El panorama del comercio exterior en el Perú durante el primer semestre de 2026 revela una tendencia contradictoria. Si bien el número de empresas que colocan sus productos en mercados internacionales ha experimentado un crecimiento, este incremento cuantitativo no se ha traducido en una distribución más equitativa de los beneficios económicos. Según el reporte más reciente del Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de la Asociación de Exportadores (CIEN-ADEX), un total de 7.288 empresas realizaron exportaciones de bienes durante los primeros seis meses del año, lo que representa un aumento del 3% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, al analizar la estructura de este crecimiento, emerge una brecha profunda entre el tamaño de las organizaciones y su peso real en el flujo comercial del país. El tejido exportador peruano está compuesto mayoritariamente por negocios de pequeña escala: las micro y pequeñas empresas constituyen el 89,9% de todas las firmas que exportan. No obstante, esta predominancia numérica no se refleja en los ingresos generados, ya que las grandes compañías, que representan una minoría en cantidad, concentran el 93,4% del valor total de los envíos al exterior.
Para comprender la magnitud de esta disparidad, es necesario observar las cifras detalladas. De las 7.288 empresas activas en el comercio exterior durante el semestre, 4.193 fueron clasificadas como microempresas y 2.356 como pequeñas empresas. En contraposición, solo 494 fueron grandes empresas. A pesar de ser el grupo más reducido, las grandes compañías acumularon un valor de operaciones ascendente a US$ 50.479 millones. En el extremo opuesto, la participación de las microempresas en el monto total exportado fue marginal, representando apenas el 0,4% del valor global.
Esta marcada diferencia responde, en gran medida, a la escala operativa. Las grandes corporaciones poseen una capacidad productiva, financiera y logística significativamente superior, lo que les permite atender pedidos de gran volumen y establecer relaciones comerciales sólidas y de largo plazo con sus contrapartes internacionales, capacidades de las que carecen la mayoría de los pequeños exportadores.
César Tello Ramírez, presidente de ADEX, advirtió durante la inauguración del ADEX Innovation Summit 2026 que existe una pérdida de competitividad que está golpeando con mayor fuerza a aquellas actividades que generan un mayor valor agregado. Tello señaló que las empresas peruanas, especialmente las más pequeñas, enfrentan obstáculos críticos como el acceso limitado al financiamiento y la falta de asistencia técnica, sumado a una baja diversificación de sus ofertas.
Otro dato revelador es el flujo de entrada y salida de empresas en el sector. El crecimiento neto del número de exportadoras oculta un movimiento constante: mientras que 2.381 compañías comenzaron a exportar durante el primer semestre, otras 2.170 dejaron de realizar envíos al exterior. Es importante destacar que la gran mayoría de las empresas que abandonaron el mercado internacional fueron micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), lo que sugiere una fragilidad en la permanencia de los negocios menores.
En cuanto a la distribución sectorial, la agroindustria se consolidó como el rubro con la mayor cantidad de empresas exportadoras. Le siguen en importancia la minería tradicional, la metalmecánica y la industria química. Aunque en estos sectores conviven empresas de diversas escalas, el peso económico sigue estando fuertemente inclinado hacia las grandes firmas.
Ante este escenario, ADEX ha enfatizado que el objetivo no debe ser simplemente sumar nuevas empresas al registro de exportadores, sino crear condiciones que permitan a las ya existentes consolidarse y crecer. Como medida concreta, el gremio anunció la creación de una Gerencia de Innovación, cuyo propósito será identificar experiencias exitosas aplicadas en otros países para evaluar su adaptabilidad al entorno peruano.
Finalmente, el reporte advierte sobre una vulnerabilidad estratégica: la falta de diversificación de mercados. Más de la mitad de las empresas exportadoras dependen de un solo país para sus ventas, mientras que solo un grupo reducido ha logrado diversificar su oferta en diez o más mercados. Esta dependencia es especialmente riesgosa para las empresas pequeñas, pues cualquier cambio en la demanda, nuevas exigencias comerciales o problemas logísticos en ese destino único podrían impactar directamente en su supervivencia. En términos de volumen de empresas, Estados Unidos se mantiene como el principal destino, seguido por la Unión Europea, Chile, India y Ecuador.





