocada en la accesibilidad. Nu ofrece CDT con diversas tasas que se ajustan según el plazo seleccionado por el usuario. Lo que destaca de esta entidad es su bajo umbral de entrada, permitiendo que personas con presupuestos más ajustados puedan invertir, ya que el monto mínimo requerido es de tan solo 50.000 pesos colombianos.
El Banco de Bogotá también se mantiene como una alternativa competitiva en el mercado de los CDT. Esta entidad ofrece tasas atractivas y facilita la apertura de la cuenta a través de canales virtuales o presenciales. En el caso del Banco de Bogotá, el monto mínimo para iniciar una inversión en este producto financiero es de 100.000 pesos colombianos.
Asimismo, Davivienda ofrece sus propios CDT con condiciones y tasas de interés variables. Según la información publicada por la entidad, los rendimientos pueden fluctuar dependiendo del plazo elegido y de las condiciones actuales del mercado financiero. Para invertir en Davivienda, el cliente debe contar con un monto mínimo de 500.000 pesos colombianos.
Finalmente, el caso de Bancolombia presenta una particularidad en cuanto a la medición de su rentabilidad. No es posible asignar una tasa única para el banco en un ranking general, debido a que la entidad establece rendimientos diferenciados que dependen estrictamente del monto invertido y del plazo seleccionado. Para los usuarios interesados, Bancolombia solicita un valor mínimo de inversión de 1.000.000 pesos colombianos para acceder a este producto.
En conclusión, el mercado de los CDT en Colombia para septiembre de 2026 ofrece un abanico de opciones que van desde montos muy accesibles, como los de Nu, hasta opciones de alta rentabilidad como las del Banco Pichincha, siempre recordando que la seguridad de este producto conlleva la inmovilidad del capital durante el tiempo acordado.






